El mar es lo que más se asemeja al vasto Océano de nuestro Ser. En la luz veo que no soy las olas, no soy los sucesos, no soy el tiempo ni la forma, tampoco soy el relato en la cabeza, ni los sueños, ni los recuerdos, veo que no soy la herramienta corporal que utilizo para hacerme consciente de la totalidad. Yo soy el Yo soy, el testimonio directo que VE todas las cosas, todas las formas de vida, tanto conocidas como desconocidas.

  

Si una ola (una persona) mantuviese en el olvido que es impulsada, en todo momento, por el mismísimo Océano, por la inteligencia Absoluta, sufriría y haría sufrir a todos las demás, porque hablaría de lo heredado, preestablecido, arcaico y popular, sin reconocer porque cuenta lo que cuenta. Todo es un auto-recordatorio.