El mar o la mar, es lo que más se asemeja al vasto Océano del Ser. Cada pensamiento, cada emoción, cada sensación, cada escenario, cada personaje, son como olas superficiales que vienen y después se van, que aparecen y después desaparecen, y, lo más hermoso de la Vida, la luz amorosa de la Presencia, que permanece porque nunca ha venido y nunca se irá, se recupera, de manera íntima y plena, llegando a la profundidad del Océano, llegando a la fuente de todas las cosas, de la cual emerge el amor.