Se precisan multitud de granitos de arena para formar fabulosas y artísticas dunas o playas; se precisan infinitud de texturas, colores, olores, sonidos y formas para ver, más allá de los conceptos, el arte de la vida en todo, al igual que se precisan multitud de sentimientos e infinitud de pensamientos, para poder recuperar la verdadera naturaleza. Sólo si la luz viene al encuentro, que suele suceder cuando dejas de buscarla por todas partes, la revelación o comprensión lúcida sucede sin esfuerzo.