Todo afecta a todo en esta Vida.

 

Todo lo que es arriba es abajo, todo lo que es abajo es arriba, todo lo que es afuera es adentro, todo lo que es adentro es afuera, no hay un "tu" separado de un "yo", no hay nada separado de la fuente de todas las cosas. Nada en la existencia está separado de la fuente.

 

Nada podría ser como es, sin la luz impersonal, inocente y liberadora de tu verdadero Ser. La separación con todas las cosas, tan solo es el juego inteligente al que jugamos todos, es la gran broma cósmica, para acabar comprendiendo que no hay dos, ni hay nada que uno deba comprender para Ser real, para ser lo que ya Es. Todo es Vida siendo Vida, por supuesto, para nadie. El amor es impersonal y siempre es un sí rotundo a todo.

 

Si te alcanza el Silencio neutral, incondicional y elocuente, inherente a todas las cosas, tal vez, susurrará a tu corazón: Yo soy todo, yo lo amo todo, yo no sé hacer otra cosa que amar toda la creación, no hago distinciones de ninguna clase, no divido, no separo, no rechazo, ni excluyo nada de nada de la Existencia.