Confía en la Vida que se vive a través de ti.

 

Sé tú y no esperes ni necesites que nadie te comprenda. Sé tú y no necesites ser otro. Sé tu y no esperes nada de nada de nadie, simplemente, sé tú. No necesitas que nadie vomite sus miserias en tu casa interior, y tampoco necesitas vomitar tus miserias en la casa de nadie, cada uno debe asumir su parte. No te conviertas en un contenedor de residuos o vómitos inútiles, y mucho menos antes de reconocer que eres la Consciencia que lo acoge todo, debes ser íntegramente tú, para ver con lucidez que eres Ese a quien todo le sucede. Tu Luz es inmensa, tu Amor también lo es, pero también lo es la Luz y el Amor que habita en cada ser humano, aunque lo ignoren.  Precisamente, esas miserias que suceden en tu interior, deben ser vistas por la Luz de la Presencia, por la Vida que se vive en ti, sin comprar ni ofrecer recetas mágicas a nadie. Deja de juzgar inútilmente sin antes haber podido reconocer tu totalidad, lo que los demás despiertan en ti, tampoco te juzgues inutilmente, ni te culpes inútilmente, acéptalo todo profundamente, únicamente debes asumir tu parte, la unidad viviente en ti.  ¡Sé tú! hasta ver con total lucidez que todo te lo estás contando a ti. El único consejo que puedo darte es no aceptes consejos de nadie, simplemente arrodíllate y suplica la observación plena para esa mente que no tiene ni idea de cómo recuperar la felicidad sin causa, ni de cómo comportarse para recuperar la integridad, debes darte cuenta de lo que te estás contando, como lo estás contando y a quien se lo estás contando. Debes evidenciar que esas supuestas miserias o manías no son propiedad de nadie. Siempre ha sido de nadie la existencia, pero la personalizas porque no te has vaciado de lo artificial, de lo que el mundo te ha vendido y tú has comprado con amor, para ti, para verte a ti, sólo para redescubrir el misterio divino de la Vida que sucede a través de ti. La Vida te brinda siempre la oportunidad de oro para que dejes de buscar lo más maravilloso de ti, fuera de ti, te impulsa para que puedas reconocerte a través de tus supuestas imperfecciones o manías, a través de todo, y puedas ver con total lucidez que la gran mayoría de imperfecciones, realmente son tus límites sagrados. Pero, para ir más allá de ellos, debes estar dispuesto a vaciarte de contenido inútil, es como una especie de reset del ordenador, para que esa mente funcione a tu favor, no en tu contra, debes estar abierto a resetearte. La Vida te dice: no permitas más que esa mente te divida en dos, que te separe de lo que Yo Soy, ni que te diga que eres un incompleto, puesto que la dualidad humana acaba siendo tu peor enemigo, el número uno, un enemigo llamado -yo mismo-. Tú eres el único enemigo que te impide reconocer Esa inmensidad. Si quieres recuperar tu derecho innato, debes estar dispuesto a perder todo lo conocido, absolutamente todo, tanto aquello que te mantiene atado y esclavo de ese tal mundo que imaginas allá afuera, como todos esos sueños e ideales inútiles que penden de un hilo invisible, que te mantienen en la propia ceguera y esclavitud. Para empezar de nuevo, debes estar dispuesto a reconocer no saber nada de esa inmensidad, dispuesto a que se te dé otra oportunidad, debes estar absolutamente abierto y rendido al Ser siempre presente, absolutamente abierto a la humildad de la Vida Presente, a vivir un día cada día, sólo con lo puesto, expuesto a los vientos y a las mareas de la Vida, a lo ordinario y salvaje de la Vida, agradecido por todo lo que ya se te da.

 

La Vida jamás te abandona, no puede hacerlo, porque más allá de la mente o del personaje por el cual te has tomado, Eres Tú. Confía ciegamente en ese Silencio eterno que te abraza, en la Vida que ya se vive en ti, no te entretengas en confiar en la vida de nadie, simplemente ábrete al Ser siempre presente, y deja que la liberación de lo caótico, efímero, artificial e ilusorio se vaya diluyendo, hasta que puedas recuperar la lucidez y la integridad de la Unidad viviente en ti. No debes anticiparte ni demorarte, no debe cambiar nada, ni la mente debe aquietarse, debe ser vista nada más. Cuando la liberación de esta mente se haya consumado, lo sabrás, simplemente lo sabrás. Camina al lado de la Vida, deja que todo aquello que te susurre en los sentidos y señale en el corazón, sea, deja que esté ahí, permite que la maravilla eterna de lo que Es, te abrace a cada instante, siente su abrazo, permite que te libere del caos mundial o de todas esas fantasías que te impiden vivir feliz. No debe cambiar nada, todo ya sucede, todo ya Es, simplemente ábrete a la liberación de esa mente, lo único que cambia es la percepción de las cosas, recuperas la visión, la lucidez, pero no vayas contra corriente, no vayas contra lo que ya Eres, permite que la Vida fluya en ti, sé un instrumento de la Vida y permite que te sorprenda cada vez más. No implores un milagro porque ya estamos todos asentados en él.  No controles, no rechaces lo que te sucede, no des lecciones de vida a nadie, ni aceptes lecciones de vida de nadie, deja de creer en estas palabras y en todas las palabras o enseñanzas que el mundo te ha regalado, permite que la Vida borre lo inútil, olvida todas las metáforas que  puedas olvidar o borrar, puesto que las palabras no tienen poder alguno, ni para bien ni para mal, si tu no se lo das. Deja que los demás jueguen a sentirse importantes, déjalos entretenidos tal como están, deja el mundo en manos del Poder superior. Tal vez, algún día,  te des cuenta que los demás, en realidad, no existen, todo es la Vida. Si hay algo que imaginas no poder aceptar, simplemente acepta profundamente como te cuesta soportarlo, deja que la Vida lo acoja todo, respira y deja que haga el resto, recuerda que la Vida es sin prisas pero sin pausa. CONFÍA CIEGAMENTE EN LA VIDA, en Eso, porque tú ya eres Eso, lo que más anhelas encontrar, un auténtico regalo, un maravilloso paraíso de gozo, amor y bienestar. No le pidas prisas a la Vida, déjala, ya sabe lo que es mejor para ti y para todo la humanidad. No tienes ni que rezar o implorar algo más maravilloso que lo que ya Es, la mejor meditación del mundo es la experiencia. Lo único que quiere es que puedas recuperar la lucidez y la integridad, es tu derecho innato ser feliz, nada más.

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre ahí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque tu eres Eso que tanto has andado buscando.