Sólo cuando reconoces todo lo que no eres, te acercas a la auténtica naturaleza, entonces aparece la luz, para que te reconozcas a ti mismo como Ser. El auténtico amor florece sólo cuando vives en el Ser.

 

Un discípulo pregunta a un maestro:

Maestro: ¿Cómo debería comportarme con los demás?

Y el maestro responde: Los demás no existen.

 

Todo es la Unidad. Todo y todos es lo mismo. En realidad, yo soy tu mismo, y, hoy en día ya no es suficiente decir que todos somos la Unidad, es que cada uno es la Unidad, cada uno es el Ser Absoluto.

 

Un auténtico maestro nunca dará lecciones de vida a nadie, al contrario, como máximo, expandirá un conocimiento que es inherente a todo y a todos. Tal vez dirá, al que tiene enfrente: tú eres el maestro, por eso no me sigas, no me creas, piérdelo todo, para recuperarlo todo.