La Noche, al igual que la inconsciencia o la hipnosis humana, es ausencia de luz. Cuando la luz viene al encuentro, que suele ser cuando dejas de buscarla por todas partes, ves que la Vida se experimenta a sí misma, se revela a sí misma y se vive a sí misma, sin prisas, pero sin pausa,  sin ningún sentido, propósito o meta, porque el único sentido que hay es vivir, es ser real.

 

La luz radiante del Ser, totalmente indescriptible, revela la última comprensión, porque lo único que hay que comprender es que no hay nada que uno pueda comprender intelectualmente del misterio absoluto de la Vida. No hay esfuerzo ni trabajo duro para vivir la experiencia predestinada a vivir, totalmente liberada. Todo es un asunto de amor con la Existencia, y, todo lo que se busca, es lo que ya somos.