La Vida cuando habla.....

Mira, la Vida cuando habla lo hace de manera íntima, directa y clara, se sabe y no se puede obviar ni dudar, resuena en el corazón del Ser, en la intimidad, habla siempre en singular, su palabra surge del silencio, de la raíz, no es ruidosa y siempre apunta hacia aquello que Es, que nadie puede enseñar o retener. La mente cuando habla recurre al ruido heredado, a la película dual e infernal llamada "mi vida" apunta siempre hacia aquello que no es, a lo personal, no pasa de su ridículo y pobre punto de vista sobre el bien y el mal, sobre tiempos pasados y venideros,  no hace otra cosa que hacerte dudar porque apuesta por un relato soñado que no es real.  Así habla la Vida, con palabras radicales y lúcidas que fulminan toda ilusión del mal, toda tiniebla y toda gilipollez.

 

Sí, hace gracia cuando lo ves. La mente ofrece ceguera y gilipollez porque no tiene luz propia y jamás la tendrá; la Vida regala lucidez porque es Luz eterna, única verdad y constante que hay, tan divina, natural y vital, como siempre. Ese es el  juego magistral al que jugamos todos, al escondite, perdemos de vista lo que somos para trascender lo ilusorio, al personaje soñado que no es real. No obstante, debes saber que ese juego inteligente y magistral al que jugamos todos, lo conduce la Vida, jamás un personaje ilusorio o un simple pincel puede descubrir a su creador.  Eso que en verdad somos, la verdad inalcanzable, nuestra auténtica naturaleza original es inexpresable, se revela a sí misma constantemente, no necesita ayudas, nadie te puede enseñar a ser lo que ya Eres, porque nadie puede poseer, retener, enseñar o ayudar a la Vida, nadie está capacitado para mover ni un sólo punto ni una sola coma de su experiencia de Vida, totalmente única e intransferible. Lo único que se puede hacer cuando se ve, es abrirse de par en par al Ser Puro, aceptar la propia invitación ¡siempre presente!  porque Vida lúcida, vida plena y feliz es lo que somos, para nada somos una mente infeliz, gilipollas o ignorante que colecciona un puñado de pensamientos para satisfacer necesidades personales, una mente así que sólo ve problemas donde no los hay, que tiene miedo a lo que en verdad Eres, no puede ayudarte, ni jamás lo ha hecho.

 

Ni una pizca de miedo deberías tenerle a la Vida, puesto que VIDA CONSCIENTE DE SÍ MISMA, es lo que Eres.

 

Todo organismo corporal es como un pincel que utilizamos para pintar un lienzo llamado "mi vida", o una obra de arte que llamamos "el mundo y yo", pero hasta que no vemos que el pincel por el cual nos tomamos jamás ha tenido luz propia, imaginamos que el pincel es el genio. El juego es inteligente y magistral, se trata de deshacerte de la idea de que eres el pincel y hacerle ver con la Luz del Ser siempre presente, con lo que Es, que no pinta nada sin el genio que lo creó,  que lo está impulsando espontáneamente a cada instante.

 

Nuestro verdadero hogar jamás ha sido el cuerpo, ni una casa, nuestro verdadero hogar está Presente, está en todas partes. Allá donde pongo la atención allá está la Vida, allá Yo Soy, allá sucede la visión de Eso que Es. Y Eso, se ve, se sabe, se intuye y se comprende más allá de la mente, más allá del pincel. Aquel que rechaza su invitación, que no quiere ver ni escuchar la Vida tal como es, que no quiere asumirse tal como es, porque prefiere sufrir inútilmente por el pincel, no hay nada que hacer. Así es la Vida, sólo sufre el personaje ilusorio por el cual nos tomamos, sólo sufre el pincel, porque apuesta por el relato de siglos y siglos de profunda ignorancia, ceguera y gilipollez, al personalizar la existencia, al pretender  retar al genio, al querer comercializar con lo que uno ya Es. En realidad, a la Vida, a lo que en verdad somos no le sucede ¡nunca! nada, sólo le suceden apariencias, sensaciones e ilusiones del mal al

pincel porque la Vida que somos, Eso que Es, le manda señales para que deje de personalizar lo impersonal, para que deje de imaginar que es el creador de esa maravillosa obra de arte que llamamos la Vida, creación única de un genio que ha creado galaxias, el universo, luces, colores, personajes, sonidos, palabras, todo lo que es y todo lo que no es, sin error ni omisión.  Sólo cuando nos fundimos con el Silencio eterno podemos ver con total lucidez más allá del pincel, mucho más allá de la mente ilusoria.

 

Hasta que no perdemos el inmaduro, infantil y necio sentimiento de propiedad, no recuperamos la visión lúcida, la manera natural de ver la Vida tal como es, no tal como la imaginamos. Además, hay algo más, que va más allá incluso de la comprensión lúcida, el Amor absoluto. Igual como ya hicimos en la niñez, ves y sientes el amor de la Vida, la inocencia pura, que no tiene nada que ver con el pobre concepto amor que imagina el pincel o cuerpo-mente.

 

Todo se merece un grandioso aplauso, porque cada uno es el Uno jugando al escondite, utilizando el pincel para recrearse y maravillarse con su propia obra de arte o creación. No deberías pagar nada a nadie para acabar viendo que nadie sabe nada de ti, ni tu mismo sabes mientras te identifiques con el pincel. Sólo la Vida que tu ERES, que se vive a través de ti, es lúcida, sabia, amorosa e infinita, es la única constante y fuerza que hay. Lo que Es, la maravilla eterna de lo que Es, es lo único que puede trascender lo ilusorio, regalándote lo que por derecho innato te mereces recuperar, el don de la lucidez y la intuición, y lo que más, redescubrir que jamás, ¡jamás! has dejado de ser el paraíso aparentemente perdido. Siempre ha estado ahí, ¡siempre!

 

 

 

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte, la Luz y el Amor de la Vida, están siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.