La mejor manera de evitar la felicidad sin causa

La mejor manera de rechazar el despertar, la mejor forma de eludir la naturaleza de la liberación de la mente personal para la realización del auténtico Yo, o la mejor actitud para no alcanzar nunca la felicidad sin causa, es no rendirse, decir que uno debe estar preparado, creer que es difícil o que hay que rezar, meditar, hacer yoga o implorar algo mejor que la Vida que ya nos sucede felizmente en el siempre aquí, en el siempre ahora, o imaginar que hay que buscar alguien o algo más iluminado que este instante vivo, ¡siempre presente! que nos ayude. No debe descender nada especial, ni debe cambiar nada en absoluto para que uno puede ver y comprender lucidamente que la Vida que ya somos no necesita ningún tipo de ayudas, ya es completa, ya está liberada, ya es feliz.  La propia experiencia observada de manera íntima y lúcida, a través de la Luz de la Presencia, a través de la maravilla de Lo Que Es, ya es la iluminación, en realidad ¡todo! es la iluminación, todo nos sirve para la liberación del sueño hipnótico. La mente inventa mil excusas con tal de que no te rindas nunca al Ser, lo hace para que no veas que no tiene luz propia porque lo que más tiene es incoherencia y pavor a la vida, a la Presencia, a lo que en verdad Eres, se le acabaría el chollo del sufrir y hacer sufrir inútilmente, evidentemente sabe de su fecha de caducidad y no le interesa en absoluto que veas lucidamente que a un nivel muy profundo todo está perdonado, redimido, aceptado y realizado. La mente crea la idea absurda de que debes luchar, trabajar duro, sufrir y esforzarte para que puedas ser más más digno, más santo o más especial y más espiritual que la misma Vida que ya ERES, más brillante incluso que el Ser Puro que es consciente, en todo momento, de sí mismo. Excusas, la mente se resiste a la felicidad plena, inventa siempre mil excusas, y te ofrecerá de manera antinatural, y a la vez muy inteligente para que sigas hipnotizado,  un sin fin de imágenes absurdas y un sin fin de pensamientos incoherentes que vienen y van, que son de nadie pero que la mente personaliza para sentirse importante, eso sí apuesta por la mentira, por lo que no es, mentira tras mentira es lo único que te puede ofrecer una mente infantil e inmadura que personaliza la existencia, para que vivas inconscientemente y no puedas asumirte tal como eres. La misión de cualquier mente dual no trascendida es sufrir y hacer sufrir, seguir inventando millones de excusas para perpetuar el drama ilusorio que a uno se le mete en la cabeza, le encanta soñar y hacer soñar con una vida rosada, mejor que la que se nos regala, porque la mente está encantada presidiendo el trono de la más profunda ignorancia, le encanta sentirse la reina y señora de la barbarie del olvido mismo de nuestra auténtica naturaleza original, quiere que no veas ¡nunca! lo que no somos, así está permanentemente alejada del paraíso eterno, de la sabiduría infinita, de la intuición o inteligencia intuitiva e innata que se nos regala a  todos. Debería ser una herramienta útil y práctica para una existencia plena y feliz,  pero está encantada desafiando o retando a su creador, siempre soñando, reinterpretando, imaginando, analizando o idealizando algo mejor que lo que ya Es, mucho mejor que la maravilla eterna de Lo Que Es, la pura y maravillosa existencia. Vaya de útil y práctica no tiene nada, sino no habría tantas y tantas enfermedades, ni tantos salvadores de la humanidad, ni tantos redentores del mundo, ni tantos y tantos hospitales o científicos, ni tantos y tantos personajes soñados con la necesidad infantil de personalizar la existencia, todo para el inmaduro sentimiento de sentirse importantes. Es como si un pincel que se utiliza para pintar un lienzo o una obra de arte, creyese o imaginase que sabe más que el genio que lo utiliza. La trivialidad insustancial de cualquier mente humana dual, no trascendida o no liberada,  hace que no veas nunca que tu sueño hipnótico es distinto a todos los demás, puesto que, únicamente, te sirve para ir más allá de él, para que puedas asumir la verdad de la unidad viviente en ti, porque sólo así, cuando se ha consumado la liberación de la mente, ya no podrá impedir que veas lo que no eres, ni podrá impedir que vivas libre, sin prisas, sin pausa, lucidamente y con felicidad sin causa, para siempre.

 

La mente ilusoria está encantada con el fascinante espectáculo de inútiles mitos y tradiciones heredadas de generación en generación, con siglos y siglos de sufrimiento y caos infantil y necio no trascendido, que sólo ve aparecer y desaparecer la mente ilusoria, la mente divina siempre está presente, jamás ausente. En la naturaleza de la liberación de la mente irás viendo que la Vida es sin prisas, no tiene que alcanzar metas inalcanzables, ni tiene necesidad de soñar con sueños inútiles, es totalmente impersonal, jamás incurre en error, e irás reconociendo que las estupideces como las que se cuenta cualquier mente humana no trascendida o no liberada,  no las verás jamás en la naturaleza, en lo natural. La mente prefiere lo complicado y lo caótico, lo difícil, es lo único que le interesa para llevarse a la tumba lo que nadie más podrá ver ni escuchar, morirá con ella todo lo fantasmagórico e ilusorio, toda la falsedad, todo lo que no es, lo que no ha sido ni será; precisamente  impide que veas lo simple, la facilidad que se nos regala a todos en la Presencia del Ser, impide que veas la maravilla eterna de Eso que Es.  La Vida jamás se equivoca, jamás contempla lo que ya está realizado ni lo que ya está hecho o acabado, es absolutamente espontánea, natural e incondicional, siempre contempla y abraza lo que está sucediendo en la Presencia del Ser, siempre ahí, jamás allí, allá o en el más allá. El tiempo es una ilusión, la existencia es atemporal; cualquier historia es irreal, es un sueño de amor para la liberación de la mente humana, para el despertar. Despertar es vivir sin pizca de miedo y temor. ¿Qué miedo debemos tenerle a la Vida, si es lo que somos?

 

Hay que ser bobo para no ver que el relato o la historia personal que nos contamos o que mantenemos en la cabeza, nadie más lo ve como uno mismo lo ve.  Hay que estar ciego y sordo para no ver la maravilla eterna de la Vida manifestándose, todo lo que Es, sucediendo plácidamente, moviéndose con un ritmo extraordinario en el siempre aquí.  Aquello que sólo imagina una mente ilusoria, que nadie más puede ver como tú lo ves, es un sueño hipnótico, eso sí, totalmente original, distinto, único, íntimo, personal e intransferible, que te sirve, únicamente, como auto recordatorio para trascender las propias fantasías, las pájaras mentales o las tinieblas que crea la más profunda ignorancia de una mente ciega y sorda que no puede ver ni escuchar lo que Es, mente por la cual nos tomamos hasta que el corazón del Ser siempre presente las pueda trascender, por supuesto si nos abrimos a la posibilidad de que así sea. Aquello que está a la vista de todos, que no se ha personalizado, que puede ver cualquiera más allá de la mente egoica  ilusoria, es un regalo completo, vivo y divino, es lo infinito manifestándose como singular en la Presencia del Ser, es lo que Es, tal como Es, totalmente impersonal y liberado, es la manifestación de nadie y para nadie, totalmente gratis, accesible, obvio y natural.  Lo ilusorio, todo lo que no es, lo soñado o imaginado por una mente fantasmagórica, sólo puede ser visto por la Luz de Eso que Es que ya habita en ti, por la Luz de la Presencia, por nadie más. Ninguna persona, tampoco yo como persona, está capacitada para ver lo que ve esa mente ilusoria, lo que no es, porque ser persona ya es una bendita y divina ilusión, es un sueño de amor, un sueño soñado por ti. Sólo hay vida en contraposición a tengo una vida, vida sucediendo espontáneamente y felizmente. No hay ni que rezar, meditar, analizar, luchar o esforzarse inútilmente para encontrar la Luz de la Presencia, para recuperar la profunda paz del Ser Puro que ya eres, porque siempre está donde uno está, la Vida siempre sucede donde a uno le sucede la experiencia presente de vida. No hay ni que  psicoanalizar al personaje soñado, sólo debe suceder la observación plena de la mente ilusoria hasta que se vaya liberando, porque la Vida se trata de fluir, vivir sin pizca de miedo, siendo lo que uno ya Es. ¿Vemos en la naturaleza, seres meditando, rezando o implorando una vida mejor?  El único ser de la creación que se atreve a retar a Dios, a la Presencia, es el ser humano, es lo que ha venido haciendo a lo largo de los aparentes siglos, prefiere ese inútil sentimiento de propiedad que arrodillarse para agradecer tanta inmensidad sucediendo a través de Él.

 

La Vida es Presencia Consciente de sí misma, ya está evolucionada, eternamente feliz, totalmente lúcida y liberada, se revela a sí misma constantemente, ¡siempre en la Presencia del Ser! jamás en la ausencia de la mente.  La que está siempre con miedos absurdos, esclava de un mundo imaginado y necio, (por esto tiene miedo y se siente infeliz porque busca felicidades efímeras con ceguera y necedad),  es la mente humana no trascendida, de cualquiera que personalice la existencia, de cualquiera que rechace lo impersonal de la Vida, puesto que la Existencia es de nadie y para nadie. La mente apuesta por la profunda involución e ignorancia, por el caos que provoca tanta y tanta necedad humana al creer que se está más evolucionado que la Vida, al imaginar que el sueño hipnótico que nos contamos es real. Aparentemente, sólo aparentemente, el personaje soñado por la vida, por el cual nos tomamos  está encantado sufriendo y haciendo sufrir, no quiere que seas verdad, prefiere la hipocresía, y jamás se va a rendir a menos que implores a la Vida que TU ya Eres, que se vive a través de ti, otra oportunidad para poder madurar hasta poder vivir plácidamente feliz con  la calidez del Ser. Eso es lo único que más deberías anhelar, que te suceda la observación plena para que la liberación de esa mente inmadura se produzca, porque si no consigues ver la ilusión, ya le está bien que te identifiques con el drama que tiene metido en la cabeza, con el inútil e ilusorio sufrimiento humano, así ignoras que no tiene luz propia. La Luz que habita en ti, no es la mente, es Vida, es Presencia consciente de sí misma, es alegría encarnada.

 

No hay ni que comprender lo que no se puede comprender, la mente está a años luz de la Luz que habita en ti, jamás podrá comprender la verdad inexpresable que ya eres, que ya se revela constantemente, por eso se frustra tanto y busca tantos sucedáneos fuera, al exterior, cuando ve que las cosas no son como ella imagina, por eso le encanta otorgar poderes mágicos a otras mente que no pasan de la propia ilusión, prefiere que pases por el juego inútil de las enfermedades.  ¿Vemos enferma la naturaleza? Claro que no, la existencia, nuestra verdadera naturaleza ni está enferma ni es caótica, la que está profundamente enferma es la mente humana no trascendida o no liberada.  Precisamente quiere que la analices, pero ni eso debes hacer si encuentras la maravilla eterna de lo que Es. Cuando uno se deshace de boberías infantiles, de la inutilidad de una mente inmadura, ciega y sorda que controla la Vida, que implora al más allá porque no ve que la Vida es lo que ya Somos, que reza, suplica o medita para obtener algo mejor que la Presencia del Ser, algo más maravilloso que LoQueEs, es cuando sucede la lucidez, se nos regala la visión y el don de la intuición. Cuando uno logra liberarse de la torpeza de una mente así, que incita al infecundo psicoanálisis o al inmaduro auto-análisis sólo para quedarse con la lacra de un diminuto conocimiento heredado de siglos y siglos de sufrimiento inútil, con el diminuto punto de vista ante esta vasta inmensidad, con tal de seguir personalizando la existencia, con tal de satisfacer logros personales que se quedan en el olvido o en la tumba, si te liberas de la necesidad absurda e infantil de hacer preguntas improductivas a la mente para un futuro incierto que nunca llegará, si ves que todo puede cambiar en un simple instante, te liberas de una historia personal que no es real porque sólo la imaginas, puesto que todo sucede a la perfección en la Presencia del Ser. La Vida se nos revela magistralmente, totalmente lúcida, totalmente renovada y reluciente en esa intimidad sagrada que va más allá de la mente ilusoria.

 

Aquel que implore que se le aleje de la ilusión del mal, que revise la necedad de su mente. ¿Dónde está el mal en la Presencia del Ser, en el siempre aquí, en el siempre ahora? Aquel que pida milagros o dones especiales a esos dioses que ha inventado la humanidad, que revise su profunda puerilidad e ingenuidad, su profunda ceguera. Hay que estar ciego y sordo para no ver la Presencia del Ser, es tan evidente que está ahí. Eso que Es, Eso que ha creado galaxias, el universo, el Sol, las estrellas, todas las formas de vida que hay, todo lo conocido y todo lo desconocido siempre en la Presencia, Eso que jamás está ausente, Eso que jamás incurre en error tal como un diminuto punto de vista imagina que si, ¿crees que se ha equivocado contigo,conmigo o con el mundo?  Eso que Es no está en un más allá, siempre está presente, siempre está abrazando y contemplando la propia manifestación, jamás contempla lo que ya está realizado, jamás puede abrazar lo que ya sucedió ni lo que va a suceder, ni puede quedarse atado o atrapado en las historias inexistentes. Eso que Es, esa Presencia pura y luminosa, llámala Vida, Existencia o Dios, llámalo como quieras, es lo que en verdad eres y jamás encontrarás esa Luz a través de una mente ilusoria que no tiene luz propia, puesto que siempre está allí, allá, en el más allá, en las nubes o en las historias y metáforas ilusorias no trascendidas, que en realidad no existen, ni han existido jamás.

 

 No, no es cosa de enseñanzas, tradiciones, mitos, novelas, novenas o metáforas el despertar, es cosa de abrir los ojos, porque Eso siempre está ahí, siempre es vital, absolutamente natural y ordinario, totalmente accesible y gratis, siempre ahí. ¿Hay que hacer esfuerzos para ser lo que uno ya Es?  ¿hay que rezar o luchar para ver que siempre estamos asentados en el milagro constante? ¿hay que implorar algo mejor que este instante tan vital, siempre vivo y presente, ya realizado? ¿Hay que soñar para ver que vivimos sin esfuerzos, para ver que ya somos completos?

 

Tú no estás enfermo, tú no eres necio, tú no eres ni bueno ni malo, tu verdadero Ser no es un pecador, es puro e inocente, es Luz eterna y Amor absoluto fluyendo, tú ya Eres la Luz de la Vida, ya eres Amor Incondicional en acción, porque Eres Eso que Es, jamás has dejado de ser el Ser Puro que Eres.  A cada instante ERES, EXISTES, ahí está el dilema, que la mente quiere alcanzar, retener, analizar, comprender o aprender de ese instante tan vital, tan inalcanzable y tan indefinible que nadie puede enseñar, retener, comprender o ayudar. La mente quiere comprensiones intelectuales para personalizar lo impersonal, reinterpreta lo incomprensible bajo un limitado punto de vista, pero desde siempre y para siempre se queda en el intento. La que está profundamente enferma, necia, ciega y sorda es cualquier mente humana no trascendida que personaliza lo impersonal, pero tú no eres esa mente necia e ilusoria que colecciona pensamientos porque se cree propietaria de un puñado de historias que sólo ve aparecer y desaparecer, que son de nadie. Como Vida que somos, ni estamos enfermos, ni estamos locos, ni estamos ciegos o sordos. Como Presencia Consciente de sí misma que somos, podemos ver toda ilusión del mal, toda tiniebla, toda inconsciencia inmadura que imagina esa mente ilusoria.  Simplemente existimos, somos Luz. La que sufre y hace sufrir es cualquier mente humana porque  sólo puede coleccionar pensamientos, recuerdos inútiles para temerse a sí misma en un futuro, que ni sabe para que le sirven, ¿cómo no? si siempre está persiguiendo éxitos, satisfacer glorias o necesidades personales, siempre está soñando con una vida mejor porque está en las nubes, a años Luz de tu verdadero Ser que ya está presente, totalmente liberado y feliz.  La mente no tiene luz propia y jamás la tendrá. Ningún concepto puede definirnos, el mero hecho de intentar definir, analizar, comprender, ayudar o psicoanalizar lo indefinible, a esa grandiosa Luz que habita en nosotros, lo perdemos todo de vista.  

 

Mi consejo sería, aun sabiendo que nadie necesita ningún consejo, puesto que cada uno es el Uno jugando al escondite y con las palabras, es que no aceptes ningún consejo de nadie. La Vida que tú Eres ya sabe, ya es sabia, ya es consciente de sí misma en todo momento. Borra incluso estas palabras y libérate de todas las enseñanzas caducas, inmaduras y machistas, de todos los mitos absurdos, de todas las tradiciones infantiles heredadas, que para lo único que sirven, con un poco de suerte, es para que puedas decepcionarte de ese tal mundo imaginado que no tiene luz propia, sin poder alguno, ya que jamás lo ha tenido y jamás lo tendrá. Todo lo ilusorio aparece en ti con tal de que puedas ABRIR LOS OJOS, hasta que veas que la Vida que tu Eres, no es una cosa buena ni es una cosa mala, ni ha pecado nunca, ni ha incurrido en error, precisamente es la única constante que hay, la única Luz, la única energía o fuerza que puede trascender todos los falsos mitos y todas las tradiciones heredadas,  habidas y por haber, tan infantiles e inútiles para poder vivir felizmente. Quédate expuesto a la aventura del no saber, descubre sin ayudas externas, sin ayudas de nadie, hasta que puedas ver con total lucidez la Vida tal como Es, no tal como la imaginas, una maravillosa obra de arte en movimiento sin moverse de la Presencia, jamás está lejos, siempre está aquí, ¡siempre!. Todo está más allá de la mente ilusoria o personal, todo relato es para que puedas ir más allá de él, hasta recuperar la visión de Eso que Es, para poder comprender lucidamente que vivir es lo más fácil del mundo mundial, no hay ni que ganarse la vida, no hay ni que rezar, ni pagar nada a nadie para acabar viendo que es lo más fácil del mundo, ni para acabar comprendiendo que no hay nada que uno deba comprender, porque ya ERES la Vida, totalmente consciente de sí misma, completamente liberada y despierta, permanentemente inmortal. Le guste o no le guste a esa mente, sucederá en ti lo que debe suceder, ni más, ni menos, no hay ni porque sufrir, a un nivel muy profundo tu experiencia de vida está plenamente aceptada, puesto que a cada instante, muy vital por cierto, todo está realizado. En todo momento la Vida está completa y realizada; es la única inteligencia y constante que hay.  ¡Déjate llevar!  Fluye, sé el Ser Puro que ya Eres, recupera la inocencia plena como ya tuviste en la niñez, junto con el don que se nos regala a todos después de haber transcendido la mente, el don de la lucidez y de la intuición. Abre los sentidos para poder disfrutar de este paraíso siempre presente,  porque Eso, el paraíso eterno, es lo que más anhelamos encontrar porque es lo que en verdad somos. Es tu derecho innato ser feliz, no lo olvides. Todo es un regalo maravilloso cuando uno se rinde al Ser puro de la verdad inalcanzable, para ir más allá de las palabras copiadas o heredadas. Cuando uno se funde con el Silencio eterno del cual fluye la sabiduría infinita que se nos regala a todos, la Vida se ve totalmente nueva y reluciente.

 

 

¡La Vida es absolutamente Magistral!

Como Vida que somos no nos sucede ¡nunca! nada, pero desde aquí, desde esa Nada de la cual fluye el amor incondicional, junto con estas palabras que carecen por completo de compromiso, puesto que son de nadie y sólo sirven de auto-recordatorio, que se dirigen a la Nada que tú Eres, se te comunica que te mereces un grandioso aplauso, se te aplaude a más no poder. Olvidaste lo que Eres, por amor, y por todo el amor del mundo aquí lo estás recordando, ya sólo de ti depende dejar de sufrir y dejar de hacer sufrir, porque te aseguro que lo que más te mereces recuperar es el don de la intuición y la lucidez, lo único que te permitirá vivir con felicidad sin causa en tu verdadero hogar, en la Presencia.

 

¡¡Gracias!! 

 

 

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte, la Luz y el Amor de la Vida, están siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.