Nuestra naturaleza original

Nuestra naturaleza original.

 

 

Siempre supe que había algo más que lo que el mundo en el que vivimos nos vende y uno inocentemente compra o se lo cree. Despertar es como una especie de explosión, es un reconocimiento increíble de ese extraordinario Silencio, pero a la vez se produce el reconocimiento de como somos, es el encuentro con nuestra naturaleza original y la explosión del falso ego en mil pedazos. Todos, a un nivel muy profundo, sabemos e intuimos que hay algo más, lo que ocurre es que se oculta bajo la idea preconcebida de que hay un personaje o un falso yo, alguien o algo en el cuerpo que puede mover y cambiar ese Silencio eterno o ese espacio vasto de la Consciencia siempre Presente; algo o alguien que desea cosas y que puede conseguirlas con sudor y esfuerzo. Lo que comprendí y vi con claridad es que siempre estamos inmersos en la propia invitación ¡siempre presente! para descubrir que sólo hay Unidad, Existencia, una única inteligencia que para nada se labra metas, ni jamás está separada de nada.

 

Cuando te reencuentras con la auténtica naturaleza, una de las cosas que descubres, con absoluta claridad, es que no es que nuestros pecados nos sean perdonados, sino que nunca hemos pecado. Es muy sorprendente para quien lo descubre porque hasta que no se ve con absoluta lucidez, uno imagina que la vida incurre en error. La palabra “arrepentimiento” cuando no se ha visto la perfección de la Vida, significa dolor por los pecados cometidos y propósito de enmienda, pero arrepentimiento, en realidad, significa cambiar rotundamente la visión, hasta considerarlo todo desde un nuevo punto de vista, el punto de vista natural, vivir estando siempre presente. Es comprender que como personajes no existimos, únicamente hay Vida siendo Vida, vida sucediendo en la manifestación del instante vivo y presente, sin que nadie lo haga sostener, mover o cambiar, exactamente como está sucediendo en la naturaleza. Este instante vivo ya ES, ya está realizado, se sostiene solo, es la eterna constante que hay.

 

Lo cierto es que para la liberación de la mente o para el despertar no caben puntos de referencia, a unos les sucede de una manera y a otros de otra. A unos les sucede súbitamente, a otros paulatinamente. Lo que se trata de explicar es que nadie, ningún personaje puede devenir un iluminado ni puede hacer nada al respecto. Sólo la Vida Presente está despierta e iluminada, y Vida es lo que somos. La Consciencia Silenciosa y Presente es nuestra verdadera naturaleza. Todos nuestros relatos personales, son de la naturaleza de un sueño.

 

Creemos que hay individuos en el cuerpo que hacen mover a la vida, pero ni aquí, ni en ninguna otra parte hay un individuo o una persona que haga nada para mover los hilos de la existencia. ¡No hay nunca nadie! Únicamente hay Vida, Existencia, tal como lo vemos en la naturaleza. Ningún ser de la creación, excepto el ser humano que es el único que puede hacerse consciente de la divinidad, vive con relato en la cabeza o con sentimiento de propiedad.  No existe algo, una receta o un sucedáneo que nos transporte a la iluminación o al despertar, y nadie, tampoco yo, ha sido nunca ni será un iluminado. Todo el secreto para la liberación de esa mente, está en el instante siempre vivo, siempre presente, siempre pleno y feliz, porque todo momento es ahora, todo lugar es aquí, todo instante es este, únicamente hay Lo Que Es. Sea lo que sea que nos suceda ya nos sucede estando en el hogar, para el reencuentro con nuestra naturaleza original simplemente hay que dejar de buscar fuera de uno mismo. El despertar es sencillamente la desaparición del buscador, del que busca algo más maravilloso que la Vida, algo más mágico que lo que ya está sucediendo, o algo más sagrado y divino que el instante vivo y presente, sabiendo que esa Presencia o ese instante no puede ser alcanzado ni poseído por nadie. Es, simplemente, la única constante que hay.

 

El único problema que hay es que la mente humana no se lo cree que todo es la Vida, así que el hombre se toma ese juego dual de la separación con demasiada seriedad o con demasiado rigor, ve problemas en todo, por eso los inventa uno y otra vez.

 

Aquí, únicamente estás recordando algo que en el fondo ya sabías, porque en la niñez lo supiste, hasta que las ideas preconcebidas de ese aparente mundo hicieron acto de presencia y lo olvidaste para siempre, porque construiste una mente dual con dos estanterías, una para el bien y otra para el mal, mente totalmente distinta a todas las demás.

 

Todo lo que suceda en el mundo, todo lo que suceda en tu vida, por más éxitos que te tengas, por más feliz que te parezca estar, siempre experimentarás el anhelo de regresar al hogar, el deseo de recuperar la lucidez, el reencuentro con tu naturaleza original. El problema es que para alcanzar la lucidez debes estar dispuesto a perder todo lo preconcebido, a perder la historia personal, porque en la Presencia no se te da ni se te quita nada, simplemente sientes el alivio y el amor absoluto del Ser, la existencia sucediendo a través de ti, de una manera libre, íntima y plena, que es una maravilla que no se puede explicar ni definir. Todo lo que tenga que suceder en “tu vida” sucederá igual, con o sin control, por más que reces o supliques si debe suceder sucederá; y todo lo que no deba suceder no sucederá.

 

Lo que se comunica aquí no es una comunicación para la mente, puesto que la mente está llena de ideas preconcebidas sobre el bien o el mal acerca de la iluminación o el despertar, pero esas ideas pueden ser erradicadas o eliminadas ahora mismo, aquí mismo, sólo con ver que a esa Presencia Silenciosa no la mueve ni Dios, con lo que, una vez más se queda con las manos vacías, porque lo único cierto que hay, lo único que nunca viene y nunca se va, es este instante vivo siempre presente, siempre realizado que se sostiene sin ti, sin mí, y sin él, porque este instante vivo es Eso de nosotros que la humanidad ha llamado Dios, es nuestra verticalidad. Lo que se comunica aquí le está siendo comunicado a aquel que lo sabe todo, a aquel que lo ve todo, al que lo escucha todo, a nuestra naturaleza original. Lo que es posible que desaparezca es la falsa idea o la equivocación de pensar que hay un personaje dentro de un cuerpo que puede hacer o deshacer a su libre albedrío. Imaginar o creer que uno es una persona con poder de elección para poder detener la espontaneidad de esa energía, para desprenderse del falso ego, es el grave error, puesto que todas esas falsas ideas que afirman que hay que superar el deseo, aquietar la mente, ser digno de algo o ser de una determinada manera, no son más que elucubraciones mentales, ideas inútiles, falsas y necias construidas por la mente. Todo es el amor absoluto del Ser. En la niñez ya estábamos enamorados de nuestra auténtica naturaleza. Todo lo que tocamos y todo lo que sentimos, todo lo que vemos y escuchamos, todo lo que conocemos a través de nuestros sentidos es el juego magistral e inteligente para regresar al hogar, a la Consciencia Presente y Despierta. No hay nada que yo pueda hacer por ti, ni hay absolutamente nada que tú puedas hacer por mí. Es imposible ser mejores o peores de lo que ya somos, e imposible que este instante vivo ya realizado sea distinto, siempre estamos asentados en la propia invitación para redescubrir ese misterio tan divino de la existencia.  

 

Regresar al hogar es vivir espontáneamente, consciente de la Presencia, enamorado de la vida; es sentir de un modo íntimo y pleno la experiencia, sabiéndote en todo momento abrazado por el amor absoluto del Ser siempre presente, como cualquier otro ser de la creación; es vivir la aventura del no saber, sin temor, sin sentimiento de propiedad y sin sentimiento de injusticia o desamor.

 

Es un pasado sin odio, un futuro sin miedo, porque la alegría infinita se encuentra en la Presencia

 

anna