Nada puede ayudarte

¿Cómo podría yo ayudarte? si no pude hacer nada para liberarme del falso personaje que creí ser. ¿Cómo puede un ilusorio yo ayudar a otro ilusorio yo? ¿Cómo puede lo ilusorio deshacerse de lo ilusorio?

 

Cuando tuve miedo lo tenía de ti, de él, de aquel o de aquellos que ni conocí. Como la inmensa mayoría, no creí en la Vida que hay aquí, por eso seguía temiendo a todo. En realidad, sólo tuve un solo enemigo que se llamaba “yo misma”. 

El valor dice: espera, espera, espera, confía ciegamente en la Vida que hay aquí.

El miedo dice: busca, busca, busca, no dejes de buscar, debes encontrar algo mejor que la Vida que se vive en ti, que ya te sucede en el siempre aquí.

 

Tener miedo de los demás, es lo mismo que tener miedo de uno mismo ¿Me puedes decir donde ves aparecer y desaparecer los demás, aquí mismo, siempre aquí mismo? En realidad, los demás no existen, sólo son un reflejo de uno mismo. Temer a algo o a alguien es temerse a uno mismo. Hasta que uno no se da cuenta de su totalidad, va generando un miedo absurdo a la Vida que se llama dualidad. La dualidad dice: es por culpa de los demás que estoy mal. La Unidad dice: no culpes a nadie, porque en el siempre aquí no hay nadie, en el sí mismo no hay otro que no seas tú. En la Presencia no hay ni mal ni bien, hay siempre lo que es.

 

Nadie puede ayudarte o nadie debería hacerlo, siempre es contigo con quien estás, siempre es contigo con quien convives, siempre es a través de ti que la Vida se muestra, y no lo hace allí, allá o en el más allá, está sucediendo en el siempre aquí.

 

La mente dice: lucha, trabaja duro, controla, esfuérzate por ser mejor, más santo y más especial que este instante vivo, más puro que la Vida que se vive en ti.

 

La Vida dice: ríndete al Ser, deja de luchar y de sufrir inútilmente, ábrete a LoQueEs, a la felicidad eterna, pues es únicamente la maravilla eterna de LoQueEs, lo que puede liberarte de tanta fantasía, falsedad, sufrimiento o gilipollez, de lo que crees necesitar con tal de sufrir y hacer sufrir, con tal de no despertar para poder evidenciar que todo está en ti, que todo eres tu.

 

¿Cómo pueden unas simples y pobres palabras tener poder sobre ti? Nada ni nadie tiene poder sobre ti, si tu no se lo das. En la Presencia se acaba el poder y la gilipollez, has recuperado la intuición y la lucidez.

 

Una flor no solo es una flor, sus pétalos son totalmente distintos, pero cada uno de ellos es lo mismo y emana de la unidad, por eso puede desprender belleza, perfume, aroma, armonía y paz, igual que tu, cuando lo aceptas todo y lo amas todo de la Vida que se vive en ti. No personalices la existencia y estás a un paso de la plena libertad y la absoluta paz.

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre ahí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque tu eres Eso que tanto has andado buscando.