Ese maravilloso misterio.

   La Vida es una única inteligencia que se vive a sí misma,

y lo único que pretende es divertirse, experimentar la alegría.

Lo más fascinante de todo es que siempre está aquí,

todo momento es ahora, todo día es hoy, todo instante vivo es ¡este!

 

Nos hemos tomado la experiencia con demasiada seriedad,

porque todo lo que buscamos jamás se ha perdido.

Lo que aparentemente se manifiesta, el Universo, el mundo,

 “mi vida con su historia” el sueño hipnótico de la dualidad,

el delirio o la ilusión de ver separación con todas las cosas,

la búsqueda de la plenitud, algo mejor que este instante eterno,

siempre vivo, siempre presente, siempre ya realizado,

es el Uno apareciendo como dos, con dualidad,

es la Nada apareciendo como todas las cosas

o como todas las formas de vida que hay.

 

No hay una sabiduría separada de nada ni de nadie,

ahora mismo todo está realizado, la Vida se sostiene sola,

ahora mismo, siempre ahora mismo, todo está aquí,

todo sucede espontáneamente y felizmente en la Presencia.

 

Esa extraordinaria quietud, espontánea, inmutable e impersonal,

desde la cual fluye el amor incondicional en acción o en movimiento,

es lo que todo buscador de algo mejor que la Vida, está buscando.

 

Parece imposible, pero vivir es lo más simple y lo más fácil que hay,

no hay camino ni karma, nada que debamos conseguir,

no hay nada por lo que debamos luchar, suplicar o implorar,

nada por lo que se deba rezar o por lo que uno se deba arrepentir.

toda meta siempre está ¡aquí! todo momento siempre es ahora,

todo lugar siempre está vivo y presente,

todo instante es divino, siempre está realizado y completo.

 

Todo está mucho más allá de la mente humana,

todo habla directamente a la sabiduría inherente a todos.

Cuando se está preparado para verlo y escucharlo,

empieza la auténtica aventura, uno se lanza al vacío,

se acepta la propia invitación para descubrir la totalidad,

uno se arrodilla, únicamente, para implorar la liberación de la mente,

porque cualquier tipo de búsqueda para las necesidades particulares,

cualquier tipo de rezo para los éxitos o logros personales, desparecen,

quedando únicamente la maravilla eterna de lo que Es.

 

Aquí está, siempre aquí, el divino y maravilloso Arte de la Vida,

aquí mismo somos vividos sin misterio y sin problemas,

el único problema que hay es creer que hay problemas,

el único misterio que hay es imaginar que existe el tiempo.

 

No nos sucede nunca nada porque siempre estamos en casa,

siempre estamos siendo abrazados por la mismísima Presencia,

somos Eso que nunca viene y nunca se va, eso que no nace ni muere,

pero toda la experiencia es una aventura fascinante para descubrirlo;

la auténtica iluminación es ver y escuchar más allá de la mente.

 

En el fondo, muy en el fondo, todos lo sabemos y lo intuimos,

a cada instante, más allá de la mente, nos estamos guiñando el ojo,

somos lo mismo, exactamente lo mismo, el mismo instante vivo, ya realizado,

haciendo ver que no nos conocemos, disimulando, idealizando algo mejor,

imaginando que somos distintos a lo que somos, creyendo que estamos separados.

 

Realmente todos nos merecemos un grandioso aplauso,

somos la Vida que nos sucede felizmente y apaciblemente,

pero jugamos al escondite, vivimos creyendo ser personajes tristes y aburridos.

Nos felicitamos en los aniversarios, por navidad y en los cumpleaños,

lloramos, reímos o nos aplaudimos cuando muere un cuerpo, creamos ídolos y santos,

cómo no, en el fondo ¡TODOS! sabemos que se está haciendo un circo de la verdad.

 

Yo no explico nada nuevo a nadie, ni divulgo nada, la divulgación sucede,

la explicación sucede, como todo lo que sucede en esta Vida.

 

Feliz despertar de la Consciencia humana, feliz regreso al Hogar.

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre ahí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque tu eres Eso que tanto has andado buscando.