Amada Vida

 

Amada Vida,

Divina madre, Divino Padre, divina en todo.

Sagrada Presencia Consciente de sí misma,

tú que eres indefinible porque lo eres todo,

tú que estás siempre Presente, en todas partes,

tú que fluyes libremente y espontáneamente ¡siempre!

sucede en mí y en todas partes como más te convenga.

 

Amada Vida,

lo que nos ofreces hoy es un regalo,

un milagro perfecto, divino y adecuado,

gracias por estar ahí, siempre ahí, a cada instante.

Danos lucidez para ver que el tiempo es una ilusión,

lucidez para fulminar la película llamada "el mundo y yo",

comprensión para trascender el sufrimiento humano,

libéranos del falso yo que se siente atado al mundo,

libéranos de las máscaras, del circo o teatro y de la falsedad,

libéranos de los falsos profetas, de los falsos maestros e iluminados,

libéranos de todas las enseñanzas patriarcales, caducas, inútiles e infantiles,

libéranos de recetas mágicas, de sucedáneos y del New Age para rechazar la verdad,

 libéranos del sueño hipnótico o del drama eterno de la humanidad,

danos valor y coraje para asumir la Unidad.

 

Amada Vida,

Haznos sentir tu abrazo eterno ¡siempre presente!

déjanos ver, con total claridad, que eres única y magistral,

Impúlsanos a ser y a fluir con total espontaneidad,

déjanos descubrir que como personajes somos nadie,

que se conozca que ¡jamás! vamos a ninguna parte,

que se reconozca que nadie sabe nada de esa inmensidad o totalidad.

 

Amada Vida,

libéranos de esa línea imaginaria del bien y del mal

libéranos de nuestra gilipollez y ceguera, de nuestros rezos inútiles,

que no se haga más circo o teatro con tu verdad,

haznos ver, a la humanidad, que ya somos el paraíso eterno,

que ya estamos siempre presentes, siempre ahí, siempre ahí,

contigo siempre, contemplando la propia manifestación. 

 

Amada Vida,

Fluye, muévete, cambia, sucede ahí, en mí, como quieras,

como más te convenga, como más te plazca o te complazca.

 

Amada Vida,

tú que eres la Nada, el Amor absoluto y la Luz eterna,

tú que Eres Presencia Consciente de sí misma,

tú que Eres todo lo conocido y todo lo desconocido,

¿quién soy yo, para aprender, enseñar, ayudar, rezar o suplicarte nada?

¿quién soy yo para mejorar o salvar al mundo, fruto de tu divino Plan?

que mis manos sean ¡siempre! tus manos,

que mi corazón sea siempre tu corazón,

que mi visión sea ¡siempre! la tuya, lúcida y simple,

que me mueva con la maravilla eterna de lo que Es;

que el cuerpo no sea mi verdadero hogar;

que yo sea, que yo esté, que yo suceda

allá donde ¡siempre! eres, sucedes y estás.

 

Amada Vida,

contigo siempre, ¡siempre, siempre!

sin principio y sin final, sin nacer y sin morir, siempre ahí.

Sé que cuando muera ese organismo corporal, no muere nadie,

gracias amada Vida, por dejarme ver la inmortalidad, 

gracias por hacer desaparecer "mi vida" para fundirme en ti.

 

Amada Vida,

Gracias por tu Amor eterno y verdadero

gracias por dejarme fluir con la Luz siempre Presente,

 por dejarme experimentar la alegría encarnada.

Ahí donde estás tú, ahí estoy yo.

Sé que no puedo dar un sólo paso sin tu Luz,

sé que no puedo sentir, inhalar o exhalar, sin tu Amor,

sé que no he sido, no soy, ni seré quien creí ser,

 yo soy ¡siempre! lo mismo que eres tú.

 

Amada Vida,

Tú, que te mueves maravillosamente,

con un ritmo y un arte de extraordinaria belleza,

con una armonía constante que no se puede explicar;

tú que eres silenciosa, que lo abrazas todo, que lo abarcas todo,

tú que eres la realidad máxima y no necesitas nada ni a nadie,

tú que tienes solución a todos los problemas de la humanidad,

 ¿por qué el ser humano es el único ser de tu creación que te olvida, que

lucha y sufre inútilmente para vivir alejado y dudando de ti?

Con lo fácil que es fluir y vivir enamorada del instante vivo, ¡siempre presente!

sabiendo, como ya se sabe, que todo, ¡todo! eres tú, amada Vida.  

 

Amada Vida,

Tu que ya estás liberada, deshazte de la absurda dualidad humana,

de las fronteras y las fantasías inútiles, del falso sentimiento de propiedad;

que cada humano acepte su parte, la propia invitación para verte,

que cada uno asuma la Unidad viviente en el sí mismo, sin temor,

que cada uno vea que nacer y morir tan sólo es una ilusión,

que vea, con lucidez, que la separación con todas las cosas

y con todas las formas de vida que hay, es un juego magistral

sagrado e inteligente de tu divina Luz y de tu divino Amor.

 

Amada Vida,

gracias por tanto y por todo,

gracias por el milagro constante,

gracias por vestirte para la ocasión

para nadie, como siempre para nadie, 

con el nombre de anna serrat.