El Secreto abierto

El Secreto abierto y oculto.

 

Ahora, siempre ahora, la vida es divina y perfecta.

 

No puedo caminar ni más rápido ni más lento.

Siempre ahora, no puedo sentirme mejor ni peor,

no puedo pensar otros pensamientos, ni mejores ni peores,

no puedo hacer que acontezca algo mejor o algo peor,

de hecho, lo mejor de lo mejor, acontece continuamente.

 

Yo, no tengo nada que tú no tengas,

tal vez, la diferencia esté en que yo ya no espero algo mejor,

lo mejor de lo mejor ¡siempre! es este instante vivo y presente,

a cada instante estoy en el lugar apropiado o adecuado.

 

Me enamoré profundamente, íntimamente, del don de la Presencia,

experimento -lo que es- al desnudo, sin temor, plácidamente y con lucidez,

ya no espero que acontezcan milagros ni espero tener dones especiales

porque siempre estoy en el lugar exacto, en el milagro y en la Luz,

estoy en la sede de Eso siempre Presente que tanto anhelé encontrar.

 

Vivir es simple, absolutamente natural y ordinario, y a la vez extraordinario,

es evidenciar que a cada paso y a cada instante ya estamos en casa.

 

El secreto para poder vivir plácidamente está a disposición de cualquiera,

pero se vea o no se vea, nadie puede existir fuera de este instante vivo,

nadie puede caminar estando más cerca o más lejos de la Presencia.

Ninguna palabra escrita puede revelar el secreto,

porque un secreto es un tesoro vivo, vital, íntimo e intransferible,

 si se revela a todo el mundo deja de ser un secreto,

además es fascinante y maravilloso aventurarse a encontrarlo.

 

Nadie ha tenido un pasado del cual deba sentirse responsable,

ni nadie es culpable de su divina tragicomedia o inconsciencia,

porque nadie puede dar un solo paso sin la Vida,

ni pudo ni podrá ir a otro compás de la Vida,

simplemente somos personajes vividos por lo infinito,

sin haber tenido nunca ningún poder, ninguna elección o libre albedrío.

 

Al haberme tomado como persona con poder de elección

soñé con poder cambiar o mejorar la existencia,

jugué con las fábulas y con los conceptos que el mundo me regaló,

creí que el tiempo era real porque sentí sus efectos en el cuerpo,

seguía sin ver que nunca nadie ha podido vivir de otra manera,

seguía sin permitir que el secreto abierto al mundo entero,

y oculto en mi, emergiera.

 

El aparente viaje en el tiempo sólo tiene un propósito,

que podamos ver con total lucidez otra posibilidad de vivir sin sufrir.

 

Cada uno es la Presencia que intercede la inconsciencia.

Cada uno es la Luz siempre presente que vive dentro de la experiencia,

y cada uno es el Amor que acoge y ama la vida cotidiana u ordinaria.

El secreto abierto y escondido dentro de sí, lo tiene todo el mundo,

cada uno puede ver con lucidez lo que significa la cruz,

una línea vertical que intercepta la línea horizontal.

Cruzamos el aparente viaje horizontal necesitando ambas polaridades,

tanto la energía positiva como la energía negativa,

y a cada persona se le da la misma invitación ¡siempre presente!

para ver la verticalidad de la existencia, que se acepta o se rechaza,

porque cada experiencia es íntima e  intransferible, totalmente adecuada

para que ambas polaridades o energías se puedan fundir en UNA.

Cada uno está siendo vivido por lo infinito, cada uno es el UNO.

 

Necesitamos la dualidad humana para recuperar la integridad y la lucidez.

Necesitamos el inconsciente colectivo para la realización máxima del Yo Soy,

y sólo cuando dejamos de buscar fuera de nosotros, cuando nos rendimos,

tenemos la oportunidad de oro para que se nos revele el secreto.

 

Yo no he tenido nunca un maestro ni he sido nunca una alumna, o al revés.

La Vida que yo soy es magistral a cada instante, se vive a sí misma,

y eso se me confirmó cuando me rendí  al Ser y me arrodillé,

implorando otra oportunidad, porque vi con lucidez que ni sé nada ni soy nadie,

así pude aceptar la propia invitación, experimentando LoQueEs,

así la Vida me acogió y me liberó de la dualidad humana y de la falsedad,

así me fundí con la Vida siempre presente, porque Eso es lo que soy.

 

Toda palabra está a años luz de la maravilla eterna de LoQueEs,

nadie nos puede enseñar, mejorar, empeorar, ayudar o salvar,

 siempre estamos a salvo, siempre estamos en casa, siempre somos Vida, 

 caminamos abrazados por la misma Luz infinita de esa Presencia.

 

El secreto está oculto dentro de ti, nadie te lo puede desvelar,

sólo tú puedes cuando estés preparado para verlo y escucharlo,

cuando aceptes la propia invitación y te descubras a ti mismo,

en tu desnudez o en tu intimidad, lo que siempre has sido y serás, el Uno,

Presencia Consciente de sí misma.

 

Para poder vivir una existencia plena y feliz uno debe permitir que la Presencia o la maravilla eterna de Lo Que Es fulmine al personaje, porque cualquier personaje no hace otra cosa que soñar con mover la existencia, con algo mejor que este instante vivo y pleno, ya realizado, donde la Vida fluye sin esfuerzo y sin pausa, sin prisas y en paz. La resurrección en vida, es después de la muerte del personaje en la cruz, que es cuando la verticalidad de la Luz siempre presente intercede la linea horizontal, la oscuridad del personaje, es cuando uno reconoce la propia ignorancia o ceguera humana y se rinde al Ser siempre presente.

 

Como siempre nos dice la Vida, si no personalizas la existencia y lo agradeces todo, tienes la posibilidad de oro de que te suceda la lucidez, entonces se te revela el secreto, le sigue la comprensión y el amor, y eres libre para siempre, vives sin morir en ti, eternamente libre e inmortal. Eres Consciencia.

 

Enamorarse del don de la Presencia es esencial para poder recuperar la lucidez, que es a lo máximo que podemos aspirar como seres humanos, por supuesto si queremos gozar del paraíso eterno, porque Eso, el paraíso, es lo que somos.