Ten compasión de ti.

Olvídate, para siempre, de la pena y la culpa si quieres vivir en paz,

e incluye en tu compasión al personaje que crees ser,

si quieres recuperar la lucidez de la unidad viviente en ti.

 

Aquí, siempre aquí, el único que puede sentir pena es uno mismo,

la propia condena es que nos haga pena el  mundo o los demás;

no hay real compasión si uno no se incluye o no se compadece de sí mismo.

 

Hay pena al no ver que aquí, siempre aquí, la Vida es alegre y vivaz.

En realidad, la Vida, es un suceder constante e impersonal,

carece siempre de juicios y prejuicios personales, carece de penas.

 

La idea de que la Vida debería ser como pensamos,

de que debería suceder así o asa, es lo que nos da pena,

esa es nuestra mayor condena o mayor tristeza.

Da pena imaginar que sabemos más que la Vida.

La culpa es lo que nos retiene a ser esclavos de nosotros mismos.

 

Aquí mismo, ¡esto! es totalmente corriente, vulgar e impersonal,

es de nadie y para nadie, aquí no hay pena ni condena, hay Amor,

pero mientras haya un "yo" separado de un "tú" imaginando

o idealizando algo mejor o distinto a lo que ya es,

 alguien suponiendo saber más que la Vida,

figurando cosas que no son, habrá pena, culpa y condena,

habrá sufrimiento al querer hacer de la Vida algo personal.

 

Podría decirse que aquí, siempre aquí,

todas las palabras son totalmente inadecuadas,

empezando por las que aparecen escritas aquí,

como todas las que retienes creyendo defender un sueño.

 

Solamente hay Unidad aquí, lo que ves aparecer surge de la unidad,

y si aparece un "tu" separado del "yo" también surge de la unidad;

pero nunca estarás en la unidad si personalizas la existencia,

nunca verás tu divinidad si te da pena lo que ves aparecer. 

Acepta tu propia pena o condena, hasta que puedas ver algo más,

porque nadie más en el mundo puede sentir por ti, lo que tu sientes.

 

Ten compasión de ti, ante todo y después de todo,

hasta que veas que la Vida es totalmente libre e impersonal,

o hasta que dejes de buscar algo mejor que lo que ya es.

 

Lo que está ocurriendo aquí mismo, es neutral, sin sentido e indiferente,

siempre es de nadie y para nadie la Vida, sucede sin lugares y sin propósito,

jamás se labra un destino o una meta, porque siempre está presente.

No personalices la existencia y vive sin rechazo, sin pena y en paz.

 

La Visión lúcida de la Vida aparece cuando uno desaparece,

en realidad, VIVIR es fundirse con el Amor absoluto, siempre presente.

 

 

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre ahí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque tu eres Eso que tanto has andado buscando.