El paisaje que ves, ya sea en la naturaleza, ya sea en la ciudad, ya sea a través de un visor, cualquier forma o imagen que veas, no existiría sin tu luz.

 

Todo lo que es afuera es adentro y todo lo que es adentro es afuera. Tu eres un ser de luz completo, jamás has sido un personaje soñado. De ahí, la importancia de recuperar la luz original.

 

La luz se nos regala para encenderla, agradecerla y gozarla, no para apagarla, sufrirla o ensuciarla. A la especie humana se le regala la luz, que la utilizará para pedir cosas y así apoyar el drama eterno de la separación, o la utilizará para agradecer y apoyar el milagro eterno de la Luz, en el que ya estamos todos asentados, instante a instante.