Oda a la Vida

Jugando con las palabras que el mundo me regaló y yo me creí, me perdí completamente, lo perdí todo, perdí mis sueños, mis esperanzas y la lucidez, perdí "mi vida".

Buscándome en mis silencios, encontré un instante vivo, silencioso y eterno desde el cual la Vida fluye plácidamente, sin prisas y sin pausa, sin miedos, sin necesidades, sin esfuerzo y sudor.

 

Desde ese lugar misterioso y vivo, quieto y sabio, preciso y constante, apareció este poema.

 

Entre inhalación y exhalación, Yo Soy.

Entre paso inseguro y paso firme, Yo Soy.

En el movimiento y en el cambio, Yo Soy.

Entre el día y la noche, Yo Soy.

Más allá del bien y el mal, Yo Soy.

En el dolor y en la alegría, Yo Soy,

Entre sueños y realidades, Yo Soy

Entre palabras y silencios, Yo Soy.

Entre el nacimiento y la muerte, Yo Soy.

Sin necesidades y sin esfuerzos, Yo Soy.

De la Nada al todo, Yo Soy

Del todo a la Nada, Yo Soy.

 

Yo Soy, más allá de un poema.

Esas palabras son para nadie y para todos,

pero sólo las que son de nadie y para nadie,

pintan y dibujan una sonrisa eterna en el corazón.

 

Dejo que la Vida fluya,

dejo que la vida disfrute y goce con  la existencia

vivo y muero sin morir en mí.

Me muevo y cambio sin cambiar y sin moverme de ahí,

 

Yo no soy el bolígrafo que se enfada con la mano

cuando ésta escribe palabras para nadie.

No soy la mano que escribe por diversión,

no soy un verso en un poema que aparece en mí,

no soy una hoja en blanco en la que escribí o escribiré,

no soy un cuerpo efímero, cambiante y mortal,

Simplemente, Yo Soy.

 

¿Quién o qué Soy?

Con esta pregunta dejé de buscarme y de preguntar

vi y comprendí  lo que no soy,

todas las respuestas surgen del mismo lugar.

Yo Soy la Vida, vida que se vive sin morir en mí,

vida que no nace ni muere, vida que no viene ni va.

Yo soy alegría encarnada,

el paraíso eterno que tanto busqué.

 

No vengo de un pasado ni voy hacia un futuro,

no soy una historia, un relato o una fabula,

yo soy lo que yo Soy aquí, nada más,

siempre aquí, vivo y muero sin morir en mí,

Ahí, en ese lugar sagrado de todos y de nadie,

descanso y gozo del don de la Presencia,

vivo con lucidez, sin especular y sin presumir.

 

Yo Soy este instante vivo y eterno, nada más.

Una oda a la Vida, nada más.

un punto y seguido, nada más.

un guiño dentro de esa eternidad, nada más.

 

Permito que la existencia sea tal como es.

Observo el Arte, como todo se mueve y cambia.

Simplemente, Yo Soy.