El Amor no excluye.

 

El Amor no excluye, el amor incluye siempre.

 

La violencia no se erradica con más violencia.

 

Si no vemos que este aparente mundo caótico en el que vivimos está profundamente loco y enfermo, o si nos adaptamos perfectamente bien en él, evidentemente no podemos ver que tenemos el Amor Absoluto siempre presente, la sabiduría infinita en nuestras manos, no podemos ver que Eso que la humanidad ha llamado Dios está siempre ahí, ante las narices, dándonos fuerzas y abrazándonos ¡siempre!, a cada instante, puramente para poder vencer los propios miedos, para poder erradicar la violencia que se mueve en el sí mismo, y para poder liberarse del aparente caos mundial. Sólo el Amor absoluto puede con todo, sólo la sabiduría innata nos da salud, seguridad, fuerza, coraje y valor.

 

Hay que estar ciego para no ver que el aparente mundo está enfermo y loco. Hay que estar sordo para no escuchar las barbaridades que siguen predicando los payasos vestidos para la ocasión; hay que estar loco para seguir la corriente del caos, y muy necios para seguir siendo adeptos o seguidores de ídolos, de falsos profetas, de falsos políticos, de falsos iluminados y de los falsos apoderados que generan violencia para excluir el supuesto mal. Todo lo que no es, es una ilusión. El mal o la violencia nunca podrá vencer al bien, siempre ha sido al revés, debe existir el mal para que el bien pueda vencer. Debemos evidenciar nuestra totalidad, debemos observarnos y escucharnos tal como somos, debemos aceptarnos plenamente o profundamente tal como somos, porque no somos tan buenos como queremos aparentar, ni somos tan malos como el mundo nos juzga cuando nos ve deambular buscando la unidad. Más allá del bien y del mal, sólo hay Amor absoluto, Unidad. Presencia Consciente de sí misma.

 

Todos los rezos infantiles, inútiles e indecentes que todavía hoy en día el mundo infunde al buscador, tales como: -Dios, aléjanos del mal- es cobardía, es falsedad, es una chorrada como una catedral para mantener a la humanidad sometida, es fruto de la más absoluta ceguera e ignorancia. Esos rezos infantiles e inútiles no han hecho otra cosa que perpetuar el drama eterno, un circo indecente para alejarse de la verdad, no han hecho otra cosa que perpetuar el caos, la separación, el mal, el demonio y el infierno, la cruz, el karma o el sacrificio, etc., una y otra vez, día sí, día también. Hasta que uno no se decepciona o no se cansa de tanta falsedad, de tanta chorrada inútil e infantil que la mente necesita para sentirse poderosa y atada a un mundo perturbado, controlador, necio, perverso e ignorante, (para no decir imbécil o gilipollas), habrá violencia y el mal prevalecerá, es la rueda eterna de siempre para despertar humanidad o para regresar al hogar. La invitación para verlo la tenemos todos, siempre está presente, o se acepta o se rechaza, así de simple.

 

Hay que dejar de buscar y dejar de rezar para asumir la unidad viviente en el sí mismo. La violencia no se erradica con más violencia. El odio no se esfuma con más odio. La Ira no se esfuma con más ira. El miedo no se evapora con más miedo. La inconsciencia no se erradica con más inconsciencia.... el milagro siempre está presente, no hay ni que rezar para verlo y agradecerlo, sólo debe suceder la liberación de la mente, nada más. Evidentemente el mal queda erradicado con la Luz del instante presente cuando uno lo mira de frente, lo ve venir y se enfrenta a él, únicamente observándolo. El mal no tiene poder ni jamás lo tendrá, si tú no se lo das. El mal está ahí, son sensaciones sucediendo en ti, sin ser de nadie, para que te veas más allá del bien y más allá del mal, para deshacerte de la propia línea imaginaria, de la propia ilusión que te impide fluir y ser feliz. ¿Qué mundo hay aquí? ¿El que imaginas o el que ves? Siempre hay lo que es.

 

El Ser que se ha liberado de su ilusión o falsedad, que se ha sacado la máscara de adulto poderoso, amargado y serio, perversamente teatral o neciamente inteligente, fluye sin ilusión del bien y del mal. Un Ser así no puede hacer daño a nadie porque el Amor Absoluto y la Sabiduría de la Vida prevalecen en él. Tal vez, parecerá un niño inocente, tal vez, a los ojos del caótico mundo, parecerá un egoísta, pero camina solo,  en paz y feliz, con amor, sin rumbo, sin sentido y sin dirección, porque ha regresado al hogar, ya no participa en la falsedad y la ceguera humana, no lo necesita, ha salido de millones y millones de años de condicionamiento colectivo humano, de siglos y siglos de circo, de sufrimiento inútil, caótico y perverso que para lo único que nos sirve es para liberarnos de la propia ilusión. La Vida siempre está presente; es única y milagrosamente sabia y magistral.

 

El Amor no excluye, incluye ¡siempre!. Ama tu verdad, sólo tu verdad, y el mundo que imaginas allá afuera despertará contigo, pudiendo fluir y vivir en paz, más allá de todo bien y mucho más allá de todo mal. La maravilla eterna de Lo que Es, está ahí, en ti, jamás lo encontrarás en otro lugar o en un más allá.

 

anna serrat