Sé tú.

 

No seas demasiado……

 

ni demasiado bueno

ni demasiado malo.

 

Sé justo, sé siempre tú.

Sé tu propia Luz.

Ama con tu propio amor,

que nadie piense por y para ti.

 

Los demasiados son insoportables con la Vida.

Los muy buenos tienen pavor a que se les descubra tal como son,

son sensibleros, tristes, aburridos, falsos y ridículos.

Los muy malos tienen pánico a sentir el amor absoluto,

son teatrales, caóticos, necios, ciegos, sordos e ignorantes.

Los justos son reales y auténticos,

fluyen sin miedo, viven enamorados de la vida como el primer día.

 Los muy buenos o los muy malos ni viven ni dejan vivir.

 

Ser más agradable o más desagradable, cuando no toca, es hacer circo.

Ser desagradable y agradable, cuando toca, es amor y espontaneidad.

 

Camina con tu propia Luz,

ama con tu propio amor,

no implores amor de los que no saben amar,

no supliques nada a los sordos y ciegos casi de nacimiento.

No quieras que te necesiten demasiado, ni que te escuchen.

Escúchales y obsérvalos tú en silencio, así verás y comprenderás.

 

No sigas los pasos de tus falsos maestros,

no te pongas máscaras o túnicas, para agradar o para impresionar,

no vendas humo ni ilusiones para retener adeptos que excluyen la verdad,

no te hagas de más, ni te hagas de menos, no hagas teatro,

no hagas nada por el que dirán.

Siendo justo, no necesitas nada,

no necesitas  seguidores que te aplaudan o te alaben,

porque todo merece un gran aplauso en ¡esta vida!

Sigue al corazón. Sé justamente tú. Sé Luz y Amor.

 

Ni los muy buenos pueden ser justos con los malos,

Ni los muy malos pueden ser justos con los buenos.

Los justos son auténticos y respetuosos con la Vida,

no excluyen, no dividen, se saben en todas las cosas

y en todas las formas de vida que hay, 

fluyen, viven y dejan vivir.

 

No seas amigo de las falsas bondades,

ni seas enemigo de las falsas maldades,

deshazte de lo aparente, apuesta por lo natural.

No seas seguidor de nadie, ¡vive y deja vivir!

 

Hay mucha maldad en la manifestación de la bondad,

y también verás bondad en la manifestación de la maldad.

Todo es la Vida, y lo único que pretende 

es borrar esa línea imaginaria del bien y el mal

para que puedas regresar al hogar, a la Presencia.

 

Sé tú, sé siempre y simplemente tú. 

 

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre ahí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque tu eres Eso que tanto has andado buscando.