No existe un micro mundo separado de un macro mundo, tampoco existe un cosmos allá afuera, separado de la Consciencia que yo soy. En realidad, no hay nada que esté separado del vasto Ser.  Todo y todos es un apoyo divino, adecuado y perfecto para ser la luz, para despertar de la hipnosis a la que nos tiene sometidos la mente humana. Nada y nadie debe cambiar para que yo pueda sentir la dicha sin causa. Todo empieza y todo termina en el sí mismo. Y, si en ti, emerge la profunda dicha, ésta se expande por todo el Universo.

 

Cuando la consciencia ha despertado, te das cuenta de que no es el yo que aparece en el mundo, es el mundo de la propia creación, todas tas formas de vida que hay, tanto conocidas como desconocidas, tanto lo que es, como lo que no es, todas las cosas, aparecen, cambian, se mueven y desaparecen en el vasto espacio del Ser.

 

Mientras estamos en la crisálida de la personalidad, para pasar de oruga a mariposa, nadie debería atreverse a dar lecciones de vida a la Vida, porque lo que para el mundo viejo, caducado y necio, es una mariposa, para el SER, es un vivir sin morir, en un mundo nuevo, reluciente y real.

  

Para nada yo soy el centro del Universo como el ego ilusorio creyó ser, simplemente yo soy como yo soy, nada más; y, sólo sé que no estamos vivos para engrandecer al ego de la mentira, estamos vivos para liberarnos del autoengaño, para el despertar de la Consciencia.