Es muy simple

 

Vivir es muy simple.  Ante todo quiero decir que lo que hay escrito aquí va mucho más allá de cualquier enseñanza, mucho más allá de cualquier mente personal. Aquí no se le enseña nada a nadie, simplemente se le comunica algo a la sabiduría innata que ya es inherente a todos. Es preferible saber que yo no soy una persona iluminada y que ninguna persona de este mundo, las que hay, las habidas o por haber, llegará jamás a estar iluminada. Las personas iluminadas no existen, sería una contradicción en los términos, ningún personaje ilusorio, creado o soñado por la Vida, puede estar iluminado o despierto. Simplemente, tratamos de recordar la simplicidad de la Vida, algo que todo el mundo sabe, pero que en algún momento quedó en el olvido.

 

Llevar a cabo esfuerzos inútiles con el fin de alcanzar algo llamado éxito, bondad, santidad o iluminación, deriva de la más profunda ignorancia de la naturaleza de la liberación de la mente humana, y acentúa constantemente la idea de buscar fuera de uno mismo, lo que ya está en uno  mismo. No podemos ser distintos a lo que ya somos, no podemos estar más iluminados ni más despiertos de lo que ya estamos, ni podemos liberarnos de las propias tinieblas o ilusiones con sueños o ideales ilusorios, con una pobre mente que tiene pintada una linea imaginaria del bien y del mal, totalmente distinta a todas las demás, una mente dual que lo único que quiere es sentirse atada al mundo. Sólo la maravilla eterna de LoQueEs, nos ayuda a ver más allá de la mente y nos libera del sueño hipnótico del falso yo, entonces uno se funde con el Ser y fluye, sin relatos absurdos e inútiles en la cabeza. Como Vida que somos, ya estamos despiertos e iluminados, como personajes que imaginamos ser, buscamos siempre algo mejor que lo que ya somos.  

 

Cuando la última pieza del rompecabezas, por fin, encaja en el sitio adecuado, de pronto, comprendemos que en realidad nunca hubo ni habrá ningún puzle, nada que comprender ni nada que buscar, la Vida Es, sin ninguna meta que alcanzar. Todo sucede a la perfección en el siempre aquí, a la medida justa de cada uno, y no podemos cambiar ni un punto ni una coma.

 

La idea errónea de que somos individuos separados de la existencia, un individuo que es capaz de tomar decisiones y que debe esforzarse para procurarse una mejor vida que ¡esta! que ya sucede, a fin de alcanzar algo mejor que lo que es, estriba de la ignorancia más profunda que el mundo nos vende al poco de nacer, ignorancia que nosotros compramos por amor y con los ojos cerrados. Con los ojos abiertos a la Vida, con la visión natural, observamos de forma natural las cosas, vemos con total lucidez que lo único que hay, desde siempre y para siempre es Existencia, Presencia Consciente de sí misma. Todo sucede, todo ya Es. 

 

No empieza ni termina nada cuando un día  o un año se acaba, simplemente es una apariencia más como tantas y tantas  otras de las que imaginamos verdaderas o ciertas, sin serlo. Lo cierto es que siempre estamos aquí, y aunque vayas allá, siempre estás aquí, si vas allí lo haces estando en el siempre aquí.  Si viajo de Madrid a París, lo mire por donde lo mire, siempre estoy en el aquí, siempre en el ahora.  El cuerpo se mueve dentro de Esa Consciencia siempre Presente, todo sucede dentro de Eso que nunca viene y nunca se va. Eso que llamamos la Vida es la única constante que hay, y sólo contempla lo que está sucediendo, jamás se detiene en lo que quedó hecho, Eso es lo que verdaderamente somos.

 

El siempre aquí puede evocar una sensación de que estamos en casa, evoca el aroma de algo que creemos haber perdido y olvidado, por eso nos buscamos, ya que, en realidad, confundimos esa sensación de existencia (la atemporalidad de la Vida) con la sensación de yo soy un personaje o un individuo que controlo y conduzco la Vida en el tiempo. Siempre ha sido al revés. Cuando nos dejamos vivir, o cuando nos dejamos llevar, uno se relaja profundamente puesto que se da cuenta, con total claridad, que todo fluye sin tener que sufrir y sin tener que adormecer la Consciencia. Estamos siempre asentados en la gracia permanente, en el milagro constante o Luz eterna,  y esa comprensión  sucede más allá de la mente, simplemente se ve o no se ve, se sabe o no se sabe, se escucha o no se escucha.  

 

¡Vivir es muy simple! Lo que más deseamos, lo que más anhelamos o más nos apetece encontrar, por encima de todo, es totalmente gratis, asequible e inmediato, está siempre disponible, a la vista de todos, siempre está aquí, jamás allí, allá o en el más allá. Lo que una mente personal piensa o deduce de la Vida está a años luz de la Luz. Todo ya nos sucede, todo ya es, todo está en constante movimiento y en equilibrio perfecto, y aunque aparentemente echemos de menos algo, Eso que somos, jamás nos ha abandonado. Esa es la sorpresa, cuando por fin nos dejamos vivir, se nos revela el secreto, la Vida fluye sin prisas y sin pausa, en perfecta armonía y en profunda paz. Ninguna fórmula ni ningún rezo o enseñanza nos acercará o nos alejará más o menos a lo que verdaderamente somos.  Así de simple. Vivir no es otra cosa que hacer lo que nos viene de gusto, cuando nos viene de gusto, sin anticiparse o demorarse, es fluir con el Ser, sin más, sin personalizar la existencia. En la Presencia, sin relatos inútiles y absurdos en la cabeza, todo es un regalo precioso, un regalo bellísimo que no se puede explicar.

 

 

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte, la Luz y el Amor de la Vida, están siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.