Lo que Es

¿Quién soy yo para dar lecciones de vida a nadie?

¿Quién eres tú para dar lecciones de Vida a la Vida?

¿Quién es él para dar lecciones de vida a los demás?

¿De verdad, creemos que la Vida es tonta o no sabe?

 

Si no pasamos de la superficialidad, de lo que se dijo y de lo que dirán, de lo más superfluo y material, creemos que hemos nacido para dar lecciones de Vida a los demás, o imaginamos que debemos aprender de los demás. Es ridículo y completamente absurdo seguir con la misma idea sorda y ciega casi de nacimiento, es de mentes inocentes o ignorantes no ver que como personajes no somos nadie, ni tenemos suficientes capacidades para aleccionar a la Vida. Nadie debería enseñarnos a vivir, y nadie debería aprender de nadie. Ahí está el drama eterno de la humanidad, la rueda enfermiza de siempre cuando nos adaptamos en una sociedad dual, profundamente enferma, necia, caótica, teatral o superficial, que nosotros mismos creamos e inventamos para soñar. La vida nos enseña a vivir, nadie enseña nada.    

 

Cuando no queremos ver algo, la Vida nos lo suele presentar multiplicado por mil, hasta qué veamos de que va la película personal llamada “mi vida y tu vida” o la divina comedia llamada “el mundo y yo” No hay múltiples vidas, sólo hay la Vida, y en esta vida, todas las formas de vida que hay, absolutamente todas, todas las manifestaciones suceden espontáneamente en la consciencia, exactamente igual como está sucediendo ahora mismo este instante vivo ya realizado. Si no vamos más allá del cuerpo o si nos quedamos a ras de suelo, con la falsa idea de que en ese organismo corporal hay una persona que es más valiosa que una calle, una flor, un cigarrillo o un perro, no vemos que todo, absolutamente todo, es lo mismo, -energía- y en lugar de disfrutar de la existencia o de este paraíso, nos quedaremos enganchados en lo más terrenal, básico, superficial y material, con lo más necio o infantil, con lo de siempre, sin madurar, viviendo una historia pasada, soñando con una vida mejor, sufriendo y haciendo sufrir, básicamente por no ver ni escuchar lo que verdaderamente somos, por no querer admitir nuestra más absoluta ceguera e ignorancia ante esa inmensidad.

 

Quien no quiera reconocer no saber nada de la Vida, de esta inmensidad, pasa la existencia sufriendo y haciendo sufrir sin saber por qué, rechazando la realidad o la auténtica naturaleza, culpando y juzgando a la Vida cuando las cosas no gustan verlas ni sentirlas tal como nos suceden o tal como son.

 

Lo que eres, en este preciso momento es perfectamente adecuado, igual que lo es él, igual que lo soy yo, …..es la comedia divina para regresar al hogar, para reconocer al auténtico Ser, para la realización máxima del Yo Soy.

 

Cuando aparentemente Jesucristo recorrió el mismo mundo que estamos recorriendo ahora cada uno de nosotros, dijo que no eran necesarios los diez mandamientos, solamente dos, amar a Dios y amar al prójimo como a uno mismo. Hace dos mil años no se pudo expresar de otra manera, pero lo que en realidad quiso decir la Vida en boca de Jesús, es que solamente existe la Unidad, la Vida, y todo lo demás, absolutamente todo lo demás procede de ella, y eso incluye aceptar y amar ¡esto! o ¡aquello! lo que sea que se manifieste en la intimidad. Porque lo que veo cuando contemplo el mundo es la manifestación del auténtico Yo Soy, todo es lo mismo que yo soy. Todo lo que ves es la manifestación de lo que eres, energía que se manifiesta en la consciencia. La separación entre el mundo exterior y el mundo interior es imaginaria, es aparente. Aquí, ahora mismo, al otro lado de la pantalla, no hay nadie. ¡Esto! es lo único que hay, es lo único que se está manifestando ante ti. Tú Eres ese que lo ve todo, que lo escucha todo. Si lo que ves aparecer lo haces personal, o te identificas con ello no puedes acogerlo ni amarlo, pero si ves con lucidez que es una manifestación más como cualquier otra  de la Vida, puedes acogerlo como cualquier otra cosa que sucede en la manifestación. ¡Esto! no es de nadie, no es ni bueno ni malo, ni mejor ni peor, es únicamente un relato, un conjunto de palabras sin sentido sucediendo ante ti. Lo que sientes, lo que piensas, lo que imaginas es lo que ES, es lo que, consciente o inconscientemente, estás buscando para experimentarlo y acogerlo en el sí mismo. Si lo que experimentas lo haces conscientemente impersonal, si no rechazas nada de lo que sientes, ni de lo que piensa, de lo que sucede en ti, sin sentimiento de propiedad, tarde o temprano, la maravilla eterna de Lo Que Es te liberará de la ilusión, puesto que la Vida, es la única constante que hay, la única que puede liberarse a sí misma, hasta que puedas fluir fuera del caótido celuloide mental o del drama eterno de la humanidad, el de ver fronteras y separación con todo, el de creer ser alguien que puede enseñar a vivir a la Vida. Soy este instante ya realizado, nada más. Nadie sabe si dentro de un segundo todo cambia, nadie conoce lo que sucederá dentro de una hora y nadie puede retener la verdad. La existencia Es. Esa maravilla eterna es lo que somos, perfecta y divina, pero el único problema que tiene el ser humano que no ha visto la perfección de la vida, es su mente, porque no se lo cree. 

 

Todo lo que aparentemente ha sucedido en tu vida, es absolutamente perfecto y adecuado. Absolutamente nada, ni el menor detalle, ni un punto ni una coma, podía haber sucedido de un modo distinto. O vemos que cada uno es el Uno que se está buscando a sí mismo, a través de todo, hasta asumir la unidad, o nos perdemos este paraíso.  O vemos que no somos nadie como personajes que creemos ser, o nos perdemos la maravilla eterna de Lo Que Es. O vemos que no hemos nacido para enseñar nada a los demás ni para aprender nada de nadie, o sufriremos inútilmente y aburridamente, seguiremos profundamente enfermos, caminando ciegos y sordos casi de nacimientos enseñando a caminar igual ante la propia manifestación, perdiéndonos la felicidas sin causa de ese paraíso eterno.

 

Todo sucede espontáneamente en esta Vida, nadie enseña o aprende nada de nadie, porque en el cuerpo jamás hubo ni habrá nadie; un personaje es un relato en la cabeza, nada que pueda aprender o enseñar. Este instante vivo es la única constante que hay, ya está completamente realizado y se sostiene solo, sin que nadie lo haga sostener. Cada uno de nosotros no tiene una vida que deba aprenderse o enseñarse, ni vive una vida por la que hay que luchar, cada uno es la Vida que ya sucede espontáneamente, se sostiene sola, sin qud nadie la enseñe a sostenerse. Ese juego magistral de la absurda dualidad humana, de la propia ceguera es una especie de broma cósmica que nos gastamos, sólo es un juego inteligente, excelente y divinamente perfecto, al que juega la Vida, hasta arrodillarnos y suplicar que se nos libere de la falsedad humana, del falso yo que cree tener identidad propia, que imagina que hay que sufrir y hacer sufrir con tal de quedarse atado al aparente mundo que nos sucede en la imaginación.  Yo soy este instante vivo, nada más. Todo mi relato no existe.

 

Hay que ser nada para recuperarlo todo. La única oración, la más espectacular y milagrosa de todas, es la siguiente: -Vida, conviérteme en nada, sucede en mi como mejor te convenga, haz de mi lo que quieras.

 

Vida fluye en mi para nadie. Tan sólo soy un medio que ha visto que no hay que rechazar la realidad, lo Que Es, porque lo que verdaderamente somos está mucho más allá de lo que creemos ser.

 

No hay manera de que nadie pueda ser más inteligente, más sabio, más especial, más o menos en nada, ni mejor ni peor…..  Lo que somos es el Uno, lo absoluto, la Presencia Consciente de sí misma. Todo, consciente o inconscientemente está aceptado en este preciso instante, y eso se ve o no se ve, se sabe o no se sabe, puesto que la mente no puede comprender, siempre está a años luz de la Luz, de este instante vivo y presente, absolutamente maravilloso, ya realizado, completo, divino, sagrado y sin error.

 

Vivir sin morir, es vivir con el amor absoluto del Ser hasta el último aliento.

 

Todo, absolutamente todo, es lo que Es. Si no me muevo de la Presencia Consciente de sí misma, todo es una maravilla que no se puede explicar ni comprender. Sin relato inútil en la cabeza es el Paraíso.

 

anna