Sé tú.

 

No seas demasiado……

 

ni demasiado bueno

ni demasiado malo,

ni demasiado especial,

ni demasiado santo,

ni demasiado genial.

 

No seas demasiado .....

no te hagas de menos

ni te hagas de más.

No forjes sueños inalcanzables,

no inventes dioses y santos para soñar. 

 

Encuentra la verdad viviente en ti.

Sé verdad, sé siempre tú.

Sé una Luz para ti.

Ama la Vida, como lo que más,

que nadie sea por y para ti.

 

Los demasiados son insoportables con la Vida.

Los muy buenos tienen pavor a que se les descubra,

son sensibleros, tristes, aburridos, falsos, idealistas y ridículos.

Los muy malos tienen mucho miedo a sentir el amor,

son teatrales, caóticos, necios, ciegos y sordos ante la Vida.

Los autodenominados maestros, santos o especiales, tienen pánico,

son infantiles, persiguen milagros, no ven que estamos asentados en él.

Los que son verdad, con la verdad, son reales y auténticos con la Vida,

viven, fluyen sin miedo, viven enamorados como el primer día.

 

Ser más agradable o más desagradable, cuando no toca, es hacer circo.

Ser desagradable y agradable, cuando toca, es amor y espontaneidad.

 

Camina con Luz propia, con la Vida, mantente siempre ahí,

déjate abrazar por el amor absoluto y ama sin temor,

vive enamorado de la Vida como ya hiciste en la niñez.

No implores amor a los que no saben amar,

ni luz a los que no hacen otra cosa que soñar, imitar o copiar,

no supliques nada a los sordos y ciegos casi de nacimiento.

No quieras que te necesiten demasiado, ni que te escuchen.

Escúchales y obsérvalos tú, en silencio, así verás y así comprenderás.

 

No sigas los pasos de tus aparentes ídolos, iluminados o maestros,

no te pongas máscaras o túnicas, para agradar o para impresionar,

no vendas humo ni ilusiones baratas para sentirte más, más y más,

no necesitas más y más para retener adeptos que excluyen la verdad.

 

No te hagas inferior, ni te hagas superior, no hagas teatro,

no hagas nada por el que dirán o por el sueño hipnótico de los demás.

Sé verdad con la verdad, no necesitas nada si eres Vida y verdad,

no necesitas seguidores o perseguidores que te aplaudan o te lapiden,

no es necesario sentirse más o menos que la Vida, ya eres la Vida;

deja esa infantil creencia de la importancia para los inmaduros,

porque todo, ¡todo! se merece un grandioso aplauso en ¡esta vida!

 

Sigue al corazón. Sé verdad, sé una Luz para ti.

el mundo que imaginas te lo agradecerá.

Sé Luz y Amor hasta descubrir que la máxima verdad eres tú.

 

Ni los muy buenos pueden ser justos con los malos,

Ni los muy malos pueden ser justos con los buenos.

Ni los autodenominados maestros o iluminados pueden abrazar la totalidad,

sólo la Vida está iluminada y despierta, nadie más.

Los que son verdad con la verdad, son respetuosos con la Vida,

no excluyen, no dividen, no separan, no ayudan, ni enseñan,

saben que todo es la Vida, se saben en todas las cosas

y en todas las formas de vida que hay, se han fundido con la Vida.

 

No seas amigo de las aparentes bondades,

si ves que no puedes con los muy buenos, no insistas.

No seas enemigo de las ilusorias maldades,

el más malo es igualmente Vida, algún reflejo divino tendrá.

Observa a los autodenominados santos o iluminados,

pero no los imites, ni les copies, simplemente observa la incoherencia. 

 

Deshacerte de los conceptos buenos y malos, maestros y alumnos,

es lo mejor de lo mejor que puedes hacer en esta Vida.

Deshazte de lo aparente y artificial, apuesta por lo obvio y lo natural.

No seas seguidor o imitador de nadie, ¡vive en paz y deja vivir en paz!

Cada uno ya es la iluminación, ya es la Vida, ya es Luz y Amor.

 

Deja el mundo aparente en manos del poder que lo creó,

porque el mundo real no necesita ayudas, absolutamente de nadie,

y menos de alguien que imagina que su diminuto punto de vista es grande. 

 Todo se ve, todo se escucha y se intuye, todo se comprende lucidamente,

 cuando encuentras la verdad viviente en ti.

Sé verdad y todo se te revelará.

 

Verás que hay bastante maldad en la manifestación de la bondad,

y también verás bondad en la manifestación de la maldad.

 Todo es de nadie y para nadie, la Vida es así, tal como Es,

no como la imaginas, no necesita embellecerse ni agradar a nadie,

no tiene necesidades personales.

 

La Vida que se vive a través de ti, lo único que pretende 

es borrarte esa línea imaginaria del bien separada del mal,

quiere regalarte integridad, el don de la lucidez y la intuición

para que puedas recuperar tu auténtico hogar, la Presencia.

 

Sé tú, sé siempre y simplemente tú. ¡Sé verdad!

Encuentra la verdad viviente en ti y fluye con Ella,

porque sólo la verdad te hará libre para siempre.

 

Tu verdadero Ser es puro, inocente, no es un pecador,

no vivas con la mentira en la cabeza para victimizar o agradar.

Tu verdadero Ser no es malo, ni injusto ni un irresponsable,

peca santa-mente con Él, hasta fundirte con su divinidad.

 

La Vida no es cosa de tener poderes mágicos,

ni es cosa de vender o comprar recetas o sucedáneos para soñar.

La Vida es real, no debe ser más divina ni más santa de lo que ya Es,

tal como Es ¡siempre! deslumbra, es brillante y magistral.

es luz eterna y amor absoluto, es natural y auténtica.

 

Vivir no es cosa de sentirse mejor o peor que la Vida,

vivir es experimentar de un modo íntimo y pleno,

hasta fluir con el Ser sin relatos absurdos, es Ser, sin más.

No hay que ser más bueno ni más malo, ni más santo o más especial,

es cosa de intuición y lucidez, es cosa de comprensión lúcida,

es cosa de perder el infantil e inútil sentimiento de propiedad.

 

La Vida es todo lo conocido y todo lo desconocido. Es Nada y Todo.

Libérate de todo lo intelectual para poder maravillarte con la Nada,

recupera tu derecho innato, el don de ver la Vida de forma natural,

porque sólo la visión de la verdad inexpresable te lo devuelve todo.  

 

La Vida no tiene miedos ni prisa, se mueve con un ritmo extraordinario,

es silenciosamente sabia, inteligente, bella y magistral,

no persigue un sentido, ni glorias o metas porque no lo necesita,

está perfectamente realizada, totalmente despierta y liberada.

Esa ausencia de metas, de propósitos y de sentido, es su eterna belleza.

¿De qué te sirven, entonces, las prisas, los miedos y las ansiedades?

Si no hay a donde ir, la Vida siempre está ahí, siempre ahí, contigo.

Ni una pizca de miedo debes tener a lo que en realidad ya Eres.

 

No eres un relato en la cabeza ni unos conceptos, Eres Vida,

Eres esa Nada Divina, Presencia consciente de sí misma.

Nadie tiene una Vida en propiedad, ¡sólo hay Vida siendo vida!

No eres una historia en lo horizontal, en el tiempo que pasó o pasará,

tampoco eres un puñado de pensamientos que vienen y se van,

no eres un personaje de libro, soñado, idealizado o soñador,

tampoco eres unas etiquetas de padre, madre, hijo o las que sean.

Eres Consciencia Pura, Vida, totalmente impersonal e indefinible,

y esa  maravilla desde siempre habita en ti, encuéntrala en tu verticalidad,

en el siempre aquí, en el siempre ahora, en la Presencia del Ser.

 

Experimenta esa aventura fascinante del vivir, del no saber, sin nada,

sabiendo que todo es vital, natural, divino y saludable en la Presencia.

Toda ilusión del mal queda fulminada con la Luz de la verdad.

 

Camina sin prisas, sin demorarte y sin anticiparte,

si no puedes caminar en compañía de necios, camina solo,

en realidad la necedad está en no reconocer que somos inocentes,

que nadie es más o es menos, todo es la vida recodando algo sabio,

que nadie sabe nada de nada de esta vasta y maravillosa inmensidad.

 

Nadie está capacitado para enseñarte a Ser lo que ya Eres,

al menos nadie debería atreverse a enseñarte, ya Existes, ya Eres.

No te quedes con lo que te han dicho, RE-descubre con Luz propia.

 

Sé, fluye, vive sin miedos absurdos e infantiles, vive sin más,

 sin pavores inútiles, sin sueño hipnótico, sin circo necio y sin hacer teatro,

deja el espectáculo infantil que suele hacer ese tal mundo ciego, sordo y dual,

ya ves lo que le importas cuando más lo necesitas, te precisa hipnotizado.

Al mundo aparente no le interesa en absoluto que veas con luz propia,

se le acaba el comercio de mercancias y teorías baratas.

Deja el teatro loco para los que comercializan con la Vida,

para los que sólo viven por y para la imagen,

por lo que dirán o por lo que pensaran,

deja a ese tal mundo necio para los ilusorios y caducados.

Tu verdadero hogar no es el cuerpo ni el mundo, es la Presencia.

 

No reces, no medites ni implores para que se te aleje de la ilusión del mal,

toda ilusión del mal debe suceder para que el Amor pueda vencer y triunfar.

¿Dónde ves el mal en el siempre aquí, en la Presencia del Ser?

La maravilla de LoQueEs fulmina toda ilusión, todo lo que no es.

La Vida es la única constante que hay,

todo lo demás debe morir, temblar o cambiar.

 

Vive sin los demasiados, sin demonios o ángeles metidos en la cabeza,

sin los buenos, malos, maestros, alumnos, santos, pecadores o especiales,

sin el bien ni el mal, sin estupideces que no veas en la naturaleza, 

sin dioses inventados porque el único Dios, el auténtico, está siempre ahí.

Vive de un modo saludable y natural, de un modo lúcido, íntimo y pleno,

goza de la experiencia tomando un día cada día, agradecido y relajado,

sin sufrir y sin hacer sufrir, sin dramatizar la existencia.

 

Sé feliz y no te temas, fluye sin miedo al miedo, sin temor a morir,

sólo muere la mentira, el relato del soñador por el cual te has tomado

y más vale que muera de una vez por todas, que vivir muerto de miedo.

¡No eres un personaje infeliz o ilusorio, ERES la Vida que ya es feliz!

 

No seas fiel a la mente inmadura, soñadora, infantil, necia e infernal,

para poder serle fiel al corazón puro de tu divino Ser inmortal,

entonces se te dará otra oportunidad para poder vivir en paz,

sabrás lo que es estar vivo, gozando de verdad, con la verdad,

con felicidad plena y con amor incondicional.

 

Recuerda siempre que tu derecho innato es vivir en paz y feliz,

y solo se consigue dejando de lado los demasiados e inmaduros,

los necios, ciegos y sordos que te suceden en la consciencia,

reconociendo profundamente la propia necedad,

porque es lo que más te impide regresar al hogar.

 

Debes recordar que no hay real compasión si no te incluyes en ella,

así que déjate abrazar por la Vida que se vive en ti, y no te temas.

 

La Vida está aquí mismo contigo, siempre donde tu estás,

contemplando y abrazando la propia manifestación;

sólo abraza  y contempla lo que está presente, LO QUE SUCEDE,

jamás contempla o abraza lo que está allí, allá o en el más allá.

 

Sé tú. Sé siempre y simplemente tú. Sé verdad, con la verdad.

Olvida estas palabras sin sentido que son de nadie y para nadie,

no imites, no imagines, ni retengas, tu verdadero Ser es puro e inimitable

Sé tú, sé simplemente Vida, fluye siendo lo que ya Eres.

 

 

 

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte, la Luz y el Amor de la Vida, están siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.