Eres el Uno. Eres al que más buscas.

Para cultivar la bondad, debes aceptar y amar profundamente la maldad que sucede dentro de ti.

Para recuperar tu integridad, debes permitir que ambas energías se fundan en una.

-anna-

 

Todo, simplemente, se manifiesta y tu eres el que lo ve. En realidad, absolutamente todo, es un recordatorio de lo que eres. Lo que hay aquí ahora, es completamente natural y accesible, es una manifestación de lo que eres. Lo que interpretes es una manifestación de lo que eres. Lo que sientes o lo que piensas es una manifestación de lo que eres. En tu interior lo sabes, todo lo colocas en dos estantes, en un estante llamado inocencia o puro ser, y en otro estante al que llamas madurez o estar separado de todo lo que leo, veo, siento, observo, escucho o pienso. De algún modo lo sabes que hay dualidad en ti, sabes que olvidaste tu naturaleza original, por eso buscas algo más aun sin saberlo, muchas veces ignoras que te estás buscando a ti, y aquí lo único que sucede es que lo estás recordando. Eres Consciencia, Vida, no eres el personaje que crees ser, no eres ese que imagina tener una vida por la que hay que luchar y sufrir. La creación del personaje ilusorio lo crea lo infinito, como ha creado cualquier personaje que haya aparecido o haya desaparecido a lo largo de la aparente historia en el tiempo, pero tú Eres el Uno, Ese que esta siempre presente, esa Luz o esa verticalidad que nunca viene y nunca se va. Cuando te sientas preparado, deja de buscar a esa Presencia fuera de ti, puesto que sólo así puedes recuperar tu integridad.

 

Como dijo Buda, -El que ama a 50 personas tiene 50 problemas; el que no ama a nadie no tiene problemas."  Y aquí se añade:  -el que se adapta a un tal mundo dual, perverso e indecente, su dualidad o su desdicha permanecerá como siempre. La decepción es el auténtico regalo. Yo soy Eso, todo lo que es, el Uno. Simplemente acepto profundamente todo lo que aparece y desaparece en la Consciencia, no se cuestiona nada y no personalizo la existencia, porque es impersonal. Sólo la Presencia que es consciente de sí misma puede amar incondicionalmente. Cada persona ya tiene su propia invitación para descubrir que es el Uno.  A un nivel muy profundo, todo lo que nos sucede ya está aceptado y amado. 

 

Buda también dijo: -Alégrate porque todo momento es ahora y todo lugar es aquí. Y te digo: es contigo con quien vas a dormir todas las noches, y contigo con quien siempre caminas, es contigo con quien siempre hablas, y es contigo con quien tienes que hacer las paces, y no sucede si no se acepta la propia invitación siempre presente, a menos que la vida tome el control de esa mente, porque mientras continúes dando protagonismo al mundo aparente, o mientras personalices la existencia, la mente se siente atada a él, y tu tienes la sensación de ser esclavo de los demás o del tiempo, sin ver que es  tu mente la que te esclaviza porque jamás está presente. Todo momento es ahora, y todo lugar es aquí, no hay nadie más que tú en ese lugar íntimo y sagrado. Sálvate tú y el mundo se salva contigo. Todo aparece y desaparece menos tú. Porque tú Eres Ese  a quien todo le sucede, ese que todo lo ve, ese que le suceden los pensamientos y la emociones. Cierra los ojos ahora mismo, y verás la evidencia. Es a ti a quien más buscas.

 

Siempre estamos inmersos en la invitación constante para recuperar la lucidez, porque esa extraordinaria paz y quietud no la encontrarás fuera de ti. Es imprescindible aceptar la propia invitación ¡siempre presente! y dejar de buscar, porque si no se acepta, lo que ocurre es que nos ocultamos bajo la idea preconcebida de que podemos mover la existencia, imaginamos que hay un yo personaje que puede hacer y deshacer, alguien que tiene libre albedrío, sin ver que la existencia cambia y sucede  espontáneamente, sin evidenciar que la Vida fluye y se mueve dentro de ti. En la Presencia sólo hay lo que es, el personaje ilusorio creado por lo infinito siempre desea algo mejor que este instante vivo ya realizado.

 

Cualquier palabra influye para bien o para mal, pero ninguna palabra tiene poder sobre ti, si tu no se lo das. Las palabras sólo nos sirven de indicadores, apuntan hacia aquello que todos buscamos, pero lo buscamos fuera de nosotros porque la mente no ve ni comprende lo que realmente busca. Siempre nos buscamos a nosotros mismos, ¡siempre! a cada instante tenemos la invitación para vernos. Los demás o todo lo demás son manifestaciones que aparecen y desaparecen en la consciencia que uno es, pero lo que aparece o desaparece no puede moverte de la Presencia. Cuando antes comprendas que ninguna palabra te puede acercar más o te puede alejar de tu verdadero Ser, antes verás que las palabras no tienen el poder que les otorgamos.

 

El despertar no significa que tengas que ser merecedor o digno de algo, o pasar por algún tipo de purificación. Tú no puedes moverte de la Presencia. ni puedes cambiar ¡jamás! en otro instante vivo y presente, ya estás en la Luz, ya eres el Amor, pero ese personaje por el que te has tomado, que lo absoluto ha creado, no lo ve ni lo puede comprender. Ninguna persona, tampoco yo, está iluminada o despierta. Si lo ves estás a un paso de tu salvación.  Es saber que el Amor Absoluto y la Luz eterna Eres tú en la Presencia, pero no como persona que se mueve en el tiempo. Ninguna persona  puede amar así, incondicionalmente, ni puede iluminar a nadie. El Amor absoluto está siempre presente, se nos ama constantemente, y se nos da Vida y Luz a cada segundo. Sólo la Vida está despierta e iluminada.

 

Desde que olvidamos nuestra naturaleza original, estamos inmersos en la propia invitación para recuperar la integridad, para ver que todo momento es ahora, y que todo lugar es aquí. Si te sumerges en la quietud de este instante vivo, ya puedes sentir la vida fluir, la placidez o la calidez de esa vida sucediendo en ti. Eso que lo traducimos en yo soy, no se ha alejado ni un instante ni se alejará. La Vida es silenciosa, la mente es ruidosa, y entre el silencio y el ruido está la lucidez. Se trata de ver eso que Es que nunca viene y se va, que no tiene nada que ver con un yo personal, tiene que ver con el auténtico Yo Soy. Es otra manera de ver. Es el modo natural de ver.

 

Con el despertar no cambia nada, simplemente uno se relaja, se vive con visión lúcida, con la forma natural de ver las cosas, aceptando lo que es, porque la lucidez es a lo máximo que podemos aspirar como seres humanos. Únicamente cambia la percepción de las cosas. La lucidez ya te está llevando a la rendición de tu propio enemigo, el ilusorio personaje, porque únicamente Lo Que Es puede fulminar toda ilusión y todo sufrimiento humano. No personalices la existencia y se te da otra oportunidad, la de vivir sin sufrir, plácidamente, tal como  podrías sentir aquí mismo, ahora mismo, si la mente no te incomodara, puesto que estas palabras no tienen ningún sentido, son para nadie, siempre para nadie. Lo que tu Eres ya está despierto e iluminado, el personaje que crees ser, como el de cualquiera, está a años luz de la Luz. El error más fundamental del ser humano es creer o imaginar que hay error. Tú eres perfecto, divino y adecuado siempre, con todo lo bueno y todo lo malo. En la Presencia no hay error, sólo hay lo que Es. Nada más. La Presencia es el punto y final de toda pregunta, la respuesta siempre es la misma, todo momento es ahora, todo lugar es aquí. La Vida nos sucede sin prisas y sin pausas, no necesita ayudas ni que la salve nadie. Todo lo que deba ocurrir, ocurrirá igual, sin que tengas que hacer esfuerzos, y lo que no deba ocurrir, no ocurrirá. Punto y final.