Eres original, sé una Luz para ti, camina con Luz propia.

Mientras haya una pizca de miedo a la vida, no hay ni Vida plena ni auténtico Amor.

 

Al imaginar que no somos originales, nos hemos limitado a copiar y a pegar lo que el mundo aparente nos ha dicho, pero la verdad inalcanzable nadie la tiene, nadie la posee, ni nadie la puede enseñar o retener, tampoco yo. La verdad inexpresable se revela a sí misma en la Presencia. De ahí que haya tanto drama sin trascender, porque lo que el aparente mundo nos cuenta, está a años Luz de la Luz viviente que cada uno ya Es.

 

Cada interior es distinto. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda ver el mundo como tú lo ves, y por más que imagines que has nacido para enseñar verdades al mundo, ese tal mundo que imaginas allá afuera separado de la consciencia que tú Eres, tarde o temprano te demostrará, que un simple punto de vista es ridículo ante esta vasta inmensidad que llamamos la Vida. Cada uno es el Uno con su película llamada “el mundo y yo” Mi película es totalmente distinta a todas las demás, no hay nadie en este mundo que pueda ver, por mí, este vasto espacio de la consciencia que Yo Soy, donde todo aparece y desaparece.

 

Si nos limitamos a enfocarnos sólo con lo exterior, si solo vemos el espectáculo que el aparente mundo exterior nos regala, sin ir nunca al interior, a la raíz del Ser, ¿de qué nos sirve pues, estar vivos? ¿De qué nos sirve la experiencia, si no es para alcanzar total lucidez o la realización máxima del Yo?  La realización del auténtico Yo, sucede en el interior. Jamás podrás sentirte absolutamente realizado si te quedas con el espectáculo exterior, con lo que vendes o te venden, con lo que compras o te compran, con lo que crees saber o con lo que imaginas que saben los demás.

 

Cuando llegas a la raíz del Ser, te das cuenta que el aparente mundo exterior tan sólo es una metáfora, un espectáculo vacío y brillante, ES, pero no Es. ¿Dónde ves al mundo ahora mismo, siempre ahora mismo? Lo que ves ahora, tal como lo ves ahora, es todo lo que hay del aparente mundo exterior, que está sucediendo dentro de Ese espacio vasto de la Consciencia que Tu Eres, que si no lo personalizas ¿qué miedo da? Todo lo demás, todo lo que ahora puedas imaginar o suponer que hay allá afuera, separado de ¡esto!, no existe, es aparente, sucede únicamente en tu imaginación, es tu regalo para trascender la mente, el ilusorio yo. La mente hará cualquier cosa para interrumpir incluso esta lectura, puesto que la mente es presuntuosa y vanidosa, presume de tener y retener grandes verdades, imagina tener un gran conocimiento, no quiere, por nada en el mundo, que veas que es ilusoria. A la Vida que tú Eres, le es totalmente indiferente lo que esa mente imagine saber del mundo, prescinde de cualquier relato o de cualquier ego engreído, le es absolutamente igual el relato de cualquier ego, aunque imagine ser sabio, no le interesa en absoluto que un ego cualquiera presuma reinar el trono de la ignorancia, sabe que el ego nunca lo conseguirá. La Vida es simple y sigue ahí, siempre ahí, totalmente feliz, totalmente liberada y realizada, pero al buscarse a sí misma para la realización del auténtico Yo, hará lo que sea, para que ese Ego se sienta cada vez más incómodo con su relato.  Nadie le puede enseñar nada a la Vida, nos da ¡siempre! mil vueltas a todos. Precisamente, el drama de la humanidad, es eterno, porque es la misma rueda siempre, volvernos ignorantes para poder trascender la mente ilusoria. La ignorancia al poder es muy audaz y osada, muy atrevida, cree tener verdades eternas, más brillantes, más sabias, más santas o más espirituales que las que tiene la Vida plena, siempre Presente, que lo es TODO, absolutamente todo. Nos convertimos en hombre y en mujeres de negocios, ciegos y sordos ante la maravilla eterna de la Vida, porque a todos nos cuesta reconocer: -no sé nada de nada de esta vasta inmensidad.

 

El ego personal, el de cualquier ser humano que no se haya rendido al Ser para asumir la unidad, hará lo que ha venido haciendo a lo largo de los aparentes siglos, cuando vea que las cosas no son como le gustaría, se sentirá abatido, derribado o subidito de tono, te hará sentir una víctima o se burlará, juzgará, ridiculizará y si hace falta empuñará faltas de respeto que lanzará hacia niños inocentes, todo para seguir con la creencia estúpida de saber-lo-todo, y muchas veces con una insolencia arriesgada e imprudente, pero es totalmente imprescindible que sea así, puesto que es visto por todo el mundo, menos por él. Cualquier ego ilusorio no tiene ni puede tener luz propia.  No veríamos la luna sin la luz del sol. No veríamos al ego sin la Luz de la Presencia. Si no se asume la unidad, si no hay Presencia, todo el mundo nos ve, menos nosotros mismos, porque somos el Uno buscándose a sí mismo. Hasta que con un poco de suerte nos arrodillamos para implorar la observación interior, porque como personajes ilusorios que nos  convertimos ni Luz propia tenemos para ver la propia ilusión. Cuando la Luz de la Presencia viviente en el sí mismo observa al ego nos vemos tal como somos, exactamente lo mismo que todos los demás, ni mejores, ni peores, ni más inteligentes, ni menos sabios, ni más buenos ni más malos, porque somos lo mismo, exactamente lo mismo, la misma Luz y el mismo Amor, sucediendo espontáneamente en la Presencia del Ser que ya es consciente de sí mismo en todo momento. Sólo hay una única inteligencia, no hay múltiples vidas como el mundo nos ha hecho imaginar.  El drama del ego no trascendido no nos sirve para otra cosa que para sufrir y hacer sufrir inútilmente, pero hasta que no lo vemos lucidamente, creemos que somos muy importantes, y para la Vida tan importante es un cuerpo humano como lo es un perro, todo es Luz y Amor, el ego sólo ve la falsa imagen, no tiene luz propia, sólo ve lo que imaginamos ser, no lo que somos. Somos la Vida, que ya es feliz, siempre.

 

¿Cómo puede resolverse el aparente drama mundial?  El aparente drama de la humanidad, no hay Dios que lo resuelva, así es, así ha sido, y así será, porque desde siempre y para siempre todo es Eso que la humanidad llama Dios, todo es para el despertar de la Consciencia humana.  Cada uno es el Uno (Dios) que ya tiene su propia invitación ¡siempre presente! para la liberación del Ego ilusorio que intenta presidir el trono de la ignorancia. Simplemente, uno debe arrodillarte ante esta vasta inmensidad y aceptar la propia invitación para asumir la unidad, nada más, porque cada uno debe acabar viendo que no somos lo que hemos creído ser, somos nada y somos todo, somos la Vida, totalmente originales, totalmente completos, totalmente despiertos. Nadie puede hacer nada por nadie, para que Eso que Es se vea. Nadie puede acceder en el interior de nadie, por más que se imagine que sí, la naturaleza de la liberación de la mente es íntima e intransferible, y por más que el ego crea que tiene verdades que ha venido a enseñar, lo único que se acaba reconociendo es que todo ha sido un auto-recordatorio. Aquí, siempre aquí, la única que sabe es la Vida. Cada uno ya es original. Caminamos medio cojos porque imaginamos que somos personajes con historias muy importantes, pero somos la Vida, Nada y Todo. De eso se trata, de ver que tanto copiar y pegar lo que nos han dicho, de tanto querer retener verdades que no son verdades, hemos perdido de vista nuestra auténtica naturaleza original. Hay que encontrar la propia Luz y dejar de caminar con luces aparentes, con las sombras de "otros" que cargamos y acogemos por amor, para la realización del Yo.

 

La Vida siempre está aquí, sí, siempre aquí, siempre está donde uno está, jamás está en otro lugar ni en otros tiempos. La Presencia no es cosa de tiempo,  siempre está aquí.  ¿Qué hay allá, en el más allá, allí, y en el interior de otros? ¿Lo sabes o lo imaginas? ¿Sabes si lo que te cuentan lo reinterpreta la mente o es lo que Es? ¿Dónde están los otros, dónde te suceden, dónde los percibes? Mira que es fácil vivir cuando lo ves, siempre estamos presentes, jamás podemos ver el interior de nadie, cada uno es todo lo que es y todo lo que no es. Has venido a reconocer el auténtico Yo, tu inmensidad, todo se manifiesta dentro de ese espacio vasto de la Consciencia que Tú Eres, puesto que todo sucede en el mismísimo lugar, en Eso que ES. No eres lo que sucede, eres Ese a quien todo le sucede. Tú Luz es grandiosa pero no la verás hasta que no se haya rendido el ego o ilusorio yo. No hace falta enseñarte nada, ni hace falta que aprendas de nadie, precisamente se trata de rendirse para desaprender, dejar de lado todo lo conocido, puesto que la Vida es original en todos los sentidos y sucede totalmente vital y lúcida en cada Ser.

 

Si no queremos observar el propio miedo a la vida, nos mantenemos en la ceguera del ego engreído de siempre, viviendo sin vivir, todo el mundo nos ve, menos nosotros, puesto que el miedo a la Vida no trascendido ni reconocido en el sí mismo, va generando más miedo inútil a la Vida, lo va multiplicando, va engrandeciendo al ego del miedo. Cuanto más ego lleno de ignorancia sin trascender, más miedo a la vida, más enfermedades mentales, físicas o emocionales tenemos que ver o asumir hasta comprender que no hay nada que comprender. ¿Qué miedo puedes tener aquí mismo, siempre aquí mismo? ¿Dónde ves el miedo en la Presencia del Ser? No te alejes de la Presencia, de lo que Es, y la misma Luz que habita en ti, irá fulminando todo miedo que el ego quiere mantener por miedo a morir y a desaparecer. Es lo único que debe morir, el ego del auto engaño, el ego que tiene miedo a perder la ignorancia, y es mejor que muera de una vez por todas, que vivir muertos de miedo toda la Vida. Deja que la Vida que tú Eres, la Luz siempre presente, vaya fulminando toda ilusión del mal, hasta quedarte sin nada, hasta ver que ya eres original y completo. En la Presencia del Ser, simplemente hay lo que Es, ni verdades ni mentiras, ni bien, ni mal, ni buenos, ni malos, sólo hay la maravilla eterna de lo que Es. Vida, vida, vida, vida, ¡VIDA! siempre Vida, LUZ ETERNA, que no va a morir, porque jamás ha nacido. Somos, existimos, más allá del cuerpo y de la mente, somos una maravillosa Luz y un grandioso Amor.

 

El Ego es eso de ti que tiene miedo a vivir porque no tiene luz propia, pero tu auténtico Yo nunca ha tenido miedo a nada, porque ES Luz y Amor; a un nivel muy profundo, tienes aceptada absolutamente toda la experiencia.  ¡¡ Eres la Vida !!

 

Olvida estas palabras sin sentido que son de nadie para nadie, porque no son más que un auto-recordatorio, un entretenimiento para la mente, debes ir más allá de ellas, hasta encontrar esa Luz inmensa que habita en ti y fundirte con Ella, porque jamás te arrepentirás de haberla encontrado.

 

¡Punto y final!

 

¡¡¡ Gracias !!!

 

 

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte, la Luz y el Amor de la Vida, están siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.