El drama eterno de la humanidad

El drama eterno de la humanidad.

 

Aparecemos íntegros, con todos los sentidos abiertos a la Vida

para gozar y divertirnos en este paraíso.

Al poco tiempo de nacer, nos dividimos y nos encerramos en la división,

la sociedad dual nos cuenta una historia e inocentemente nos la creemos.

Nos perdemos y nos buscamos, pero en todo vemos separación.

Es un juego inteligente, divino y magistral de Luz y Amor.

 

Cuando estamos divididos,

a unos los vemos cultos y a otros ignorantes,

a unos los vemos santos y a otros pecadores,

a unos los vemos iluminados y a otros en la oscuridad,

a unos los vemos poderosos y a otros sirvientes,

a unos los vemos maestros y a otros alumnos,

no vemos que ¡todo! es exactamente lo mismo que Yo Soy,

la misma Luz y el mismo Amor.

 

En la dualidad nos volvemos sordos y ciegos,

sordos para no escuchar lo que nos contamos

cuando nos dirijimos a los demás,

ciegos por no ver lo que nos sucede,

ciegos y sordos cuando hablamos de lo heredado,

ciegos y sordos por no ver que todo es lo mismo,

la misma Luz y el mismo Amor.

Todo es lo que Yo Soy.

 

En la división, marcamos distancia y exclusión,

nos distanciamos y excluimos el aparente mal

porqué sólo queremos el aparente bien.

Una linterna necesita una batería con ambas polaridades,

el polo negativo y el positivo deben fundirse en uno para dar Luz;

aumentamos el mal y lo negativo cuando lo rechazamos, 

 no queremos ver que debe existir el mal para que el bien pueda triunfar.

Siempre que señalamos con un dedo a los demás,

tres dedos seguirán apuntando directo al corazón.

 

Estando ciegos y sordos el cuerpo enferma y sufre más.

Suplicamos o imploramos milagros,

rezamos para que desciendan gracias especiales,

inventamos dioses, santos, ángeles y arcángeles,

y excluimos los inventados diablos, infiernos o lucifer,

con tal de seguir sufriendo, ciegos y sordos, sin Luz,

con tal de seguir sin intimar con el propio Ser,

porque todo es exactamente lo mismo que Yo Soy,

la misma Luz y el mismo Amor.

 

El drama eterno de la humanidad

es rechazar y excluir la Vida tal como es,

y así es imposible trascender el sufrimiento humano.

 

El ser humano dividido en dos, prefiere ser algo importante

prefiere soñar, sufrir, rezar e implorar más de lo mismo, 

antes que rendirse para poder recuperar la lucidez,

la integridad, la felicidad y la paz.

 

El hombre que no quiere ver que él mismo es su peor enemigo,

se mantiene violento, juzgando y prejuzgando pero disimulando,

y ¡todo! para no tener que arrodillarse ante la Vida,

¡todo! con tal de no reconocer su propia ceguera o necedad.

 

El drama eterno de la humanidad,

es no reconocer que como personajes somos nadie,

simples herramientas de uso y disfrute de la Vida,

que, por cierto, deberían ser útiles para poder vivir en paz,

no inútiles para seguir divididos o enmascarados de falsedad,

para perpetuar el drama eterno de la humanidad.

 

El drama eterno de la humanidad,

es no ver que en un segundo podemos dejar de respirar,

no ver que todos tenemos la misma invitación,

¡siempre presente! para poder regresar al hogar.

 

El drama eterno de la humanidad,

es ofrecer ayudas antes de ver la realidad,

es pretender salvar a un mundo necio y dual, sin lucidez,

cuando yo ayudo a alguien me estoy ayudando a mí,

cuando yo sirvo a alguien me estoy sirviendo a mí,

cuando yo hablo a alguien me estoy hablando a mí,

cuando yo juzgo a alguien me estoy juzgando a mí,

cuando yo veo diferencia, esas diferencias están en mí,

cuando yo excluyo algo me estoy excluyendo a mí,

cuando yo rezo e imploro algo mejor que este instante vivo,

me estoy rezando e implorando a mí,

porque más allá de la falsa idea de ser un personaje

que se mueve en el tiempo,

Yo Soy ¡siempre! este instante divino y eterno, ya realizado,

Yo Soy todo lo que la Vida Es en mí.

 

El drama eterno de la humanidad,

es haber olvidado que somos existencia,

es hacer un teatro o un circo de la verdad,

es no dejar el mundo en paz en manos del poder que lo creó,

es no ver que todo es aparente, menos la Presencia,

 ...nada ni nadie tiene poder sobre ti, si tu no se lo das,

....es personalizar el espectáculo,

y construir un falso yo todos los días, 

es ver fronteras entre el mundo exterior y el mundo interior.

Lo que yo veo cuando observo, es exactamente lo que sucede en mí,

pero yo no soy lo que sucede, yo soy a quien le sucede.

 

Jamás ha habido múltiples inteligencias o múltiples vidas.

Sólo hay la Vida, una única inteligencia, una única verdad.

Jamás nos encontraremos en un más allá, ni venimos de pasados inexistentes

el cuerpo tan sólo es un medio para un fin, para vivir felices en este paraíso.

El cuerpo no es más valioso ni es más especial que cualquier otra cosa.

No encontraremos en el cuerpo nuestro verdadero hogar.

Todo está siempre aquí, siempre aquí, siempre aquí,

nuestro verdadero hogar es la Presencia,

ahí, siempre ahí, está el paraíso eterno, la paz y la felicidad.

 

 

anna