La revelación

No soy, ni he sido ni seré lo que sucedió ayer.

No soy nada de lo que pueda suceder mañana.

Tampoco soy lo que suceda hoy,

Simplemente yo soy lo que ahora Yo Soy.

Todo momento es ahora,

todo lugar es aquí.

Todo instante vivo ya está realizado.

 

Ay que aburrido es el relato para mejorar la existencia,

qué horror y cuánta gilipollez la idea del pecado original,

qué agonía esa línea imaginaria del mejor y del peor,

totalmente distinta a todas las demás.

No puedo ser antes o después, no puedo moverme de ahí,

jamás he dado un solo paso fuera de la Presencia,

¿por qué y para quién ese embuste de ser mejor a lo que Yo Soy?

para nadie, por suerte y para siempre, para nadie.

 

¿Dónde están los personajes, el tú separado del yo, ahora mismo?

¿Dónde está ese tal mundo imaginado, ahora mismo?

¿Dónde está el bien o el mal, siempre ahora?

¿Dónde están los problemas, siempre ahora?

¿Dónde están los demás, siempre ahora?

¿Dónde está el sufrimiento, siempre ahora?

¿Dónde está la muerte, siempre ahora?

¿Qué mal y qué muerte hay en la Presencia?

Todo es un sueño de amor, excepto la Presencia.

 

Soy la Vida, no un personaje de ficción.

Soy la Vida, no un idealista o un soñador.

Soy la Vida que observa la propia manifestación.

Soy la Vida, no un género o unas metas.

Soy la Vida, no una historia en la cabeza.

Soy la Vida, no ese tal mundo que sólo existe en la imaginación.

Soy la Vida siempre presente y no debo buscar nada más.

Yo Soy Eso que ha visto la inexistencia del tiempo.

Yo Soy la revelación.

 

La palabra más apropiada para definirme es Silencio.

El concepto que más me realiza es Alegría encarnada.

Ahora, nada ni nadie tiene más importancia que lo que ya es,

ninguna palabra pudo, puede o podrá definirme,

pero pueda que lo veas o pueda que no lo veas.

 

En realidad, ahora, siempre ahora, lo estoy dando todo,

dejo de invertir esfuerzo en las apariencias,

simplemente aparecen y las veo desaparecer

las acojo, las acepto y las amo tal como son.

 

Todo es como es, nada debe retroceder o avanzar,

dejo de rezarme a mi misma porque yo soy la revelación.

Descanso y fluyo más allá del bien y del mal,

reposo en el don de la Presencia y vivo en paz. 

 

Yo soy Luz eterna, Amor absoluto,

Yo soy Presencia Consiente de sí misma

que ama al personaje por el cual me tomé.

 

Mira, así es como me muestro, pero no soy lo que ves.

Soy la Vida, Eso que no necesita transformarme en otra cosa,

soy absolutamente perfecta siempre, 

así, simplemente, Yo Soy.

 

Esto tal como es, puede ser tu revelación,

puedes descubrir que tú eres lo mismo que Yo Soy.

 

No hay una inteligencia que nos separe,

no tenemos ningún destino que alcanzar, 

en realidad, no nos sucede ¡nunca! nada,

siempre estamos en casa, sólo hay Presencia.

 

Siempre estamos jugando con los conceptos,

hasta que vemos con lucidez que vivimos para Ser y gozar.

 

El olvido mismo de lo que somos es nuestro sueño de amor.

 

Ese es el maravilloso misterio.... la revelación.