Reflexión de la fábula de Jesús, que a la inmensa mayoría se le ha metido en la cabeza o en la consciencia personal.

 La mejor meditación es ser ¡siempre! uno mismo, la mejor religión es dejar las religiones para encontrarse uno mismo, la mejor oración es dejar de rezar y dejar de implorar algo mejor que la Vida, algo mejor que este instante siempre vivo y presente.  La mejor pregunta te sucederá cuando dejes de preguntar o cuando dejes de cederle el poder al ego que se siente atado al mundo necio, infantil y caótico que tu mismo has inventado. Todas las preguntas tienen la misma respuesta: -Ahora mismo, aquí mismo, no hay nada que deba mejorar, cambiar o empeorar, todo sucede espontáneamente, todo fluye felizmente en la Presencia, toda la existencia está a la Luz de la Vida, sin error u omisión, sin justos o pecadores, sin buenos o malos. Ahora mismo, ¡esto! es lo único que hay, lo mejor de lo mejor- Todo lo demás son recetas y sucedáneos, recuerdos y anhelos, es de la naturaleza de un sueño. La existencia sucede espontáneamente, ¡siempre! en el instante presente.  Ese es el misterio divino que la mente humana no ve, ni puede o quiere comprender; la maravilla eterna de LoQueEs es un asunto de Luz y Amor con la existencia.

 

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Buceando en mi interior, observando la película llamada: "El mundo y yo", descubrí a través de la apariencia de Jesús, las tres fases de Vida:

 

Jesús, como personaje, como cualquier otro personaje de la historia de la humanidad que a uno le sucede en la imaginación, o se relata en el sí mismo, es un espejismo, aparece y desaparece como cualquier otro personaje de la película mental llamada "el Mundo y mi vida". Jesús, al que el mundo llama hijo de Dios, sucede en la consciencia personal, y nos viene a decir que, como Él, cada uno es hijo del Ser Supremo, es fruto del amor incondicional, es la Vida buscándose a sí misma. 

 

Jesucristo,  simboliza lucidez, madurez, comprensión, fluir con la Vida, ser uno con el Ser Supremo siempre presente, vivir de un modo inteligente, lúcido, íntimo y pleno la propia experiencia, sin excluir nada de lo que nos suceda en ese templo sagrado llamado intimidad, corazón o Consciencia, es vivir con amor, saberse uno con la vida. 

 

 Jesús resucitado: simboliza estar despierto, haber salido del celuloide mental o de siglos y siglos de condicionamento humano, es vivir plenamente como ya lo hizimos en la niñez, fluir más allá del falso ego que se siente atado al mundo, más allá de la mente inconsciente y el cuerpo.  Resucitar es vivir sin morir en el paraíso, es permitir que la existencia sea sin temor, es la realización máxima del YO SOY, es la Nada manifestándose en todo, es Vida eterna, sin historias, fábulas o relatos en la cabeza.

 

 

Extensa reflexión  que sólo leerá aquel o aquella que desea recuperar la lucidez, la maravilla eterna de lo que es, aquel o aquella que sabe leer más allá de las palabras, puesto que estas palabras, como todas las palabras de este mundo, no tienen ningún tipo de significado para la Vida, para lo que en verdad eres.

 

Ante todo, debes saber que esta reflexión, como todas las que encuentres aquí, es un auto recordatorio, fruto de la auto observación, todo me lo estoy recordando a mí. Se escribe sin pretensión de que cambie nada, simplemente se ha visto algo que todo el mundo sabe. Se comparte sólo para quienes siguen en el olvido, puesto que cuando uno bucea en el interior descubre la unidad viviente en el sí mismo. Sólo la Vida puede observar la película llamada el mundo y yo, nadie más tiene capacidades para trascender la dualidad humana; ninguna persona puede aniquilar el sufrimiento de la humanidad que nos sucede en la Consciencia, sólo la Vida puede. Este mensaje se comparte sabiendo que es para nadie.

 

 La fuente universal o la sabiduría infinita de todas las cosas, está a años Luz de cualquier religión, enseñanza, libros o universidad, nadie debería enseñarte a ser lo que ya eres; nadie debería ayudarte a comprender lo que únicamente tú debes y puedes comprender, porque no hay nadie que tenga una vida en propiedad, ni nadie que viva una vida, sólo hay Vida, vida sucediendo, experimentándose a sí misma. Cualquier cura, sacerdote, gurú, psicoterapeuta o maestros de esos que se autodenominan  maestros iluminados, que todavía siguen con la película mental sin trascender, es la Vida creyendo ser alguien, pero no hay ¡nunca! nadie en el cuerpo, ningún personaje tiene libertades para mejorar, empeorar, dominar o cambiar nada. Ser persona, tan solo es una ilusión, es un juego inteligente y magistral de Luz y Amor, un juego divino al que juega el Ser Supremo.

 

  En realidad, no nos sucede nunca nada, porque lo que en verdad somos, jamás se ha movido de ahí, jamás se ha apartado del ahora, de la Presencia eterna, jamás vamos a ninguna parte porque lo que somos siempre está presente y no ha nacido ni morirá. A un nivel muy profundo, todos sabemos lo que somos, la realidad máxima. Todo está aceptado ahora mismo, siempre ahora mismo. Siempre estamos contemplando la propia manifestación. Conscientes o inconscientes permitimos que la existencia sea tal como es, tal como está sucediendo ahora mismo.

 

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Nadie de los que estamos vivos conoció la existencia del organismo corporal de Jesús, ni tuvo oportunidad de hablar o intimar con él, ni con quienes le siguieron o aparentemente creyeron en su palabra. Nadie ha conocido a quienes escribieron su experiencia de vida, hace dos mil años. La vida cambia y se mueve constantemente, sin moverse de la Presencia, pero  todos los textos aparentemente sagrados que se mantienen presentes, que intentan describir la historia de Jesús, siguen difundiéndose porque la Vida así lo permite, hay en ellos el aroma de la verdad, para el despertar de la consciencia humana, para la liberación de esa mente dual que lo divide todo en dos, que ve separación con todo, que rechaza LoQueEs, porque está a años luz de la Unidad.  ¡Sólo hay Unidad!

 

Jesús, aparentemente, sólo aparentemente, fue un maestro de Vida; enseñó la verdad con la VERDAD,  con LoQueEs,  con lo que experimentó en su intimidad y, por consiguiente, todos podemos imaginar, sólo imaginar, que fue un revolucionario; su palabra conmovió y revolucionó a todo un pueblo y más tarde al mundo entero.

 

Cuenta la historia que a los doce años Jesús se escapó de casa, ya estaba interesado en los asuntos de la Vida (cómo deberíamos estarlo todos si queremos trascender el sufrimiento humano, si queremos recuperar la lucidez para poder vivir plácidamente sin sufrir, o si queremos ver más allá del cuerpo y más allá de un puñado de pensamientos inútiles). Cuando lo encontraron en el templo, les estaba diciendo a los doctores de la Ley, exactamente lo mismo que les diría hoy si apareciese en cuerpo y alma y recorriese los templos de ese tal mundo dual, caótico, infantil, necio e indecente que cada uno imagina, a su manera;  manera que no es ni buena ni mala, es limitadamente ridícula porque el mundo nos sucede en la consciencia personal, es fruto de la propia imaginación, es lo que nos han dicho y hemos creído. Si la palabra no nace de la raíz del Ser, de la Sabiduría Innata, no nos acerca a la lucidez. Así pues, para la Vida que tú eres, mi punto de vista, mi relato, como el de cualquiera, es insignificante ante esta inmensidad, ante esa totalidad que te sucede a ti.   

Tal vez, Jesús, les diría a los falsos dirigentes religiosos y a los políticos perversos de hoy en día, lo siguiente: -habéis hecho de la verdad un circo, un teatro, habéis perpetuado el drama eterno durante siglos, no habéis pasado de la simple representación teatral, del sueño hipnótico. Conscientes o inconscientes habéis colaborado en organizaciones perversas que han cometido asesinatos, corrupciones, violaciones, que siguen acumulando tesoros, todo para someter e  impresionar a ese tal mundo dual que vosotros mismos habéis inventado una y otra vez, para mantener un poder que jamás habéis tenido ni jamás tendréis. Habéis sido los propulsores del sufrimiento humano, habéis inventado el  infierno y el diablo una y otra vez, continuáis fascinados con el espectáculo de los ayeres inexistentes, con siglos y siglos de sufrimiento humano. Seguís sin trascender la película que os sucede en la cabeza, seguís cargando a las espaldas de los demás vuestra propia cruz o fantasía, vuestro propio drama, seguís sin evidenciar  lo que vosotros no os atrevéis a experimentar en vuestra intimidad sagrada, por eso lo vomitáis a las espaldas de los demás,  porque no os atrevéis a aceptar el vacío que sentís al no mover ni un sólo prejuicio, seguís anclados en la oscuridad, seguís sin lucidez, sin ver la verdad eterna, la maravillosa Presencia en todas las cosas. Hace más daño la propia ceguera, la propia ignorancia o fantasía no aceptada profundamente, que una bomba nuclear.

 

Jesús dijo, conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. La verdad no está escrita en los libros, ....ni es cosa de enseñanzas masculinas, patriarcales, caducas, manipuladoras o perversas para los tiempos que nos toca cruzar el mismo camino de la Luz que aparentemente cruzó Jesús hace dos mil años. La verdad no es lo que se predica en los púlpitos, ni lo que  nos cuentan los telediarios, ni lo que leemos o vemos en Internet, la verdad es íntima e intransferible. Todo lo que contáis está muy bien si nace del corazón, pero aún así está muy  lejos de LoQueEs. Los mitos infantiles, las fábulas, las historias, las fantasías, los teatros, las novelas y lo que imagináis que necesita esa humanidad para evolucionar, sólo sirven para perpetuar drama y sufrimiento. Jesús, seguramente, les diría que en lugar de permanecer en el sueño hipnótico del ilusorio yo, ya va siendo hora de no rechazar la verdad viviente en el sí mismo, de no rechazar nada de lo que se mueve a través en la consciencia . La invitación siempre es personal e intransferible. Seguramente, les diría que tan inútil es rezar, como inútil es dejar de hacerlo si así le sucede felizmente a cada uno, pero sabiendo que siempre nos estamos rezando a nosotros mismos, puesto que cada uno de nosotros es la Unidad. La mejor oración es dejar de rezar y de implorar algo mejor de lo que ya es, es aceptar y amar profundamente todo lo bueno y todo lo malo que nos suceda en el sí mismo. Les diría que es absurdo, necio, ridículo e infantil tener que inventar a un Dios riguroso o un  más allá, porque ESO indefinible, infalible y omnipresente, ESO a lo que la humanidad teme y llama Dios, está siempre ahí, es amor incondicional en acción, es amor puro, habita en cada corazón humano,  siempre está presente, siempre ha estado ahí, a la vista de todos, en cada cosa, en cada gesto, en cada paso, en cada aliento, en cada escena, en cada bostezo y en cada Ser.

 

 

Ya va siendo hora que se deje de implorar a un Dios inventado para salirse con la suya,  para mantener un poder que nadie ha tenido ni nadie tendrá. Ya son momentos de dejar los pañales y dejar de implorar que se nos aleje del mal. Lo que la mente humana llama “el mal” son sensaciones, simples sensaciones que vienen y van, que deben existir para que el bien pueda triunfar y prevalecer sobre el mal.   Tal vez Jesús les diría a esos falsos doctores de la Ley que si tienen dudas observen la naturaleza, a ver si ven demonios,  infiernos, santos, patrones, deidades, ángeles volando o espíritus con alas, catedrales u hospitales, extraterrestres o demonios con colas, tal como todavía se está perpetuando en esas aparatosas catedrales que ellos llaman templos sagrados. Todo en la naturaleza vive sin sermones en la cabeza.  El templo sagrado es la propia intimidad, tal como lo demostró Jesús con su aparente historia personal; que miren a ver si ven indecentes reyes magos consumistas, disfrazados como payasos, que miren la naturaleza a ver si ven todo ese espectáculo necio e infantil que todavía, hoy en día, siguen perpetuando para tener sometido al buscador, o para incitarle a soñar con una vida rosada. Aparentemente hay siete mil quinientos millones de aparentes individuos creyendo tener razón, todos prefiriendo idealizar una vida mejor de la que ya tienen, soñando con ser más buenos y mejores de lo que ya son, sufriendo si no lo consiguen, lo prefieren antes que decepcionarse y reconocer no saber nada, para poder  abrirse a la Vida y poder vivir despiertos y felizmente. Seguramente les diría que todos, sin excepción, exactamente tal como somos, ¡siempre! somos hijos del mismo Poder,  somos parte de la misma energía Suprema, somos Eso que la humanidad ha llamado Dios,  somos Presencia Consciente de sí misma. En el cuerpo no hay nadie, cada uno es vida buscándose a sí misma. Cada uno es una expresión única, divina y sagrada del Ser Supremo, del AMOR Absoluto, y  cada uno tiene su invitación intransferible para asumir la unidad, hasta descubrir la realidad máxima. Somos la misma Luz y el mismo AMOR, y, tal como nos está sucediendo ahora mismo la Vida, siempre ahora, nadie podrá hacer nada para mejorarla o empeorarla, simplemente podemos abrirnos a que nos suceda la observación.

 

Jesús, con total lucidez, les haría ver que hemos confundido la sensación de existencia con la falsa idea de ser algo, individuos o personajes que pueden mover la unidad; jamás de los jamases ha sido así, nadie ha podido ni podrá cambiar la Presencia, ese suceder constante y espontáneo de la Vida.

Es hora de dejar de manipular o controlar a la Vida, pues ya es momento de dejar de ver separación con todo y de excluir lo que no nos gusta ver ni sentir en esa intimidad, cada uno es TODO, ya son tiempos de ver, con total lucidez, que lo que deben hacer los impostores de la Ley es rendirse al Ser Supremo, a lo absoluto, tal vez, puedan liberarse de la propia ignorancia y ceguera. No hay múltiples vidas, sólo hay la Vida y en esta vida aparecen y desaparecen todas las formas de vida que hay, todo lo que es y todo lo que no es. Uno debe reconocerse a través del mundo, jamás ha sido al revés, uno debe evidenciar que los demás son un reflejo exacto de uno mismo.  No hay múltiples inteligencias, sólo hay la que hay, la que ahora mismo está sucediendo, que más allá de estas palabras y de todas las palabras de este mundo, es una maravilla que no se puede explicar.  Ninguna persona humana está despierta, liberada o capacitada para enseñar nada a nadie, tampoco yo como persona puedo enseñar nada,  la creencia de ser persona, maestros o alumnos, es falsa, es inventada, es un juego inteligente de Luz y Amor. SÓLO HAY EXISTENCIA. SILENCIO ETERNO. Nadie que tenga o viva una Vida. Cada uno es el Uno, la realidad máxima.

 

Cuando se ha visto, con total lucidez, que todo es la Vida, sólo se puede pedir: ¡Dios absoluto, líbrame de esas plagas religiosas que predican en los púlpitos sus mentiras, líbrame de la dualidad humana no trascendida, de los falsos egos autodenominados maestros espirituales! Ya lo dijo Jesús, -Ay de ustedes maestros de la Ley, escribas y fariseos ¡hipócritas! porque sois semblantes a sepulcros blanqueados que por fuera lucen hermosos y por dentro están llenos de inmundicia. Cuando uno reconoce profundamente su inmundicia, cuando uno acepta profundamente su propia ceguera e ignorancia, cuando uno ha visto que no sabe nada de esa totalidad, se rinde al Ser Supremo siempre presente, entonces  la Vida nos ayuda a trascender el sufrimiento humano. La Vida es la que habla a través del organismo corporal, con toda la libertad.

 

Seguramente añadiría: ¿por qué os escondéis bajo las túnicas,  bajo la palabra de Jesús sin haber reconocido lo que todavía rechazáis, lo que os contáis cuando habláis a los demás? ¿Por qué necesitáis aparatosas catedrales para esconderos del falso ego? ¿Por qué creéis tener un falso poder que no tenéis? ¿Por que seguís imaginando que estáis iluminados? ¿De qué os sirven los nombres auto impuestos, velas, inciensos, misales, santos, ángeles, arcángeles e imágenes? ¿Acaso, seguís sin ver que la Vida os mantiene presos de la propia ilusión? ¿Tenéis miedo de experimentar la Vida de un modo íntimo y pleno, tal como hizo Jesús? ¿Tenéis miedo de descubrir la unidad, la total libertad, Ser, sin relatos en la cabeza? ¿Acaso Jesús necesitó tanta parafernalia para poder trascender su dualidad humana, para vivir una vida íntima y plena?  Jesús, aparentemente maestro de Vida, de amor incondicional, no se separó ni un solo instante de su amante, del Ser Supremo siempre Presente, -ya lo dijo: soy hijo del Amado Padre, como todos vosotros sois. ¿por qué no examináis la palabra de Jesús , se ajusta con lo que predicáis y hacéis en vuestra intimidad? ¿Devolvéis la vista al ciego que lleváis dentro, cuando os imagináis en posesión de la verdad? ¿Será que tenéis pánico a que la humanidad vea que, como todo el mundo, estáis en el sueño hipnótico? ¿Tenéis miedo a que veamos vuestra inmundicia humana?  ¿Por qué os cuesta ir descalzos por la vida, sin enseñanzas caducas, rigurosas y patriarcales, sin nada, sin tesoros, sin misales, y sin rosarios, sin estampas, sin disfraces, sin caretos de santos personajes iluminados...? ¿será que tenéis pánico al fuego de la energía femenina que os sucede en el sí mismo? ¿Por qué evitáis descubrir que la FELICIDAD SIN CAUSA siempre ha estado ahí, siempre está presente? ¿Tenéis temor a reconocer que sois el UNO, que nadie más puede sentir lo que vosotros experimentáis ? La humanidad, por suerte, ya no necesita vuestro sermón necio, infantil y caduco sobre el bien y el mal. De la humanidad ya se ocupa el Ser Supremo. Por suerte, la humanidad, mejor o peor, pero felizmente está despertando a la Vida plena, gracias a vuestras estupideces o pájaras mentales, al haber visto que predicáis sin ejemplo, cada vez son menos los que necesitan vuestros sermones inútiles e indecentes. 

 

Mientras haya niños desprotegidos, llorando, muertos de miedo, violados, enfermos, maltratados, vendidos, ignorados y engañados, mientras haya catedrales para mantener limpias y relucientes, repletas de mentira, de oro y tesoros inútiles, todo fruto de vuestros miedos infantiles; mientras haya ese contraste en ese mundo en el que vivimos,  que vosotros aparentemente gobernáis e ilumináis, que imagináis gobernar puesto que es fruto de vuestra creación,  no podéis decir que habéis progresado en el camino de la Luz y mucho menos en el camino del Amor absoluto, ¡hipócritas!

 

Ni Jesús pudo salvar a ese tal mundo caótico y necio que ha hecho de la verdad un circo, ¿cómo van a poder esos religiosos sin vergüenzas que siguen sin trascender la dualidad humana? Porque si la hubiesen trascendido predicarían con el ejemplo, se sentiría por doquier el absoluto amor del Ser, no estarían tan ocupados juzgando o  gobernando a un mundo enfermo que ellos mismos han inventado, que sólo sucede en la imaginación.  La Paz eterna le sigue como una sombra a aquel que ha dejado al mundo en paz, en manos del Poder Superior, a aquel que deja de buscar,  preguntar,  rezar o  implorar algo mejor que lo que ya es, a aquel que ha reconocido que el mundo de allá afuera no está separado del mundo interior, porque es fruto de la propia imaginación.  TODO ES LA VIDA, absolutamente TODO. La Vida no excluye a nadie ni a nada, las religiones no paran de pedir que se les aleje del mal, y lo único que hacen con tanto infantilismo es perpetuar la rueda eterna de la hipocresía humana, de la estupidez humana. Hay que saber lo que es el mal en el sí mismo para poderlo trascender. 

 

Ni el Sol tiene sentimiento de propiedad. SI dentro de un segundo se acaba todo, no se sentirá propietario ni culpable de su desaparición, ni se siente el mejor porque nos regale la energía más brillante, no se siente poderoso, ni mejor o peor que nada. Incluso la Luna, que podría sentirse dueña de las noches, tiene más humildad que esas plagas religiosas organizadas que se rodean de santos y velas para no despertar, que insuflan sus mentiras a sus inocentes fieles y seguidores. El Sol es visible a todas las criaturas, en cambio el infierno que las religiones han inventado y que todo el mundo debe imaginar a su manera, es precisamente la invitación perfecta para despertar a la Vida, para descubrir que la película mental es un sueño. TODO ESTÁ BIEN. El Sol no nos hace sentir imbéciles como si pretenden hacerlo los curas indecentes.   Nada en el Universo invalida a nada ni a nadie. 

  

La Vida no excluye nada ni a nadie, su amor absoluto abraza a todas sus criaturas, los falsos  egos religiosos Sí, ven el mal en todas partes, y lo único que hacen con eso es perpetuar la rueda eterna del sufrimiento y la perversidad. La manifestación de la bondad de las religiones está repleta de maldad. Ni el aroma de la verdad que quedó escrita en las enseñanzas de Jesús han respetado, lo han adulterado todo para hacer de la Vida un circo. 

 

Aparentemente Jesús, hizo milagros como los puede hacer cualquiera cuando ayuda y ama de corazón a los demás, cuando nos mojamos para ayudar a llevar la cruz del sufrimiento ajeno.

 Jesús le dijo a su madre: -no me pidas que haga más milagros madre- fue cuando se dio cuenta que la mejor ayuda que se le puede ofrecer al hombre, para que se haga maduro y consciente de la Unidad, es no ayudar. Cuando uno deja de buscar fuera del sí mismo, se le brinda una oportunidad de oro para que se rinda y pueda sucederle la lucidez, para que pueda hacerse consciente de su verdadero Ser. Es en la propia intimidad o en el propio templo sagrado que a uno se le revela la verdad, constantemente. A Jesús, lo crucificó la ignorancia humana, la misma que nos crucifica a todos cuando nos dejamos manipular y persuadir por los falsos doctores de la Ley, por el falso EGO de esos religiosos y políticos impostores que se sienten atados al mundo, lo mismo ocurre cuando inocentemente, por amor,  le cedemos el poder a esa aparente sociedad dual, indecente, vanidosa, corrupta y caótica que nosotros mismos hemos inventado. Le aplaudió ese aparente mundo dual mientras hacía milagros, el mismo que lo crucificó cuando reveló la verdad. Lo mismo que ocurre hoy en día. Si sigues el circo indecente de los falsos gobernantes o de los falsos iluminados, se te aplaude, si revelas la verdad con la verdad, se te crucifica, puesto que la verdad no interesa a los corruptos de la Ley, ni a los falsos maestros. Al morir en la cruz, el personaje que la Vida había creado de Jesús, exclamó: -Padre amado, perdónales porque no saben lo que hacen. Lo mismo que diría hoy.

 

El tiempo es una ilusión, a quien le suceda la apariencia de Jesús en su intimidad, ahora mismo, es la Vida revelándose, evidenciando que Jesús es una apariencia más, como cualquier otra, igual que cualquier ser de la creación cuando aparece y desaparece es ese espacio vasto de la Consciencia que cada uno es, puesto que únicamente hay Unidad

 

El aparente personaje Jesús, se retiró en el desierto de la Vida, como puede hacer cualquiera cuando el mundo nos decepciona, cuando nos rendimos a la Vida, pues únicamente la Vida o el Ser Supremo puede liberarse de las estupideces mentales, de las propias fantasías y de las ideas preconcebidas. Cuando la Vida toma el control de esa mente dual e ignorante, es cuando hay la posibilidad de que el ego le ceda su trono al Ser. Sólo cuando nos quedamos vacíos de ideas preconcebidas, de juicios y prejuicios, sólo cuando nos quedamos sin nada, es cuando recuperamos la maravilla eterna de lo que es. Hay que ser nada si queremos recuperar el todo, si queremos recuperar la lucidez y la felicidad sin causa, porque  es a lo máximo que podemos aspirar como seres humanos, y es nuestro derecho innato recuperarlo.  

 

  Resucitar en vida no es exclusividad de nadie, es simple, es ver, más allá de la mente, que jamás nos moveremos de la Presencia, siempre es hoy, siempre es ahora, y, nada ni nadie podrá mover ese instante vivo y  eterno. ¡Despertar a la Vida! es vivir sin miedo, sin temores, sabiendo que siempre estamos a salvo en la Presencia, porque ¡ahora! ¡siempre ahora! ¿Dónde está el mundo? ¿Dónde está el sufrimiento humano en la Presencia? Sólo hay vida felizmente despierta, sucediendo en la Presencia, en oposición a tengo una vida por la que luchar o  por la que sufrir.

 

No podemos comprender al mundo, pero Sí se puede amar tal como aparece en esa intimidad. La Vida nos grita más fuerte que cualquier otra cosa del Universo: -ESTOY AHÍ!   ríndete al Ser, sálvate  a ti mismo y el mundo se salvará contigo. Ama tu intimidad sagrada y el mundo sentirá tu amor. Jesús dijo: -todos los templos serán derribados. Todos los falsos personajes serán derribados  por la simple LUZ de la VERDAD, siempre viva y presente.

 

Somos dioses recorriendo la propia manifestación, creyendo ser personas, por eso buscamos lo que en algún momento olvidamos, pero no nos encontraremos ¡nunca! si buscamos fuera de la propia intimidad, fuera del sí mismo, a menos que la Vida se apiade y tome el control.

 

Una de las mejores Frases que la Vida ha dicho en boca de Jesús:

 

-quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. (Como personajes que creemos ser, siempre vemos la paja en el ojo ajeno, prejuzgamos y juzgamos porque no vemos la viga que llevamos puesta, la propia ignorancia y ceguera, no vemos que todo es lo mismo; es así como nos comportamos siendo ignorantes sin reconocerlo, apuntamos con un dedo al prójimo sin ver los tres dedos que siguen apuntando hacia el corazón del Ser.

 

Consciente o inconscientemente, a un nivel muy profundo, todo está aceptado. Nada puede definirnos porque más allá de la creencia de ser personas somos esa eternidad. En realidad, no nos sucede nunca nada, jamás nos apartamos de la Presencia eterna. Todo es un sueño de amor de un personaje ilusorio, que la Vida inventa, para el despertar de la Consciencia humana.

 

 

Yo, al igual que tú, no soy lo que sucede, soy ESO a quien todo le sucede. 

La Presencia es acción, movimiento, cambio y, nadie, absolutamente nadie, puede saber si dentro de cinco minutos todo se acaba. Somos una existencia que ha olvidado que únicamente hay existencia. Sólo con serenidad, desde la quietud, viviendo de un modo íntimo y pleno, podemos recuperar la inocencia perdida, la lucidez y el paraíso eterno, regresamos al hogar, por supuesto, si hay aceptación profunda de toda la experiencia, de todo cuanto nos sucede en esa intimidad. 

 

En lugar de preguntar ¿qué quiero de la Vida? pregunta ¿Vida, qué quieres de mi? Tal vez descubras que lo que quiere la Vida de ti, ya te está sucediendo, porque más allá de la falsa idea de ser una persona, tú eres ESO, Vida eterna.  Lo que eres ahora mismo, siempre ahora mismo, es totalmente adecuado y,  lo que te sucede ahora mismo, es tu propia invitación para ver la manifestación. Toda esa inmensidad es para ti. ¿Qué sentido tiene la Vida, sin ti?

Si ves que no encajas en este mundo, date permiso para ser lo que ya eres, tal vez descubras que jamás ha habido error en ti, ni en mi, ni en nada. Descubriendo lo que en verdad somos, se pasa del miedo al amor, del rigor a la gracia, del juez impostor al abrazo absoluto del Ser siempre Presente.  Cuando uno se da cuenta que es la persona más ignorante del mundo, se abre un mundo nuevo, un mundo en el que sólo tiene cabida el amor incondicional, porque la personalidad sólo es un sueño, un sueño para amar nuestra perfecta imperfección. Reconocer y amar todos nuestros supuestos fallos y errores nos va llevando al Ser Supremo, a lo que en verdad somos, la Unidad. 

 

En la ignorancia creo ser algo.

En la comprensión no soy nada.

En el amor soy todas las cosas.

En la Presencia, fluyo plácidamente, soy el yo soy.

 

Vida eterna, como siempre, haz de mi y en mí lo que quieras.

 

anna

 

 

 Frases que aparentemente, sólo aparentemente, ha dejado escritas la Vida a través de la apariencia de Jesús:

 

Deje que el que está entre ustedes que está sin pecado sea el primero en arrojar una piedra. (¿Realmente puedo juzgar a los demás como seres mejores o peores que yo, si somos lo mismo?)

 

¿De qué le aprovechará al hombre si gana el mundo entero y sufre la pérdida de su alma? (¿De qué nos sirve identificarnos con un falso mundo, con un falso personje,  que cada uno imagina a su manera, con falsos egos y personalidades efímeras y enfermizas, si perdemos de vista lo que en verdad somos, la maravilla eterna de la Vida?)

 

 

Yo soy el camino, la verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino es a través de mí. (Como todo Ser humano, YO Soy, más allá de la mente, en mi sucede todo lo que es y todo lo que no es, todo lo que veo, todo lo que escucho, todo lo que aparece y desaparece en esa intimidad. Todo es exclusividad de mi amante, el Ser,  todo sucede a travès de mí) 

 

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. (Quienes sean fieles a su corazón, tienen más probabilidades de encontrar la Presencia)

 

¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? (yo soy lo mismo que tú eres, ni mejor, ni peor, si esto es visto con total lucidez, sabrás que siempre que apuntas con un dedo a los demás, tres dedos te están apuntando o delatando a ti)

 

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. (Cuando el despertar le sucede a uno, se permite que la Vida sea implacable con los injustos, con los necios, arrogantes, falsos iluminados e ignorantes engreídos, y justa con los nobles y limpios de corazón. Es la Vida la justicia, ningún ser humano es justo y verdadero si no se ha rendido al Ser.)  

 

Más numerosos que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo.  Al expresar la verdad con la Verdad,  no suele ser popular,  genera odio sin motivo, pero ese odio es el que debe evidenciar cada uno en el sí mismo, hasta ver que todos somos lo mismo)

 

Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. (Cuando el despertar sucede, le sucede a nadie, sucede la resurrección de entre los muertos vivientes. La ignorancia humana es como santo Tomás, no puede creer si no lo ve. La ignorancia no verá jamás la maravilla eterna de lo que es, porque no cambia nada, simplemente cambia la percepción de las cosas. De ahí que siempre digo lo mismo, TEN FE CIEGA EN TI, en nadie más, porque nadie puede ver ni sentir tu intimidad sagrada)

 

No dirán “mirad, aquí está” ni “allí está”, porque el reino de Dios está dentro de vosotros. (Sin comentarios, siempre ha siso así, jamás hemos dejado de ser la Presencia eterna, lo absoluto. El reino de Dios no está en el màs allá, siempre está presente)

 

Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, mis propios guardias pelearían para impedir que los judíos me arrestaran. (así es, yo no soy el cuerpo ni el ego que se siente atado al mundo, no soy un puñado de pensamientos o propiedades, Yo Soy el Yo SOY, Nada y Todo. El auténtico reino es el mundo real, LoQueEs,  no es un mundo imaginado, es el Silencio eterno, el amor absoluto)

 

De cierto os digo que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. (Es esencial recuperar la inocencia del no saber, ser como niños ante tanta magnificencia, eternos enamorados de la vida, vivir la experiencia como una aventura, como ya vivimos en la niñez, sin miedo y sin temor)

 

 Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. (El tiempo es una ilusión, la eternidad o la inmortalidad es la Presencia Despierta, lo que en verdad somos. No cedas el poder a nadie porque nadie lo tiene, tuyo es el poder, tuya es la gloria, tuyo es el reino, si te fundes con la Vida)

 

Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. (El que crea en la Vida que ya le sucede, en la maravilla eterna de lo que es, aunque muera el personaje, vivirá) La muerte tan sólo es aparente, le sucede al personaje, al falso yo, lo que en verdad somos, ni ha nacido ni morirá.)

 

Por sus frutos los conoceréis. (Quien expresa la verdad con la verdad, entrega lo que recoge, lucidez y amor; quien no pasa del boca en boca o del inconsciente colectivo de la sociedad, entrega más de lo mismo, pura ignorancia) Más vale no decir nada si no nace del silencio, más vale callar ante la necedad humana, no seas esclavo de la propia ignorancia. 

 

"Vosotros sois de vuestro padre terrenal, el diablo (la ignorancia) y queréis cumplir los deseos de vuestro padre.  Este hombre era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira (ignorancia)."  (La Vida no entiende de padres, madres, hijos, ni necesita conceptos que defiendan los relatos familiares, la Vida es lo que Es, más allá de lo familiar y de lo personal, más allá del sueño hipnótico que nos relatamos en la cabeza. El Amado Padre, la Vida siempre presente, es la Verdad, siempre es lo que ya es)

 

"Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: "Él es nuestro Dios"  (Si yo creo tener méritos propios, si me adjudico la autoría de la Vida, no veo que como personaje no soy nadie, ni se nada, no puedo recuperar el paraíso, ni puede sentirme abrazada por la Presencia eterna. La Vida es la que me glorifica, la que me da todo lo que tengo, todo lo que soy. Lo que la humanidad llama Dios, es ¡esto! la maravilla eterna de lo que es, la Presencia, siempre ahí, siempre ahí. 

 

Jesús dijo a la gente y a sus discípulos: «Los maestros de la ley y los fariseos enseñan con la autoridad. Por lo tanto, obedézcanlos ustedes y hagan lo que les digan; pero no sigan su ejemplo, porque ellos dicen una cosa y hacen otra. Atan cargas tan pesadas que es imposible soportarlas, y las echan sobre los hombros de los demás, mientras que ellos mismos no quieren tocarlas ni siquiera con un dedo. Todo lo hacen para que la gente los vea. Les gusta llevar en la frente y en los brazos porciones de las Escrituras escritas en anchas tiras, y ponerse ropas con grandes borlas. Quieren tener los mejores lugares en las comidas y tener los asientos de honor en las sinagogas, porque desean que la gente los salude con todo respeto en la calle, que los llame maestros.

¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que cierran la puerta del reino de los cielos para que otros no entren. Y ni ustedes mismos pueden entrar, ni dejan entrar a los que quieren hacerlo.

¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que recorréis tierra y mar para ganar un adepto, y cuando lo habéis logrado, hacéis de él una persona dos veces más merecedora del infierno ( de la ignorancia) que de ustedes mismos (la Vida). (también, sin comentarios, queda muy claro, lo que han hecho las religiones organizadas, los falsos maestros iluminados, el New Age, y todo aquel que insufla sus miedos a la aparente humanidad, un circo caótico, necio, infantil e indecente que ya no se puede soportar) La Vida debe ser implacable ante tanta necedad. 

 

Jesús dijo a los doctores de la Ley, y a los falsos iluminados que cargan a las espaldas de los demás la propia ignorancia, dualidad y ceguera: Así que sobre ustedes caerá el castigo por toda la sangre inocente que ha sido derramada desde Abel hasta hoy …… a quien ustedes mataron entre el santuario y el altar. Les aseguro que el castigo por todo esto caerá sobre la gente de hoy. (El tiempo es una ilusión, la palabra de Jesús nadie la puede conocer con exactitud, porque sólo se conoce lo que sucede en la propia intimidad. No existen los ayeres y los mañanas, cualquier historia es un sueño para el despertar de la consciencia humana. Existe lo que Es, Vida buscándose a sí misma, vida experimentándose constantemente.  El castigo es no ver que somos la Vida, que ya somos lo que realmente andamos buscando, la Presencia Divina, la eterna maravilla de LoQueEs.

 

Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. (La verdad siempre está presente, siempre es lo que Es, siempre está ahí, es lo obvio, lo natural, para nada es  lo que uno imagina, y mucho menos es el relata en la cabeza. La verdad es silenciosamente bella, plácidamente feliz, es la nada. La mentira es el infierno, es el sufrimiento que conlleva hacer caso al ilusorio yo, a un mundo dual y caótico. 

 

Todo es aparente,  todo es un sueño, menos lo que Es, esa Nada.