El mar o la mar, es lo que más se asemeja al vasto Océano del Ser. En la luz veo que no soy los sucesos, veo que no soy ni el tiempo, ni la forma, ni el relato en la cabeza, veo que soy el testimonio que VE y acoge todas las cosas, todas las formas de vida, tal como ellas son, realmente.

 

Nadie puede hacer por mi, lo que debo acabar haciendo yo misma, para la liberación de la hipnosis, porque nadie puede poner su séptimo sentido, (la luz, la visión que todo lo ve) dentro del espacio vasto de mi verdadero Ser.

 

Cada pensamiento, emoción,  sensación,  escenario, imagen o personaje, son como olas que tienen vocación de ser en el vasto Ser, todas aparecen, se mueven, cambian, se quedan y se van, pero, lo más hermoso de la Vida, la luz más radiante que hay,  es ESO de mí que permanece, a pesar de los pesares, Eso que nunca ha venido y nunca se irá, Eso que jamás ha nacido y jamás morirá. Eso es el Amor, totalmente indescriptible e incomprensible para la mente humana.

 

Si una ola (una persona) mantuviese en el olvido que es impulsada, en todo momento, por el mismísimo Océano, sufriría y haría sufrir a todos las demás, porque sólo hablaría de lo preestablecido y popular, sin conocer porque cuenta lo que cuenta.