Todo lo que empieza en el mundo de las formas, tarde o temprano debe terminar, todo empieza y después se esfuma y se va, así es la rueda eterna. La única constante, lo que siempre permanece, a pesar de las limitaciones del cuerpo, a pesar de las pérdidas y las ganancias, a pesar del nacimiento y la muerte, es la Luz amorosa y radiante de la Presencia.