El mar o la mar, es lo que más se asemeja al vasto Océano de nuestro verdadero Ser. No somos lo que imaginamos ser, ni somos los sucesos, pero si somos Ese al que todo le sucede, el testimonio directo de todas las cosas y de todos los sucesos.

 

Cada pensamiento, cada emoción, cada sensación, cada escenario, cada personaje, son como olas que vienen, se quedan y después se van, que aparecen y después desaparecen, pero, lo más hermoso de la Vida, Eso que permanece, a pesar de los pesares, nunca ha venido y nunca se irá.