Divina comedia

Divina comedia.

 

Por favor Dios, salva a los locos que tienen fe ciega en la Vida que se vive a través de ellos, a los artistas, a los que hacen un mundo más alegre y natural; devuelve la vista a los ciegos de corazones nobles, a los que viven enamorados de la Vida como el primer día, a los que se sienten decepcionados y resentidos por lo que les vendió el mundo caótico de la separación, y que ellos  compraron por su inocente amor; salva a los que se saben nada, puros  instrumentos útiles o prácticos y nos les importa, y condena sobre todo a los que hacen de la verdad un circo, a los que aun sabiendo que todo, absolutamente todo, eres tu, te siguen buscando en un más allá. Condena a los aburridos y a los trágicos, a los que hacen de su divina tragicomedia un espectáculo antinatural, a los que imaginan saber más que Tú, a los  que perpetúan el drama y la gilipollez de la humanidad, a los que creen ser algo o alguien más importante que todo lo demás, a los que se sienten poderosos, a los falsos doctores de la Ley, a los falsos maestros iluminados. Condena a los que creen ser más que otros, más buenos, más iluminados, más guapos, más santos o más sabios, a los que no quieren pasar de lo que se les ha dicho o del que dirán. Dios mío, salva a los que buscan la felicidad eterna en el sí mismo y condena a los que van perpetuando la división y la separación, el sufrimiento que conlleva la felicidad efímera, mortal e infernal.

 

Oh Dios mío, quizás no sea tan fácil arrodillarse ante Tu divina Presencia, ante esa inmensidad siempre viva y presente, para implorar lucidez, quizás a los ciegos y sordos casi de nacimiento despertar y ser felices les suponga un sacrificio o un duro esfuerzo, tal vez les sea más fácil sufrir y hacer sufrir, juzgarte, rechazarte, condenarte, no verte nunca en todas las cosas o en todas las formas de vida que hay, tal vez sólo se arrodillen con tal de seguir perpetuando gilipollez, con tal de no admitir la propia ceguera e inmadurez, quien sabe, tal vez les sea una carga muy pesada tener que admitir que son inocentes como todo el mundo lo es, o tal vez sientan pavor a evidenciar que el perdón es intrínseco a todos, puesto que nadie es culpable de su sueño de amor, nadie sabe lo que puede ocurrir dentro de cinco minutos, ni nadie pudo impedir los cinco minutos anteriores. Tal vez sea la propia ceguera e ignorancia lo que les impide ver y gozar de la maravilla eterna de la Vida, de lo que Tu Eres en cada Ser, quien sabe lo que les cuesta reconocerse nada para ver que son lo mismo que tú Eres. Oh Dios, a todos nos das la misma oportunidad de oro, cuando ese tal mundo nos decepciona, todos podemos ver y escuchar, con total lucidez y más allá de la mente, todos podemos ver que somos lo mismo, exactamente lo mismo que Tú. Oh Dios, en realidad sólo TU sabes para que le sirve a la humanidad esa divina tragicomedia, ese relato mental o ese sueño hipnótico e infernal que cada uno debe cruzar hasta poder ver que no sirve de nada, únicamente, para poder despertar y encontrar la maravilla eterna que nos regalas y nos das. Dios mío, toda tu manifestación está a la vista de todos, pero son tantos todavía que imaginan que su sueño hipnótico es real, creen poseer la verdad y se pelean por su sueño inocente de luz y amor.

 

Oh Dios, gracias por impulsarme a dejar de buscar fuera, por hacerme nada hasta poder asumirte tal como eres en todas las cosas, haz de mi lo que quieras, como siempre. Estoy eternamente agradecida que hayas borrado esa linea imaginaria del bien y del mal, sobre todo la falsa ilusión del mal, estoy segura que sin la ilusión del mal no te hubiese encontrado, gracias por mantenerme ahí, en la gracia constante, en el milagro eterno, doy la bienvenida a todo, lo acojo y lo recojo todo como un regalo. Gracias por dejarme respirar esa dulce libertad y esa maravillosa placidez que nos regalas y que sólo se respira estando en la Presencia, en la quietud del Ser, junto a ti. Gracias por dejarme ver la inmortalidad, el Arte y la hermosura de la Vida. Contigo hasta el último aliento de ese organismo corporal, impúlsame con tu divino Amor, ilumíname con la Luz de tu divina Presencia. Ya he visto que soy nadie, no debo ser lo que no he sido ni seré. Yo soy lo mismo que Tú Eres, el mismo instante vivo y eterno. Líbrame de los falsos dioses, de los falsos santos y profetas, líbrame  de tanto ego disfrazado de bondad, igualmente de los papanatas disfrazados de maldad, gracias por hacerme ver que todo es lo mismo, que todo sucede, aparece y desaparece en mi; gracias por mantenerme ahí, en la Presencia del Ser, en la maravilla eterna de LoQueEs.

 

Es más fácil que la maravilla eterna lo vea una persona sencilla y humilde, incluso un niño de tres años, que una persona obstaculizada por el lastre del conocimiento personal, sea religioso, espiritual, político, filosófico, tradicional o cultural.

El despertar no es el fin de nada, todo sigue igual, únicamente es el comienzo de una nueva Luz, un nuevo mundo, es un cambio de percepción total, una lucidez extraordinaria que permite que uno se relaje para siempre, hasta que la Luz de la Presencia le libere a uno de esa divina tragicomedia personal e intransferible que, únicamente, sirve para despertar o para recuperar la integridad, el paraíso aparentemente perdido. 

 

 La idea ridícula de hacer descender algo al nivel humano o personal, para que el personaje por el cual nos hemos tomado pueda seguir con el sufrimiento humano, con su particular línea imaginaria del bien y del mal, está directamente basada en la ignorancia y en la arrogancia más profunda y absoluta del falso yo. La necesidad de inventar dioses, ángeles, demonios, rezos y fórmulas para tener mejor vida que ¡esta!, es una necesidad infantil y errónea que estriba en la presunción de que la mente humana, totalmente ilusoria y esclava de sí misma, puede y debe comprender algo a nivel intelectual, para que pueda suceder el despertar. Lo que hay escrito aquí va mucho más allá de la intelectualidad, mucho más allá de lo que puede comprender una mente que se mueve por la arrogancia o por la dualidad humana, sólo para seguir perpetuando sufrimiento o drama eterno, con la ilusión del tiempo que no existe ni existió jamás, sólo hay existencia, y no es para perpetuar las historias dramáticas personales que cada uno debe imaginar en la cabeza. Lo que se dice aquí habla directamente a la sabiduría innata inherente a todos, al corazón del Ser siempre presente, no tiene nada que ver con la mente que fabula, sueña o idealiza algo mejor, siempre algo mejor que este instante vivo ya realizado, ni con el corazón humano que no pasa del pobre concepto amor.   Aquí se habla directamente a la Nada que cada uno es, aquí se está recordando algo que en el fondo todo el mundo sabe.

 

El despertar es el fin de los tratos, es el punto y final de  los personajes que buscan hacer tratos con la existencia, porque los que se han encontrado se olvidan de los tratos. Mientras haya alguien que anhele o que desee algo mejor que este instante siempre vivo y presente,  habrá búsqueda inútil, una incansable búsqueda de lo que sea, para desprenderse del sufrimiento humano, para poder regresar al hogar, donde la vida fluye plácidamente, sin esfuerzo, sin prisas, y sin pausas. Cuando ya no está el que quiere desprenderse de nada, hay lo que Es, simplemente hay LoQueEs, felicidad sin causa. No tienes que hacer nada, ni siquiera tienes que comprender lo que ha quedado escrito aquí. Lo único que tienes que saber es que sólo existe la visión de ¡esto!, de lo que sea que aparezca. Cuando salgas de aquí sé consciente de que sólo existe la visión. La lucidez es ver con la mirada natural de la Vida, con la Luz de ESO siempre presente que ya somos, de Eso que la humanidad  ha llamado "un más allá" o Dios, y que la inmensa mayoría sigue buscando fuera de sí o de ahí, simplemente hay la visión de lo que Es.  

 

Con la visión siempre presente, se acaba la divina comedia, se acaba el karma, las reencarnaciones, las vidas pasadas, el alma o los espíritus, los infiernos y los demonios, y todas esas chorradas que la mente humana ha inventado para perpetuar el drama eterno o el sufrimiento colectivo de la humanidad. Todo pasado y todo futuro no es más que un circo o un cuento soñado para una vida rosada de príncipes y princesas,  de reyes y plebeyos, en la que aparecen hadas, dragones, caballeros salvadores, reyes magos, papa noel, el ratoncito pérez, elefantes volando en la cabeza o mariposas con alas transparentes en el cuerpo, una divina comedia que impide que veamos que todo momento es ahora, todo lugar es aquí, todo instante vivo ya está presente y realizado, puesto que jamás vamos a un más allá, ni venimos de pasados inexistentes. Vaya, todo es tan divino, natural, ordinario o salvaje como lo vemos en la naturaleza, todo está perfectamente armonizado a cada instantes, cada ser vivo de la creación  es una expresión única, indefinible e irrepetible de Dios. La Vida se experimenta a sí misma, y en la naturaleza original, en la Presencia, se vive relajado y sin películas en la cabeza, sin telenovelas rosadas, sin fábulas o imaginaciones para sufrir y hacer sufrir. 

 

¡Qué horror! ¡Qué aburrimiento! Ay que agonía debe afrontar el ser humano para soportar tanta gilipollez, tantas chorradas o película de ficción en la cabeza, no me extraña que los locos enamorados de la vida vean lo inútil de tanto circo, de tanto sacrificio o esfuerzo,  de tanto sueño hipnótico que se convierte en pesadilla al no aceptar la realidad. La comedia o el sueño hipnótico parece ser muy real para el soñador que se siente separado de la vida y atado al mundo de la falsedad. El despertar es, simplemente, la desaparición del convencimiento de que ese sueño es real. Es tan sencillo como eso. El sueño no sirve para nada en absoluto. Esa es la cuestión; todo lo que sirve para soñar, para perpetuar el sufrimiento humano al idealizar algo mejor que lo que ya Es, e imaginar que estamos evolucionando para ser mejores personajes, no sirve de nada, absolutamente de nada, excepto para conducirnos a la decepción. Ese es el regalo.  Dios o el Uno que tú Eres, nuestra amada Vida, te está diciendo: -continúa intentando ser más exitoso, más guapo, más especial, más exclusivo, más iluminado, más listo, más bueno, más salvador y más despierto que este instante vivo ¡siempre presente! ya realizado, a ver si lo consigues, hasta que llegues a comprender que creerse alguien importante para mejorar o mover los hilos de la existencia, no funciona. Eres el Uno, el que ya está siempre presente, el personaje inexistente que se mueve en el tiempo, entre pasados y futuros, no existe, es fruto de tu imaginación. El tiempo no existe, sólo hay Existencia, todo ya Es.

 

Ese es el regalo, evidentemente todo es un regalo en la Presencia, todo es un regalo bellísimo, porque ha desaparecido la divina comedia o las historias para no dormir. Todo está impulsado por el amor incondicional, que nos ve deambular angustiados o nerviosos buscando siempre por allí o por allá, siempre implorando o buscando algo mejor que este instante vivo, siempre presente, ya realizado. Siempre nos ve transitar tratando de ser más buenos, más guapos, más salvadores, más especiales, más inteligentes y más exitosos que la Vida…. pero desde siempre y para siempre, eternamente siempre, lo único que hay, ya, es Vida, Presencia Consciente de sí misma, Amor Incondicional en acción. Es hermoso. Estoy totalmente fascinada de ello. Estoy completamente enamorada de la Vida. La presencia es absolutamente libre y radical, destruye todo lo falso, todo lo que no es; toda fábula en la cabeza se esfuma con una rapidez que no se puede explicar. La Luz de la Presencia borra cualquier linea imaginaria del bien y del mal, fulmina todo lo que no provenga de la Presencia. Esa Luz es Vida, es Eso que deshace todas las aparentes tinieblas, películas rosadas o cuentos de hadas, y acaba con los dioses inventados, termina con los cantos místicos o con los rezos espirituales para seguir perpetuando drama. En la Presencia, la Vida fluye sin esfuerzo, sin lucha, sin rezos o control, se ha desvanecido el falso yo o el falso personaje. La Vida es de nadie y para nadie.

 

Nunca hay personajes, sólo hay Vida, vida siendo vida, exactamente igual como lo vemos en la naturaleza, sin ningún sentido o propósito, sin necesidad de labrarse ninguna meta, siempre está presente, el único propósito que tiene esa divina tragicomedia es: regresar al hogar, a la Presencia, todo ese sueño es para el despertar de la Consciencia humana. La Unidad es totalmente natural y ordinaria. Así es como somos, no hay que soñar con ser mejores ni peores. Tal como somos ahora, siempre aquí, siempre en la Presencia, ya es perfecto, divino y adecuado. Todo momento es ahora, todo lugar es aquí, todo día es hoy, todo instante vivo ya está realizado, la vida se sostiene sola, sin esfuerzos, sin rezos y sin sudores inútiles.

 

Evidentemente la unidad no es una isla separada de todo, cuando se asume la unidad hay unidad con todas las cosas, y en todas las cosas también está contenido el miedo natural, pero no se niega nada, se da la bienvenida a todo lo que se manifiesta en la Consciencia, sin embargo lo que ya no hay es un personaje ilusorio o alguien que tenga miedo, alguien que quiera controlar a la Vida, porque únicamente hay Vida, la mente se ha rendido a la Luz de la Presencia y esa Luz la  ha liberado de tonterías, de  ideas absurdas, falsas, aburridas y preconcebidas. La mente debe ser una herramienta útil y práctica para la existencia humana, no inútil o caótica para vivir una vida rosada. La Vida es eternamente feliz, y eso se ve o no se ve, se sabe o no se sabe, se acepta o no se acepta la propia invitación para recuperar la visión, para regresar al hogar, para reencontrarnos con nuestra auténtica naturaleza, la original, donde nos fundimos con el Amor Absoluto y nos invade una profunda paz y una plenitud que lo inunda todo.  Cada uno tiene la misma invitación, siempre presente, para rendirse y entregarse a la Luz de la Presencia, para madurar. El ser humano que prefiere seguir atado al mundo dual de su imaginación, ese que nos vende una vida rosada, que nos muestra exclusión, separación y división, prefiere sufrir y hacer sufrir, no acepta nunca la propia invitación para asumir la unidad, tiene pavor a ser feliz, porque es tan simple como eso, como asumir la unidad viviente en el sí mismo, hasta que se haya trascendido la dualidada humana, y recuperar la lucidez de la unidad,  la gracia permanente del Ser. La invitación siempre presente se acepta o se rechaza, no hay más. En la Presencia es el punto y final de todo sufrimiento humano, se acaban las chorradas y las pesadillas que su producen en la cabeza, todas las metáforas o las  historias inexistentes, quedando únicamente la Vida, la maravilla eterna de lo que Es.

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre ahí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque tu eres Eso que tanto has andado buscando.