Cada uno ya está completo.

No busques inconscientemente a un padre, un amigo, un hijo, un género, un maestro, una fuerza, un jefe,  un iluminado, un profesional, un político, el poder, la masculinidad, la razón, la lógica, un amante o una pareja en un hombre, encuentra la perfección y la integridad de la Vida que hay en él. No busques inocentemente a una madre, una amiga, una consoladora, una víctima, una hermana, una consentidora,  una luchadora, una prostituta, una amante, una sufridora, la feminidad, la maldad o una pareja en la mujer, encuentra la totalidad de la Vida que hay en ella.

 

Ya estamos completos, cada uno es todo. No hay ni que buscar o rezar para recuperar la integridad de la Vida, porque todo lo que buscamos fuera de nosotros mismos, desde siempre lo tenemos, es lo que somos. 

 

Lo más humillante de todo, es imaginar que somos medias naranjas y que necesitamos ayudas externas para completarnos y para vivir felizmente, que necesitamos el complemento, la familia ideal o la pareja ideal, eso sí es desmerecer a la Vida que ya somos. Nada ni nadie nos puede ayudar tanto como sí lo hace la Vida ¡siempre presente! a cada instante.

 

La mejor oración es dejar de rezar. La mejor ayuda es dejar de ayudar. La mejor religión es religarse con el ser siempre presente, sin la ayuda externa de nadie. Si hay que confiar en algo, por favor CONFIA CIEGAMENTE en la Vida que ya Eres, que ya te sucede, que no sea en ángeles, santos o patrones o en falsos dioses inventados o en falsos profetas iluminados, puesto que esos conceptos o enseñanazas no son más que chorradas de una mente ciega, machista patriarcal y caduca.

 

El mejor momento: ahora. La mejor ocasión: ahora. El mejor lugar: aquí mismo. La mejor situación ¡esta! La mejor lectura ¡esta! El mejor maestro iluminado: el Ser siempre presente. El mejor político, no necesitar ningún político ni nadie que defienda tus derechos innatos, porque tu ya Eres, tu ya Existes, tu ya sabes, tu ya intuyes, tu ya ves, tu ya estás completo. El mejor poder: la lucidez. 

 

Esto que ves aparecer es lo único que hay, es el mundo apareciendo en ti, tal como es, sólo depende de ti que no veas separación entre tu y yo. Sólo hay la visión de esto, de lo que sea que aparezca, nada más.

 

No inventes más personajes, más tiempos o más historias porque no los hay.  Ya has visto todo lo que ha inventado el hombre y lo fracasado que se le ve, buscándose incesantemente, sin saber que se está buscando a sí mismo. Cuando el hombre piensa, todo está pensado. Cuando el hombre descubre, todo está descubierto.. Encuentra tu inmortalidad, ahí, siempre ahí, porque ahí o aquí, acaba el drama de la humanidad. 

 

Sal del panorama caótico del mundo que imaginas allá afuera, y tu sigue ahí, siempre ahí, en el lugar que te corresponde estar, en el lugar que te sucede la visión. Ya no necesitas más sentirte un infeliz, un pobre de mí,  ni debes luchar, porque la Vida ya te lo da todo, no entiende de infelicidad. La felicidad sin causa desde siempre y para siempre está donde tu estás, no lo dudes más, ábrete a recuperar tu derecho innato y deja el mundo en paz, deja todos los conflictos en manos del Poder Superior que los creó. No encontrarás nada más hermoso, ni más maravilloso, ni más divino o más eterno, cuando recuperes la visión en la Presencia del Ser.

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre ahí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque tu eres Eso que tanto has andado buscando.