No te tomes la vida con seriedad.

No te tomes la Vida con seriedad o con mal humor. El mal humor o la seriedad es lo que más le encanta al ego, al ilusorio yo, porque si vieses al auténtico Yo, a tu verdadero Ser, como ve la Vida, pedirías inmediatamente volver a nacer con una mente totalmente íntegra y renovada.

 

Tu verdadero Ser es puro, es inocente, es alegría encarnada, por encima de todas las cosas, y no hay nada en este mundo que pueda impedirle Ser como Es; la única que está en las nubes creyendo que debe descender un milagro o una gracia especial es la mente humana, porque siempre quiere algo mejor que lo que ya Es. Te aseguro que cuando lo ves, da risa, es gracioso verlo. La inmensa mayoría de personas, yo misma lo hice, le encuentran pegas a la vida, cualquier detalle ya es para estar de mal humor, para tomársela con una seriedad que no sirve de nada, solo para sufrir y hacer sufrir.

 

Si no suplicas la liberación de esa mente ilusoria que cree ser una imagen o un personaje real, deberás convivir con personas que todavía están en la aparente era de los dinosaurios o en el aparente primer siglo de la historia, imaginando que la metáfora de Adán y Eva es real, creyendo que la mujer hace pecar al hombre, (que el corazón hace pecar a la razón) o imaginando que las energías femeninas son perversas, pecadoras e infernales. En este aparente mundo arcaico y caducado, la inmensa mayoría sigue rezando para que se les aleje del mal, (de las energías femeninas reprimidas, frustradas y rechazadas en el sí mismo), sigue creyendo que hay una cosa llamada mal, o que hay un más allá, un Dios riguroso que algún día descenderá para dejar al mundo sin el concepto del mal.  Y de tanto suplicar y de tanto rezar que se les aleje del mal y de la muerte, de tanto controlar y manipular lo que no nos gusta sentir o ver, no hacen otra cosa que multiplicarlo, no ven otra cosa que no sea el aparente mal, por eso están siempre de mal humor o se toman la vida con tanta seriedad.  La muerte de un cuerpo, la inmensa mayoría, lo siguen viendo como un drama o un mal tremendo, porque creen que en el cuerpo hay alguien importante que lo mueve, imaginan que hay un personaje dentro del cuerpo con una historia real y muy especial. En cierto sentido tienen razón, todo es la Vida, pero la historia tan importante que imaginamos real, sólo sirve para trascenderla, sólo es para ir más allá de ella, para liberarse completmemte de esa mente ilusoria que lo divide todo en dos, hasta poder vivir con una mente totalmente íntegra y renovada. Quien siga viendo la Vida así, quien siga tomando pastillas para seguir hipnotizado y atado al mundo de la imaginación, con tal de seguir fascinado o enamorado del ego ilusorio, del relato tan importante y tan especial que nos sucede en la cabeza, deberá ver el mal y las enfermedades tantas veces como las imagine.  Cuando dejamos de imaginarlo, el mal se aleja, somos seres de Luz y Amor.  Mira que es fácil, pero la mente lo ve todo muy complicado, porque no hace otra cosa que personalizar la existencia, en todo ve un problema, cree que su relato es real. Más vale que el personaje ilusorio, por el cual nos tomamos, muera de una vez por todas, que vivir muertos de miedo o como parásitos cobardes y miserables, toda la Vida.

 

En lugar de tomarse la vida con buen humor, la mente prefiere ver los telediarios porque necesita sentirse informada de toda apariencia del mal o de toda apariencia de desgracia humana, imagina que así no está sola, sufriendo dentro de este aparente mundo caótico y necio repleto de aparente dolor, con tufo de mentira, sufrimiento y desgracias humanas, prefiere seguir sintiéndose una infeliz, una pobre de mí, una desagradecida o una desgraciada.  En lugar de ser una herramienta útil y práctica para gozar de una existencia plena y feliz, ¡con todo lo que se nos regala! la mente prefiere imaginar que es muy importante, y no puede agradecer nada porque apuesta por el caos, la enfermedad, la muerte, la ciencia ficción, la pobreza interior, con tener y retener cosas, con el ruido necio e inútil, por el ridículo triunfo personal, por las desgracias de sus supuestos antepasados que ni conoció, en todo ve el imaginado mal, lo que no es, lo que sueña y debe imaginar, cree que sin su diminuto punto de vista,  ese tal mundo que imagina allá afuera, separado de la consciencia de unidad que cada uno es, estaría perdido.  Siempre tiene soluciones mágicas para todos los problemas de la humanidad, menos por ella, no quiere evidenciar que el problema más básico y más fundamental de todos los problemas de la humanidad, desde siempre y para siempre, lo tiene ella misma. La mente humana no trascendida le es imposible ver que todas las apariencias no existen en el siempre aquí, en el siempre ahora. En la Presencia sólo hay la maravilla eterna de lo que Es. Madre mía cuando lo has visto. Cualquier ego ilusorio hace lo indecible para que no se le vea el plumero, para no rendirse al Ser siempre presente, pero la Vida lo deja, deja que disfrute con su película llamada "el mundo y yo", totalmente distinta a todas las demás, porque sabe perfectamente que un diminuto punto de vista jamás irá a ninguna parte, simplemente lo impulsa para que deje de buscar y se rinda al Ser. ¡El Ser Supremo siempre está presente!  El Ser Puro sabe que un ego ilusorio jamás conseguirá lo que más anhela y persigue encontrar, puesto que un ego ilusorio cualquiera no tiene luz propia ni jamás la ha tenido, ni la tendrá, siempre está a años luz de la Luz, de la Presencia, normalmente es fruto de un copiar y pegar, de lo aprendido, de lo conocido y heredado. Todo sucede en el siempre aquí, en el siempre ahora.  ¿Hay apariencias del mal o de desgracias humanas en el siempre aquí, en el siempre ahora? Sin telediarios, sin metáforas, sin conceptos que no nazcan de la raíz del ser, sin historias imaginarias o sin novelas en la cabeza, sin recuerdos absurdos, lo que hay es lucidez, lo que Es. Si lo ves, con total lucidez, sí, sí, puedes reírte a carcajada limpia y tomarte la Vida con muchísimo más sentido del humor del que te lo hayas tomado hasta ahora, la mente te ha jugado una broma cósmica de proporciones exageradas. Todo es un autorecordatorio para dejar de buscar y centrarse en el siempre aquí, donde sucede la Luz. Cada uno ya tiene su propia invitación para descubrirlo, que se acepta o se rechaza. No tienes que ayudar a nadie, ni puedes, ni debes aceptar la invitación única, íntima e intransferible de nadie, cada uno ya tiene su propio relato, totalmente distinto a todos los demás, para descubrirlo. La Vida, lo único que pretende es que veamos que ¡siempre está presente!  Ya somos originales, felices y completos, si vamos más allá de la mente ilusoria, todo sucede en el siempre aquí, todo es perfección en la Presencia, todo es un movimiento de luces constante en la Presencia del Ser.

 

Todo lo que deba suceder sucederá igual, no hay remedio en lo que ya sucedió, y no vale la pena atormentarse o ponerse serios ni de mal humor por lo que vaya a suceder, disfruta de tu día a día, agradece  todo lo que ya se te regala, sin tener que imaginar cosas que no son, sin tener que estar serio o de mal humor.

 

Cada Uno es el Uno, jugando con las palabras, jugando al escondite, sólo hay Vida siendo Vida, ¡siempre! y creemos que los personajes soñados por la Vida son reales y muy importantes. Todos los personajes de la aparente historia de la humanidad son olas, olas del Océano de la Vida apareciendo en la consciencia que cada uno Es. La inmensa mayoría de personas imaginan ser olas separadas, divididas e importantes, prefieren mantenerse en el olvido, prefieren luchar contra lo que ya son, Océano. Así está el mundo, las olas que ignoran que son impulsadas por el Océano de la Vida, imaginan que deben competir entre ellas, que deben luchar, controlar y sufrir inútilmente para que se les aleje de la ilusión del mal o de la ilusión de la muerte.  Parece increíble, pero ninguna ola quiere rendirse ni prefiere aceptar la propia invitación para poder regresar a la fuente y fundirse con el Océano, sería tan fácil ver la inmortalidad, sería tan fácil dejarse llevar, dejarse vivir, no hay ni que luchar, pero aunque no lo quieran, ninguna ola ha dejado de ser impulsada por el Océano de la Vida que cada uno Es. Cuando esa ola soñada por la vida desaparezca, sin tener que pasar por purificaciones imaginarias, se funde con lo que Es, con el Océano, con la Luz eterna siempre presente, porque jamás ha dejado de serlo.   

 

Cada uno es el Océano de la Vida impulsando olas, pensamientos, imágenes, metáforas, historias, personajes, emociones, telediarios, formas, cuerpos, todo lo que es y todo lo que no es, todo lo conocido y todo lo desconocido, olas totalmente distinstas e impersonales. Da risa verlo, preferimos ser olas serias y mal humoradas, que se sienten divididas, desagradecidas, enfermas, mortales, negociantes, controladoras y luchadoras, antes que fundirse con lo que en verdad somos, con el Océano de la Vida, antes que rendirse al Ser siempre presente para regresar a la fuente de todas las cosas, antes que fundirnos con la Vida siempre presente, para aplaudir, agradecer, maravillarnos y observar el maravilloso espectáculo de la Luz sucediendo y moviéndose dentro de esa Consciencia Presente que cada uno Es. Todas las formas, los escenarios, las luces y los colores, todo el movimiento de la vida, todo está sucediendo dentro de esta vasta inmensidad que cada uno es, sin ser propiedad de nadie, por supuesto, sin sentimiento de propiedad, con un ritmo extraordinario. Todo es la danza de la Nada.  No somos simples personajes como hemos creído ser, somos la Vida que ya es consiente de sí misma, en todo momento. Sólo se nos da otra oportunidad de poder gozar de esa aventura fascinante, cuando dejamos de buscar fuera de uno mismo, cuando reconocemos que una simple ola, un simple y ridículo punto de vista, jamás conseguirá mejorar esta maravillosa obra de arte producida por la Luz eterna, por la inmensidad de la Vida que sucede felizmente.

 

Cuantas más enfermedades quiera uno controlar, impedir o curar, más las verá, las recreará o las imaginará, nadie puede atrapar esa Luz; cuantas más ayudas se quieran ofrecer a personajes soñados por la Vida, más ayudas necesita esa mente ilusoria que no ve que quienes le estan pidiendo ayudas, la están ayudando a ver que la Vida o esa única Luz, no necesita ayudas. Cuantos más personajes pretendas salvar, mejorar o cambiar, menos ves la perfección de la Vida dentro de estas supuestas imperfecciones. La Vida es perfección. Dentro de nuestros supuestos pecados y errores, está la perfección de la Vida. Si los personajes por los cuales nos tomamos, fuesen tan importantes como creen ser, no habrían tantos hospitales, ni tantos investigadores, ni tanto tufo a podrido por el miedo a morir, ni tantos auto denominados salvadores de la humanidad sin luz propia, todos relucientes y bellos por fuera pero por dentro llenos de inmundicia sin trascender, ni habría tantos psicólogos o confesionarios que necesitan que se les vomite lo que ellos no quieren trascender, ni ver o evidenciar en su mente, tal vez, si reconociésemos abiertamente y profundamente, con total humildad, que la que está profundamente enferma y sin luz propia es la mente ilusoria que personaliza la existencia, si reconociésemos que ya somos completos, más allá de esa mente ilusoria que pretende mantener un falso sentimiento de propiedad, puesto que todo es la Vida, siempre presente, la única energía y constante que puede liberarnos por completo de la peste del mal, de los parásitos cobardes que tienen miedo a rendirse y a madurar,  de los que prefieren mantenerse dormidos para perpetuar el victimismo, la cobardía y las enfermedades inútiles, y del tufo que supone mantener el caos ilusorio e indecente en la mente hipócrita, sin trascender, quizás, evidenciaríamos que todo es un sueño, todo es aparente, excepto la Luz de la Presencia. Si lo ves,  acepta tu propia invitación siempre presente, suplica que se te dé otra oportunidad,  pide que esa Luz viviente en ti, te libere de todo lo ilusorio y quédate a la vera de la LUZ, de la Vida hasta que puedas fundirte con Ella.

 

Si lo ves, sólo si lo ves, ríete de ti mismo, durante este aparente tiempo sufriendo inútilmente porque creíste que el personaje soñado por ESO que TU ERES, es real, porque creíste en la evolución de la mente ilusoria, pero la mente humana jamás evolucionará ¡jamás!, no puede evolucionar porque es la rueda eterna de la ignorancia no trascendida de siempre, siglos y siglos de sufrimiento inútil y cobarde que se hereda de generación a generación. La mente es ilusoria, no tiene Luz propia. La mente dual debe fundurse en una sola energía hasta llegar a trascender todo drama de la humanidad, vaciarse de tonterías, de metáforas, debe liberarse completamente de esas estupideces aprendidas sobre el bien y el mal, pero ni eso puede hacer. Lo ilusorio no puede liberarse de la propia ilusión. Hay que suplicarle a la Vida otra oportunidad, la observación plena de esa mente.  La Vida no se trata de evolución personal, ni de perseguir glorias, aplausos o triunfos personales, ni del bien ni del mal, la Vida evoluciona constantemente por sí misma, se revela a sí misma, ya es un milagro, ya está en la gloria, sin ti, sin mí, sin él, sin nadie, es totalmente impersonal y atemporal, es de nadie, está totalmente evolucionada, liberada y feliz, no necesita ayudas de ni ninguna mente ilusoria, no necesita ninguna ola peor ni ninguna ola mejor, constantemente está impulsando olas, porque esa Luz siempre está ahí, ya Es Perfección. Es Luz Eterna. Está en todas partes, es visible a todos. Dentro de nuestras  supuestas imperfecciones está la perfección de la Vida, recuérdalo siempre. En la Presencia de la Vida no necesitamos poderes especiales,  ni recetas mágicas, ni dioses o santos imaginados o inventados, ni nada de nada de esas chorradas inventadas para satisfacer la imaginación o el sueño de la mente ilusoria que no quiere rendirse, no necesitamos a Esperanza Gracia para que solucione los problemas de esa mente que no tiene luz propia, no necesitamos nada para fundirnos con Eso que Es,  se trata de rendición y aceptación profunda, abrirse a la lucidez, abrir los ojos y despertar a la Vida, se trata de dejarse vivir para poder liberarse de esa mente ilusoria que impide que veas con lucidez, que impide que puedas regresar a la fuente de todas las cosas, de la cual fluye el amor incondicional, se trata de vivir en el siempre aquí, en el siempre ahora, sin anticiparse y sin demorarse, para maravillarse y gozar de la experiencia, en todo momento, de un modo íntimo y pleno, para agradecer ¡siempre!  todo lo que se nos presenta y se nos regala a cada instante, puesto que únicamente así podemos disfrutar de este paraíso eterno, de esta fascinante aventura, que en todo momento está completa y realizada.  No intentes atrapar a esa Luz, ni le busques ningún sentido o propósito, porque  jamás lo conseguirás, siempre te derribará, sé la Luz, fluye con la Luz, descubre por ti mismo a esa Luz que habita en ti, atrévete a llegar a la raíz del Ser, ahí encontrarás el mejor tesoro, lo que has andado buscando, Eso que Es, lo que en verdad Eres, tu auténtica naturaleza original. Sé, fluye, sin tiempos y sin ayudas externas, sin nadie, hasta que puedas fundirte con la alegría infinita del Ser ¡siempre presente!

 

Lo que si puedo garantizar es que la Vida se merece un grandioso y maravilloso aplauso, es magistral, es divina, es única, una fascinante obra de arte.

 

¡¡ Gracias !!

 

 

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte, la Luz y el Amor de la Vida, están siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.