Nuestra función es Ser.

Vivir supone Ser, experimentar, pensar, sentir, hacer y comprender.

Lo que no se puede hacer, es experimentar la existencia de nadie,

ni nadie puede pensar, sentir, hacer o comprender por y para nadie.

Si la humanidad comprendiese esa premisa tan básica y tan simple,

se acabaría el drama mundial, el caos, el sufrimiento colectivo humano,

se acabarían todas las guerras y todas las ayudas inútiles habidas y por haber,

todo sucedería con serenidad, con un ritmo de extraordinaria belleza,

tal como lo vemos en la naturaleza, tal como ya sucede en el Universo.

 

La Vida se reduce a lo más simple, en Vive en paz y deja vivir en paz.

Deja el mundo y a los demás en manos de su creador.

 

Cuando uno se ha liberado de la dualidad o de la estupidez humana,

y se ha vaciado de todas sus ideas absurdas, aburridas y preconcebidas,

empieza a pensar, a sentir, a hacer y a comprender de nuevo,

con una mirada y una intuición totalmente renovada,

con una lucidez que nunca más puede perder,

sabiendo que lo que sucede hoy, siempre ¡ya es! lo que Es.

 

El Ser humano ha perdido la perspectiva real, íntegra, innata o interior,

mide su grandeza de acuerdo con sus propiedades o sus logros materiales,

y no de acuerdo con sus valores innatos o con su forma de Ser,

no con el vínculo que mantiene con la sabiduría infinita.

 

El humano, juzga y prejuzga la existencia con su actividad,

según un diminuto punto de vista, engañoso al ser personal,

sin ver con lucidez y con serenidad la perfección de la Vida,

que le mantiene despierto allí donde está.

 

El ser humano fracasa en la búsqueda de un ideal fantasioso,

en la búsqueda inútil y aburrida de algo más grande,

más divino, más sagrado y más especial que lo que ya Es, 

sin ver que nuestra función no consiste en tener sino en Ser.

 

¿Por qué el ser humano siempre se compara con los demás?

Cuando uno deja de compararse y deja de idealizar

para mantenerse atado a la inmoralidad o a la dualidad,

deviene lo que en verdad Es, puro Ser, Luz y Amor.

 

El miedo nace de la arrogancia y de la idea ciega, sorda y egoísta 

de que debemos vivir separados de la Vida o del Ser Supremo.

Si el hombre dejase de idealizar una vida mejor de la que ya dispone,

o dejase el mundo con los demás en paz, en manos de su creador,

se daría cuenta de la maravilla eterna de la Vida, de Lo Que Es.

 

Para redescubrir la Unidad viviente en el sí mismo y en todo,

para recuperar la felicidad sin causa y la lucidez, 

uno debe dejar de participar en una sociedad falsa, dual e inmoral,

debe permanecer libre de la inmoralidad de esa sociedad,

profundamente necia y enferma, esclava y enemiga de sí misma.

 

Todo aquel que participa libremente de la Unidad, es moral,

todo aquel que prefiere sentirse atado a un mundo dual, es inmoral.

No hay más, el único método para encontrarse uno mismo,

es ver que no hay ningún método, es perderse hasta reencontrarse,

 es dejar de buscar para poder acceder al conocimiento absoluto.

 

La Vida está ¡siempre! presente, la sociedad dual está ¡siempre! ausente.

La Vida fluye silenciosamente, la sociedad es ruidosa, no vive ni deja vivir.

La Vida infinita, es real, es simple y natural; la sociedad es dual y teatral,

caótica, confusa, enferma, consumista y totalmente mortal.

 

¡Vive la Vida! Vive donde estás, siendo tal como eres,

con lo que se te da, con lo que ya tienes y con los que estás,

no busques más, no puedes escaparte de la Presencia,

jamás darás un sólo paso fuera de la Luz y del auténtico Amor.

 

Más allá de la falsa creencia de ser un individuo con libre albedrío,

eres Presencia Consciente de sí misma, puro Ser, puro Amor, pura Luz.

Si ves a Dios o a esa Presencia en ti, la ves en todas partes, en todas las cosas,

entonces eres incapaz de hacer daño al ser más diminuto de la creación,

lo dejas todo como está, no influyes ni para bien ni para mal, ¡Eres! nada más,

gozas de la existencia, la abrazas y la agradeces,

permaneces bajo esa mirada silenciosa, en la sabiduría infinita,

te has fundido con el Ser, Eres Uno con la perfección de la Vida.

 

El problema más grave que hay es imaginar que la Vida necesita ayudas,

o que comete errores, y, precisamente, es todo lo contrario.

Nos grita más fuerte que cualquier otra cosa del mundo:

- deja de buscar, deja el mundo en paz, siempre estoy aquí, siempre aquí. 

 

Nuestra función es Existir, fluir, amar y gozar de la experiencia.

Enamorarse de la Vida es fluir, es Ser lo que Uno ya Es.

 

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre ahí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque tu eres Eso que tanto has andado buscando.