La fotografía es Vida gozando con el milagro eterno de la Luz.

 

La luz se nos regala para encenderla y gozarla, no para dramatizarla y apagarla.

 

Cuando no hay nadie detrás ni delante del visor, cuando desaparece por completo el pequeño yo, lo que queda es Vida divirtiéndose y deleitándose con la manifestación que ve.

 

Por más fascinante que se vea el espectáculo exterior, por más brillante que parezca todo lo superficial del pequeño yo, no se puede comparar con todo lo que uno siente y experimenta en la intimidad, con la visión natural del Ser. La realidad, siempre supera la ficción.