No te dejes impresionar por las palabras.....

No te dejes impresionar por las palabras….

 

Cuidado con la palabra infierno, tal como te la han vendido o tu te la has creído….

En el aparente infierno, que en realidad no existe, hay más buenos que malos. Cuidado porque en la manifestación de la bondad hay mucha perversidad, control, falso poder, caos y maldad. El infierno es inventar, una y otra vez, teorías mágicas o baratas para evitar la Luz y el Amor siempre presente. El infierno es creer en un más allá o en un Dios infantil, riguroso e inventado, para no asumir la unidad viviente en el sí mismo. El infierno es temerse a sí mismo, es suplicar a santos y a deidades para pedir más, más, más, más y más de lo que se nos da, es suplicar que nos suceda algo mejor y más maravilloso que lo que ya es. El infierno es no quitarse la máscara, es falsedad, es dualidad, es rezar y rezar, meditar y meditar, para implorar que se nos aleje del mal sin haber reconocido que el mal jamás ha podido vencer al bien. El infierno es suplicar que nos sucedan milagros sin ver que ya estamos asentados en el milagro constante. El infierno es impedir o controlar al Ser, es no fluir con la verdad, es no aceptar profundamente la Vida tal como es. El infierno es construir, todos los días, un falso yo, un relato en la cabeza, para excluir sensaciones que nos suceden, que nos impulsa la Vida en el sí mismo, hasta ver con total lucidez, más allá de la mente y del corazón, que la felicidad sin causa siempre ha estado presente, siempre está ahí. El infierno es sensiblería, es falsa bondad, falsa maldad y falsa iluminación, es falsa ayuda y falsa salvación, es ver separación con todo, es evitar, impedir o controlar la maravilla eterna de lo que Es. El infierno es no querer dejar en manos de Dios, o del Poder Superior que nos creó, toda su creación o manifestación, tanto lo bueno como lo malo, es querer salvar a un mundo imaginado que sólo nos sucede en la cabeza, puesto que, en realidad, no existe. El mundo real ya está salvado. Sólo el Poder Superior tiene consciencia de su divino Plan. Todo es Luz y Amor.

El paraíso eterno es fluir sin relato en la cabeza, sabiendo que todo, absolutamente todo, es perfecto, divino y adecuado tal como Es. Jamás ha habido error, ni jamás lo habrá. Recuperar la Presencia es el punto y final del sufrimiento humano, es el final de la historia, de los rezos, las súplicas y las preguntas inútiles de todo buscador. Siempre es hoy, siempre es ahora, siempre es este instante vivo lleno de Luz y de Amor. La Presencia absoluta es el verdadero hogar, es la máxima realización del Yo Soy.

 

Cuidado con las palabras karma, cruz o calvario ….

Lo que la mente humana llama karma o sufrimiento no es otra cosa que hacerle caso a la película mental llamada “el mundo y yo”, es darle todo el protagonismo a la mente ignorante, ciega y sorda casi de nacimiento.  Si tu excluyes tu verdad, lo que te sucede en el sí mismo, la mente humana lo llamará karma, sufrimiento, cruz o calvario, porque son las palabras que el mundo dual  le enseñó y se creyó para no asumir la unidad. La aparente historia de tu vida, es la experiencia íntima e intransferible que te sirve para trascerder el sufrimiento humano; tú siempre estás experimentando estando presente, tú siempre estás a salvo en la Presencia, tú siempre estás presenciando la propia manifestación. A tu verdadero Ser, no le sucede nunca nada, siempre está presente, únicamente es la mente la que se relata una historia en el tiempo que no existe, para permanecer con su falsedad, para sufrir y hacer sufrir, una y otra vez, para controlar al Ser. Esa historia no es de nadie, pero la mente la personaliza constantemente, una y otra vez, construye un personaje o un falso yo para que no veas la ilusión. Tu no estás allá, ni allí, ni en el ayer o en el mañana, ni vas a ir nunca en un más allá, tu siempre estás presente. La mente no quiere rendirse porque cree que lo que se cuenta o se relata es verdad, pero la verdad es de nadie, no puedes poseerla, ni enseñarla, ni retenerla, todo sucede, se mueve y cambia en la Presencia, sin que nadie evite nada. El mundo es como lo ves, ahora mismo, no como lo imaginas allá afuera. La Vida sucede tal como ya está sucediendo, y ¡esto! es lo único que hay ahora, que no tiene nada que ver con lo que imaginas.

 

Si no aceptas tu propia invitación, siempre presente, para que la observación suceda, hasta deshacerte de la propia ilusión, o si no puedes observar el sueño hipnótico al que te tiene sometido esa mente, no podrás redescubrir lo que en verdad eres, y llamarás karma, cruz, sacrificio o calvario a la aparente historia personal, darás todo el protagonismo a la ilusión, al relato, al tiempo, a lo que no es, y lo peor de todo es que tú te lo creerás, construirás o relatarás la misma historia de siempre, una y otra vez, hasta que te decepciones, o no, de tu propia mente, o hasta que la vida se apiade y  tome el control de esa mente ignorante que no ve ni comprende que TU ERES la realidad máxima.  Ver, con total lucidez, que una mente dual y caótica jamás te hará feliz, ¡jamás! es el principio del fin de todo sufrimiento humano. La Vida fluye completamente liberada, ya es feliz, ya es amor, ya está ahí, ya eres la Vida, ya estás presente, pero esa mente construye la idea de que no, construye un diálogo sobre el bien y el mal para que no veas que está años Luz de ahí, de la Presencia eterna. La mente es muy hábil pero jamás ha podido impedir la Luz siempre presente. Descubre por ti mismo, la unidad, no te quedes sólo con lo dual, con lo que ta han dicho o con lo ya se ha descubierto, porque lo cómodo y conocido, el boca en boca,  es lo que más le encanta a esa mente que busca soluciones mágicas para mantenerse en el caos, en los problemas y en el sufrimiento eterno. La felicidad sin causa no hay ni que buscarla, siempre está presente. . 

 

Cuidado con las palabras “pecado o pecador”  “mala o malo” ….

Tu verdadero Ser, jamás ha sido, ni jamás es, ni jamás será un pecador. Esa palabra es la primera que debes eliminar de tu vocabulario, por supuesto, si quieres trascender el sufrimiento humano. Tu verdadero Ser siempre está presente, siempre es la Vida, siempre está sucediendo a través de ese organismo corporal, con total sencillez y fluidez, no tiene prisa para nada, ya Es. El mundo te vendió la moto de que hay que luchar en esta vida, sudar y esforzarse para vivir mejor, te dijo que hay que sufrir para conseguir sueños, y también  te contó que en todas partes hay culpas y culpables;  tu mente se lo creyó, de ahí que te haga sentir un culpable, una y otra vez, si no consigues tus metas o si no consigues ser más bueno y mejor de lo que esa mente se relata, pero la mente ¡siempre!, está lejos de la verdad, de la maravilla eterna de lo que Es. La mente no puede ver que todo sucede espontáneamente en la creación, siempre estamos presentes.  La culpa es una de las palabras más poderosas que ese aparente mundo inventó, para mantener a la humanidad sometida, bajo control, bajo un falso poder patriarcal y caduco que persigue una falsa gloria y una falsa libertad que nunca ha tenido ni nunca tendrá. La mente jamás ha tenido ni jamás tendrá libre albedrío, ni jamás puede tener un poder o una gloria, porque es una simple herramienta. Sólo hay Presencia Consciente de sí misma. Ninguna mente humana que no se haya rendido al Ser, podrá acercarte a la auténtica lucidez o a la auténtica libertad, y mucho menos a la auténtica gloria celestial siempre presente. Tu ya eres ESE a quien más buscas, tu ya estás iluminado, redimido y perdonado desde siempre y para siempre, tu ya ERES  mucho más allá de esa mente, Presencia. El perdón es inherente a cualquier ser de la creación, nadie es culpable de nada, nadie puede evitar su inocencia humana, nadie, ninguna persona puede prescindir de ese espontáneo relato personal que el mundo le explicó y que cada uno se cuenta sobre el bien y el mal. Cada uno tiene su propia invitación intransferible para verlo, puesto que la Vida está siempre presente, cada uno es el Uno. No verlo, ignorarlo, no saberlo, no comprenderlo, aparentemente, sólo aparentemente, es el único pecado que comete la humanidad. Somos una existencia que olvidó que sólo hay existencia.

 

 Tú no eres un ser malo, ni un ser bueno, tú eres ESO que Es. Tu eres siempre este instante vivo y presente, ya realizado, que se sostiene solo sin que nadie lo haga sostener. La maldad no eres tú, ni la bondad. La maldad y la bondad son sensaciones que suceden en la Consciencia, nada más, sin ser propiedad de nadie. El bien y el mal sólo son conceptos que utiliza esa mente para no rendirse, para no liberarse de la propia ilusión o del propio sufrimiento, para no despertar del propio drama o sueño hipnótico. Tú como Vida que ERES, ya estás iluminado y despierto, el único problema que hay es que tu mente no se lo cree, y eso impide que lo veas. Nada más, así de simple.

 

Cuidado con la palabra sufrimiento ….

¿Quién sufre ahora, siempre ahora? ¿Quién puede sufrir si es Verdad o si estás siempre ahí, presente? La Vida no sufre ni te hará sufrir ¡nunca! La mente sí.

La palabra sufrimiento es otra de las palabras negativas que inventó ese aparente mundo dual y caótico en el que vivimos, lógicamente para someter a la humanidad, para venderle falsedad con tal de que no permanezcas al amparo de la sabiduría innata. Se le acabaría el chollo a ese aparente mundo caótico si cada uno aceptase profundamente la verdad. Ese aparente mundo dual y caótico que uno imagina allá afuera, pretende que te sientas un irresponsable e infeliz, un culpable,  pretende que te mantengas ausente y en el caos como él, lo único que pretende el mundo que uno imagina allá afuera es que camines ciego y sordo como el resto de la humanidad que no haya trascendido el sufrimiento humano, para que así pueda venderte de todo menos verdad, soluciones falsas o mágicas para el falso yo, para hacerte un eterno adepto a la enfermedad y de la infelicidad. Ese aparente mundo te venderá una moto, con motorista sin carnet de conducir, para que no puedas evidenciar que tú eres el que conduce siempre, la moto y el carnet. ¡Siempre! has sido, eres y serás la máxima realidad.

 

Puede haber dolor, pero el sufrimiento es opcional. Si observas la naturaleza, te darás cuenta que cualquier animal herido puede sentir dolor como cualquier otrl ser de la creación, pero al no tener relato en la cabeza ni sufre ni hará sufrir, se limita a permanecer al amparo de la Verdad, ni más cerca ni más lejos de la sabiduría innata que ya le sucede, se limita a no controlar ni a evitar que las cosas sean mejores o peores de lo que ya son. Sólo sufre el personaje que esa mente dual ha construido, que está a años Luz de ahí, porque quiere tenerlo todo bajo control al imaginar cosas que no son ni están sucediendo. Puede haber dolor, sí, pero sin relato en la cabeza, con la más profunda aceptación de LoQueEs, puede desaparecer o puede permanecer sin tener que sufrir ni hacer sufrir. El sufrimiento es control, es querer evitar lo que ya es. Sufrir también es la necesidad de que los demás nos soluciones los problemas. La Vida es sabia y tiene solución a todos los problemas, pero la mente que  no lo ve, prefiere sufrir y hacer sufrir, así es como nos limitamos, nos impedimos o nos hacemos enfermos, locos y caóticos, porque la mente no comprende que el milagro eterno de la verdad jamás hará sufrir.

 

Cuidado con todas las palabras tóxicas que incitan a más dualidad y a la falta de paz.

Todas las palabras no nacidas de la raíz del ser, es lo más abstracto de la vida, es lo que más te aleja de tu verdadero hogar, del paraíso eterno. Por esa simple razón, cada vez que tengas dudas o miedos, acude al Silencio, déjate acariciar por la naturaleza del Silencio, porque lo que más te beneficia para poder recuperar la lucidez y  la felicidad sin causa, es vaciarte de todo, es hacerle ver a esa mente dual como te engaña, es reconocer que todas tus ideas preconcebidas sobre el bien y el mal es lo que más te alejan del Ser, y eso no se logra a través de los demás, eso se logra evidenciando la naturaleza, la maravilla eterna de LoQueEs. Observa como se mueven los seres vivos que no son humanos, sin relatos en la cabeza. Nada en el Universo necesita catedrales, políticas absurdas, leyes absurdas, religiones absurdas, dioses o deidades absurdas, que la Vida ha inventado para buscarse y experimentarse a sí misma. Todo en el Universo se mueve con un ritmo de extraordinaria belleza, con una armonía sin precedentes, con un amor que no se puede igualar, porque nada ni nadie en la naturaleza tiene sentimiento de propiedad. A los seres humanos se nos dijo que somos personas que podemos hacer y deshacer a nuestro antojo, y no es así. Esa sensación de “yo soy alguien o algo” se confundió con la sensación de “yo soy este instante”, yo soy el yo soy. La humanidad olvidó que somos existencia. Somos una existencia que olvida cada día que sólo hay existencia. Y eso, únicamente, nos lo puede evidenciar la naturaleza. Ninguna persona, tampoco yo, está capacitada para liberarse de la propia ilusión y mucho menos está capacitada para liberar la ilusión de nadie. Sólo la Vida, lo que Es, puede liberarse de lo falso, puede deshacerse de lo que no es.

 

Cuando el despertar o la liberación de la mente le ha sucedido a uno, se da cuenta que no le ha sucedido a nadie, porque dentro del cuerpo jamás ha habido nadie. Somos Vida, no personajes con relatos en la cabeza, no somos mentes ciegas y sordas casi de nacimiento que no pasan de su película mental, somos ESO, la eterna verdad.

 

Despertar a la Vida es darse cuenta que este instante vivo, siempre presente, no lo mueve ni Dios, porque este instante vivo ya es lo que la humanidad ha llamado Dios. No hay que intentar ser nadie, ni tampoco hay que cambiar nada, hay que comprender que TODO es la Vida.

 

Así que olvida estas palabras y todas las enseñanzas  de este mundo que puedas olvidar, las que te hayan transmitido sufrimiento humano para permanecer dormido en un mundo dual, necio e indecente, y empieza de cero como ya fuiste en la niñez, sólo que ahora con consciencia plena de que eres la vida. Ábrete al Silencio, a la máxima realidad. Todas las respuestas a tus preguntas saldrán de ahí. Toda la Luz para iluminar tu oscuridad saldrá de la Presencia Despierta que está en ti. Todo el amor absoluto que andas buscando para curarte del desamor, está ahí, en ti, siempre en ti.

 

Todo lo que se expresa con palabras es de la naturaleza de un sueño, es un entretenimiento para la mente, que aparentemente puede construir o destruir, pero la realidad máxima, la maravilla eterna de lo que es, no se puede definir ni describir, ni construir o destruir, no se puede perturbar. Es alegría infinita encarnada.

 

Encontrar a tu verdadero Ser, es como una explosión de belleza, es una maravilla que no se puede comprender ni explicar. Es enamorarse de la Vida eterna, a cada instante. No busques fuera de ti, olvida todo lo que te contaron y todo lo que se te sigue contando, todo lo que aprendiste, y empieza de cero, acepta tu propia invitación, ¡siempre presente! y te aseguro que no te arrepentirás. Tú eres el eterno paraíso y nadie más lo puede encontrar por y para ti. Tu ya eres, tu ya escuchas, tu ya existes, tu ya sientes. Tu ERES VERDAD, LA VIDA, nadie tiene una vida ni vivirá una vida por ti, ni tu tienes una vida por la que luchar, ni tienes que vivir una vida de nadie. Todo es un asunto de amor y de verdad con la existencia. Recuperar la lucidez y recuperarlo todo, está en tus manos, en la Vida que se vive a través de ti. Tu derecho natural es recuperar la paz y la felicidad plena.

 

Con amor, 

 

anna serrat