Cuando me amé de verdad.

 

No soy dueña de mis actos, ni de mis silencios, ni de mis palabras, ni de mis manos, ni de mis sueños o sentimientos, no soy dueña de nada de lo que acontece en mi, porque yo no soy nadie que tenga una vida, soy la Vida, todo aparece y desaparece en mi. Cuando uno se da cuenta, con total lucidez, de esa evidencia y la integra, obviamente, ha madurado y pierde el miedo a Vivir espontáneamente feliz.

 

Este poema que hace acto de presencia aquí, se le atribuye a Charles Chaplin, pero, aparentemente, sólo aparentemente, lo escribió la Vida a través de Kim y Allison Mc Millen.

 

 Cuando me amé de verdad

comprendí que en cualquier circunstancia,

yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta,

y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.

Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima

 

Cuando me amé de verdad,

pude percibir que mi angustia,

y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal

de que voy en contra mis propias verdades.

Hoy sé que eso es… Autenticidad

 

Cuando me amé de verdad,

dejé de desear que mi vida fuera diferente,

y comencé a aceptar todo lo que acontece,

y que contribuye a mi crecimiento.

Hoy eso se llama… Madurez

 

Cuando me amé de verdad,

comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona,

sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento,

o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.

Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto

 

Cuando me amé de verdad,

comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable:

personas, situaciones y cualquier cosa

que me empujara hacia el abismo.

De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.

Hoy se llama… Amor Propio

 

Cuando me amé de verdad,

dejé de temer al tiempo libre

y desistí de hacer grandes planes,

abandoné los mega-proyectos de futuro.

Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta,

cuando quiero, y a mi propio ritmo.

Hoy sé que eso es… Simplicidad y Sencillez

 

Cuando me amé de verdad,

desistí de querer tener siempre la razón,

y así erré menos veces.

Hoy descubrí que eso es… Humildad

 

Cuando me amé de verdad,

desistí de quedarme reviviendo el pasado,

y preocupándome por el futuro.

Ahora, me mantengo en el presente,

que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.

Y eso se llama… Plenitud

 

Cuando me amé de verdad,

percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme.

Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón,

ella tiene una gran y valioso aliado.

Todo eso es… Saber vivir

 

No debemos tener miedo de cuestionarnos,

de hecho, hasta los planetas chocan,

y del caos suelen nacer las mejores estrellas.