Consciencia Despierta

En la ignorancia creo un personaje que imagina ser algo o alguien.

En la comprensión lo desmonto porque he visto que no soy nada,

En el amor yo soy todas las cosas.

En la Presencia, yo soy el Yo Soy, sin más.

 

Todo el tiempo has reposado en la Luz de la Presencia y en el Amor absoluto,

en la tranquila placidez o quietud del Ser siempre presente, aún sin verlo.

El punto que une tu verticalidad (la Luz de la Presencia) con tu horizontalidad (la ofuscación del personaje en el tiempo), es el corazón mismo de tu ardiente Ser, tu Amor, eternamente presente y latente en ti.

 

El tiempo es la ilusión del ego, porque siempre es buscador de algo mejor que tú,

te hace creer que debes practicar o rezar para ser mejor que este instante vivo,

te hace retroceder al pasado y te empuja a desear un futuro mejor, pero tú siempre estás presente, ¿Qué pasado y qué futuro hay aquí, siempre aquí?

¿No es verdad que tú siempre estás presente, viendo lo que ves, escuchando lo que escuchas, leyendo lo que sea, ahora mismo ¡esto! que estás leyendo?

¿No es verdad que tú eres Ese que ve a esa mente juzgar, presuponer, soñar o imaginar? ¿Quién o qué la ve, si no eres tú?

Tú eres Presencia Consciente, y Eso ya está despierto, ya está liberado, y es totalmente indefinible. La mente está a años luz de ese lugar.

 

Al detenerte a observar a esa mente, la Luz siempre presente, va disipando las tinieblas, toda ilusión, todo sufrimiento humano.

Tú no necesitas mejorar ni cambiar nada, ni tienes que tener más o menos luz, tu ya eres la Luz siempre presente, ya eres el Amor absoluto que lo acoge todo aún sin saberlo. La mente no debe aquietarse ni silenciarse, no tiene poder sobre ti, nunca lo ha tenido y nunca lo tendrá.

Pensar, cavilar o desear son actividades del ego, y el ego no es lo que tú eres. Pueden entrar más de ciento cincuenta mil pensamientos en un solo día, pero ninguno de ellos tiene poder para sacarte de la Presencia. Eres tú el que lo ve todo, nadie más puede ver esos pensamientos moverse, nadie puede ver ese ir y venir por ti. Tú no eres un puñado de pensamientos que aparecen, se mantienen unos segundos y se van, ni tampoco eres los sentimientos y la emociones, tú Eres a quien le sucede o le aparece todo, Eres la quietud que lo acoge todo. Eres Eso que se mantiene en quietud y ve venir, moverse y desaparecer lo que sea.  En lugar de identificarte con los pensamientos, si pasas a serle fiel al Ser siempre presente, y no te mueves de ese punto que une tu verticalidad con tu horizontalidad, (el corazón mismo de la Consciencia Presente) con una disposición abierta de “no saber” lo que puede suceder ni lo que debe suceder, y sabiendo como sabes que la Vida es perfecta y divina, puesto que se vive a través de ti sin ninguna intención de hacerte daño, la Consciencia entonces empieza a mantenerse en la permanencia, y cada vez habrá más Presencia y menos ruidos y ausencias.  La mente se va rindiendo al Ser siempre presente, al ver que no puede interceder para moverte de la Luz de la Presencia.

 

 

En tu disposición para averiguar lo que no eres, permanecerás abierto a un cambio más profundo, se puede decir que se trata de una revelación, que va seguida de comprensión y un proceso de liberación de esa mente dual que se siente atada a un sueño, al mundo de su imaginación. Tú ya estás despierto, tú siempre estás presente, es la mente la que debe rendirse para que no se aleje de la existencia. En el proceso de liberación, no debes implorar nada mejor que este instante vivo ya realizado, no debes querer nada más que lo que ya es, todo lo que suceda en la Presencia es totalmente adecuado. La Luz de la Presencia reconoce lo ilusorio y lo falso, todo lo que no está presente es falso, todo lo que va y viene y no permanece es una ilusión. Todo lo que se mueve y cambia en la Consciencia no es lo que tú eres, tú no eres la ilusión del tiempo o las formas que no permanecen, tú permaneces presente a pesar de todas las inclemencias habidas o por haber, tú Eres Esa Luz de la Presencia eterna. Tú Eres Eso que nunca viene y nunca se va. Cuando lo descubres y la mente se ha rendido, vives como un niño, por supuesto con consciencia lúcida, ya has reconocido tu inmortalidad, no te hará falta cambiar al personaje creación de lo infinito, ni nada debe cambiar, empeorar o mejorar, porque todo fluye a la perfección desde ese lugar, sin que nada ni nadie deba  cambiar. Simplemente te habrás fundido con la Vida y vivirás la experiencia sin miedo y sin temor, habrás regresado al hogar, al paraíso eterno, porque Eso, es lo que Eres.