La relación más liberadora de todas, es la que esta Consciencia ha mantenido con la madre naturaleza. La mera presencia de todas las formas, hablan por si mismas.

 

Hay que estar muy ciego para no ver que no hay múltiples vidas, ni múltiples inteligencias, ni múltiples amores. Sólo hay un Ser, del cual fluye el amor incondicional. Y,  esto tan y tan simple se ve, o no se ve. La mente profundamente dual siempre impedirá que se vea. Lo que sí hay, para que la Consciencia pueda despertar de la hipnosis a la que nos tiene sometidos la mente humana, son múltiples películas, múltiples sueños de amor. Aunque no podamos escapar del sueño, como personas, ni cambiar un sólo ápice de la película, sí podemos hacernos conocedores de la Unidad.

 

Como personas, todos somos muy ignorantes ante la Vida que lo es todo, y, aunque ignoremos cosas distintas o seamos muy diferentes en apariencia, todos somos una expresión divina del mismo Amor. La Vida no comete ni un solo fallo ni un solo error.