¿Qué es lo que buscas?

¿Pero que es lo que anda buscando el ser humano? ¡Si está aquí! ¡Es esto! El coche con el que te subes para ir a buscarlo es ¡esto! El camino por el que caminas para ir a buscarlo es ¡esto! Las gentes con las que te encuentras son ¡esto! La cama en la que duermes es ¡esto! La pared, la lámpara, el libro, el reloj, el perro, ¡es esto!  Todo, ¡es esto!. La Existencia ES energía única, todo sucede más allá del tiempo. Todo sucede dentro de esa única y vasta Consciencia que hay y, cada uno es el Uno que ya se le regala la visión, el don de poder intuir, ver, escuchar y comprender lo infinito, más allá de la mente. Sólo hay la visión de lo que Es. La visión, la forma natural de ver las cosas, no es exclusivudad de nadie, pero hay que ser nada para recuperarla.

 

Cuando ves todas las actividades que despliegan las distintas organizaciones, religiones o los aparentes auto-denominados iluminados del New Age y con todo lo que malgastan los buscadores que recorren el mundo entero para encontrar mejor paz o mejor felicidad de la que se hos regala, puesto que ya está ¡aquí!, después de haberlo experimentado, da risa, porque se trata de una chiste cósmico de proporciones exageradas. Cada uno es el Uno buscando la visión de lo que ya Es. Y lo que ya Es, incluye estar leyendo ¡esto! Es una broma increíblemente magistral, la Consciencia se busca a sí misma, pero no puede revelarse hasta que uno no deja de buscarla fuera de uno mismo.

 

La mejor manera de evitar la Presencia, es aferrarse a la idea de que lo que se busca está en otro sitio, en otro lugar o en otro personaje. La mente dice:  “no, no es esto lo que busco, no puede ser esto tan natural, tan espontáneo y tan accesible a todos” El juego al que juega la mente es: No, no creo que sea ¡esto! lo que busco, no creo que esté aquí mismo la felicidad sin causa. Este es el juego al que jugamos todos mientras existe el sentimiento de separación con todas las formas de vida que hay, porque en la mente existe implantada la sensación de ser alguien que mueve los hilos de la existencia, por eso se inventa el tiempo y los aparentes efectos de cruzar el tiempo, así la mente humana evita ver que todo es un auto-recordatodio, se adjudica la autoria tanto del dolor como del placer. Por ejemplo, con el hallazgo de un solo hueso, puede imaginar y quiere demostrar que el tiempo existe, se remonta a la era de los dinosaurios, que por cierto nadie ha visto, ni nadie ha experimentado.  La mente humana lo que quiere demostrar es:"tengo una vida" “tengo un pasado”, "vengo de un pasado y voy hacia un futuro”. La mente mira y rebusca en las fotos, en los recuerdos, para decir: mira esos son mis abuelos, mis bisabuelos, mis hijos, mis padres, el día de mi boda, etc. etc. Sin embargo, si te paras un momento y lo miras con lucidez, ¿ves algo de todo esto aquí mismo, ves algo más que ¡esto!? ¿Puedes definir este instante vivo, ya realizado, de:  abuelo, padre, madre, hijo o hija, dinosaurios, guerras o siglos de sufrimientos? Todo es un sueño personal que, únicamente, lo puede trascender la Consciencia Impersonal, cuando nos rendimos y dejamos de buscarla.

 

Lo más extraordinario de todo y es otro golpe de genialidad de la mente humana, es que nadie tiene el mismo sueño, por eso no nos entendemos cuando nos comunicamos desde el copiar y pegar, la comprensión es íntima e intransferible, cada organismo corporal ve la casa como la propia casa, ve el suelo como el propio suelo, ve el sofá como el propio sofá. De ahí tan poco agradecimiento. Ya se nos da todo, puesto que todo es un regalo, pero la mente no puede agradecer nada porque siempre quiere algo más, algo más especial o algo mejor que lo que ya Es, algo más divino que lo que ya se nos regala, algo más extraordinario que este instante vivo, completamente realizado.

 

Las palabras no consiguen expresar lo que todo ser humano anda buscando, por eso cada cosa, cada situación, cada gesto, cada dolor, cada sentimiento o sensación, es la propia invitación, un autorecordatorio, para ver, más allá de la mente, que la propia manifestación no hay nadie que la vea como uno la ve. Toda la manifestación es debido a esa gran Luz o a Esa única inteligencia o verdad que hay, la que habita en cada ser humano. Para comprenderlo hay que estar dispuesto a dejar de comprenderlo. En realidad, cada uno es ESO, cada uno es ese único Dios o esa única inteligencia que va revelándose al recorrer la propia manifestación, pero lo hace con el convencimiento de ser una persona que se mueve en el tiempo, y, hasta que todo no se ve tal como es, más allá de lo aprendido y conocido, la ilusión no desaparece. En la rendición, de pronto, todo desaparece quedando únicamente la Presencia, la maravilla de lo que Es.

 

Puedo sentir lo mismo que tú o qué aquel, pero ese sentimiento que esté sucediendo, en ti, en mí, o en él, no es personal, no le pertenece a nadie, sólo hay vida sucediendo. Cualquier organismo corporal puede sentir cualquier cosa, sensaciones, que llamamos buena o malas, cualquier cosa que se te ocurra puede manifestarse en ese organismo corporal, pero en la Presencia ya no hay propiedad, es, simplemente es.  ¡Esto! o ¡Aquello! Es lo que Es. Ya no hay nadie que controle o se esfuerce para que ese sentimiento perdure o se esfume antes de que proceda.

 

La liberación de la mente no consiste en no sentir dolor alguno en el cuerpo, ni se trata de que la persona se sienta separada de todo lo demás, es todo lo contrario, simplemente se trata de ver que no hay nadie en el cuerpo, absolutamente nadie. Sólo hay Vida sucediendo, apareciendo, siendo tal como ES. Ya no se invierte pérdida de Presencia en el cuerpo, simplemente sucede el dolor y lo que sea puede estar ahí. La Consciencia es Pura, ya se está revelando más allá del cuerpo, ya se manifiesta, ya se ve, ya se comprende más allá de la mente o del cuerpo. Puede haber dolor, por supuesto que sí, pero ya no hay sufrimiento, hay lo que Es. La verdad inexpresable más allá de las palabras, no hay ni que pensarla, ya se está revelando, ya ES.

 

Todas estas cosas que imaginas o piensas que las has hecho tu solo, ¡todas! las has hecho impulsado por la Presencia del Observador Absoluto, de Eso indefinible que, en realidad Eres. El observador infinito siempre está viéndote, siempre está aquí, jamás allá, jamás en el más allá, ¡jamás! te ha abandonado. Siempre Es Presencia, siempre ES ahora, siempre Eres en el lugar en el que te sucede la Vida. La visión de ¡esto! es lo que todo ser humano busca, porque es lo que en verdad Yo Soy, Tú Eres, Él Es. Nada puede ser de otra manera, Nada puede SER sin Esa Consciencia. Sólo Es aquí, sólo Es ahora, Sólo Es, eternamente, ¡esto!, la maravilla de lo que Es.

 

Todo Es, más allá de la mente humana. Borra esas palabras y quédate con la profundidad de este mensaje, con las sensaciones que aparecen y suceden en la Consciencia. Lo que buscas es la visión de lo que Es.

 

De la sabiduría innata que Yo Soy a la sabiduría innata que Tú Eres. No hay separación entre tu y yo. La separación tan sólo es aparente, una ilusión.

 

¡Gracias!

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre aquí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

 Puedes estar absolutamente seguro de que la Verdad nadie la tiene, ni nadie la puede enseñar, poseer o retener. Se revela a sí misma, constantemente.