Toda la película es es un auto recordatorio, para acabar comprendiendo, lúcidamente, que no hay nada que uno deba comprender para ser lo que uno ya Es.

 

Se precisan multitud de granitos de arena para formar fabulosas y artísticas dunas o playas; se precisan infinitud de texturas, colores, olores, sonidos y formas de vida, para ver, más allá de los conceptos, el arte de la vida en todo. 

 

Se precisan multitud de sentimientos,  infinitud de sensaciones y pensamientos, multitud de formas, para liberarse de la ilusión del pequeño yo. Hay que redescubrir, todo lo que uno no es, hasta fundirse con la verdadera naturaleza.

 

Sólo si la luz viene al encuentro, que suele suceder cuando dejas de buscarla por todas partes, la revelación y la comprensión lúcida sucede sin esfuerzo.